Un arte oriental con sabor tucumano

Corría 2010 cuando a Daniel Estofán y a Rodrigo Amarillo se les ocurrió aplicar en Tucumán la moda por la comida japonesa. Un negocio que se renueva para sortear la crisis.

21 Mar 2019
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COFUNDADORES. Estofán y Amarillo, amigos desde la infancia, fundaron juntos la empresa especializada en sushi. la gaceta / fotos de juan pablo sánchez noli

Hace casi una década, Daniel Fernando Estofán y Rodrigo Amarillo tenían el anhelo de expandir los horizontes de la gastronomía tucumana. La mira de los jóvenes estaba puesta en la tendencia de las grandes ciudades del país -y del mundo- que incorporaban cocina oriental entre las opciones de sus menús. Estos emprendedores aseguran que vieron la oportunidad justa para iniciar un negocio en la provincia a partir de esa moda. Y fue así que crearon “Suhifeel”, marca que se dedica principalmente al arte culinario nipón.

Los orígenes de la empresa se remontan a 2010. Por aquel entonces, comenzó a funcionar desde un local de Barrio Norte un sistema de delivery de sushi a cargo de los cofundadores del emprendimiento. “Desde el primer momento pensamos en grande. El sueño era abrir el restaurante, pero primero debíamos dar algunos pasos”, expresa Estofán, quien también es licenciado en Administración de Empresas.

El principal desafío -dice- era introducir en Tucumán el gusto por opciones culinarias exóticas y “romper” con la exclusividad de la comida tradicional. “Veíamos que no habían prosperado propuestas sofisticadas. Existía el mito de que la alta gastronomía no tendría lugar aquí”, sostiene el profesional de 38 años. Decidido a cambiar ese esquema, elaboró junto con su socio un plan de negocios a largo plazo que tendría como oferta principal el sushi, pero con la posibilidad de ampliar las opciones a futuro.

Durante una primera fase, los esfuerzos estuvieron orientados al desarrollo de la marca. “Nos llevó por lo menos seis meses. Pensamos en todo, desde la presentación del producto hasta el nombre de la empresa. Tras una serie de lluvias de ideas, llegamos a la conclusión de que Sushifeel (sentir el sushi, en inglés) representaría nuestras aspiraciones”, recuerdan los socios. Fue así que decidieron que el emprendimiento tendría “tres patas” como unidades de negocio: las entregas a domicilio; servicios de catering en eventos; y los ingresos que provendrían de un futuro restaurante.

Estofán asevera que procuró que los productos de su negocio se diferenciaran de la competencia desde un principio. “Innovamos, por ejemplo, con la presentación de nuestra comida en una caja de diseño que rompía con lo tradicional”, especifica. Los emprendedores dieron el siguiente paso en 2014: en ese año, abrieron en Yerba Buena el primer restaurante de la marca, tras incorporar a Diego Assaf, también licenciado en Administración de Empresas,  como nuevo socio. “Ya habíamos realizado muchos eventos, por lo que Sushifeel estaba bien posicionada. Previamente, habíamos instalado allí un delivery take away (lugares donde el cliente puede buscar su pedido) así que ya éramos reconocidos”, manifiestan.

Los jóvenes cuentan que, gracias a la buena recepción de los clientes, establecieron en 2016 el tercer punto de entrega a domicilio frente al Parque Guillermina. Finalmente, a principios de 2017, “Suhifeel” abrió en Barrio Norte su segundo restaurante a una cuadra del primer delivery en el que nació la empresa. “Cada decisión fue tomada tras percibir una nueva oportunidad de negocio y realizar un análisis de mercado”, explica Estofán, que en 2015 dejó su trabajo como bancario para dedicarse de lleno a la empresa.

Sortear la crisis con innovación

Los emprendedores reconocen que la situación del rubro gastronómico ha sido difícil en los últimos tiempos. En especial, detallan que a ellos les impacta de forma directa la devaluación ya que gran parte de su materia prima es importada. Aún así, cuentan que una estrategia de anticipación e innovación fue clave para lograr que su marca subsistiera y continuara creciendo. “Las crisis te ayudan a profesionalizarte. Tuvimos una evolución interna; repensamos los procesos y buscamos la manera de hacerlos más eficientes”, dice Amarillo, quien se ha dedicado full time a la cocina del negocio desde sus inicios, y que además es licenciado en Artes Plásticas.

Al día de hoy, “Sushifeel” da empleo -de manera directa e indirecta- a casi 60 familias. Los horizontes de la marca son extensos: aparte de abrir sucursales en otras provincias del Norte, Estofán anticipa que barajan la posibilidad de una proyección internacional de la empresa.

La receta del “Sushiefeel"

Estrategias para superar la crisis

Los emprendedores destacan que, gracias a la fidelidad con los proveedores de la marca, nunca sufrieron falta de stock durante la crisis. También remarcan que una capacitación continua y la actualización periódica del plan de negocios les ayudó a superar la coyuntura económica. Con respecto al producto, Estofán y Amarillo aseguran que la calidad es innegociable. “Hacemos promociones y cenas especiales para reinventarnos. Así, mantenemos y hasta aumentamos el consumo. Sumamos valor al cliente”, dicen.

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