Instalaron nuevas vallas metálicas para resguardar a los transeúntes

“Tenemos que tener precaución”, afirmó la arquitecta Paterlini de Koch, que preside la comisión FundaFet para reparar el edificio

16 Mar 2019
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ESQUINA CÉNTRICA. El movimiento de peatones es muy alto. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.-

Hace 209 días se cayó un pedazo de revoque en el atrio del templo San Francisco. El trozo de escombro impactó, de manera estruendosa, sobre el retablo de madera del altar mayor, a poco de empezar la misa. Ocurrió el tercer sábado de agosto de 2018. Desde que sucedieron aquellos desprendimientos, las direcciones de Catastro y de Defensa Civil de la Municipalidad decidieron clausurar el templo, incluida la entrada por San Martín.

Ayer empezaron a soplar nuevos aires alrededor del histórico templo. Empleados de la Municipalidad de la capital colocaron un nuevo vallado metálico. “El objetivo es proteger a los transeúntes que circulan por esa calle céntrica”, explicó ayer a LA GACETA la arquitecta Olga Paterlini de Koch.

La ex decana de la facultad de Arquitectura de la UNT preside la comisión “FundaFet” que trabaja para coordinar la puesta en valor de la iglesia. Esa comisión, además, está integrada por el ingeniero Gerónimo Cárdenas (secretario); en tanto que la mesa ejecutiva la integran el arquitecto Andrés Nicolini, el ingeniero Daniel Mafud, el fraile Fernando Lapierre, la arquitecta Analía Chiarello y la profesora Sara Peña.

“Tenemos que tratar de evitar cualquier posibilidad de dañar a las personas -aclaró Paterlini de Koch- y entonces la comisión le solicitó al municipio que se protejan todos los frentes de la calle San Martín, porque el tránsito genera una dinámica del movimiento del suelo”, advirtió.

El año pasado, los primeros cálculos hablaban de unos $ 5 millones para comenzar las obras de reparación del histórico edificio. Sin embargo, hoy en día, esa cifra quedó muy por debajo de lo que en realidad pueda insumir esos trabajos.

“Hasta que no tengamos con toda claridad, y de manera exacta, la situación y el comportamiento de todo el edificio, tenemos que tener precaución”, insistió Paterlini de Koch.

En Tucumán

Los fondos se gestionan ante el Gobierno nacional. Pero todavía no están habilitados. Además, la comisión “FundaFet” pretende que las fuerzas vivas de Tucumán colaboren con el reacondicionamiento del edificio.

“Es una obra costosa”, aclaró ayer la arquitecta Mercedes Aguirre, integrante de la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural. “Se hará por etapas y la comisión será la encargada de supervisar el uso de los fondos y el cumplimiento de los plazos de ejecución de los trabajos”, dijo.

Las primeras evaluaciones habían determinado que siete columnas que sostienen el primer piso del convento están agrietadas. Estas grietas esperan ser diagnosticadas técnicamente para poder ser reparadas. El pedido de fondos para el estudio fue realizado a la Nación.

Además, la humedad hizo estragos en las paredes del templo. Ya desde 1985, LA GACETA publicó la pérdida de las pinturas realizadas por el artista italiano Aristene Pappi (que son de 1925). Las grietas empezaron a verse en la zona del altar mayor, en la cúpula y en la sacristía, con más insistencia que en el resto del edificio. Todas las paredes interiores están descascaradas.

“No es fácil conseguir los fondos -admitió Aguirre-, las gestiones siguen en pie”, remarcó.

Desde 2017, la sacristía está clausurada e inutilizada por el riesgo que representa. La cúpula adornada con una famosa pintura del abrazo entre San Francisco y Santo Domingo está partida en dos. La grieta recorre a lo largo la altísima pared y se va abriendo con el paso de los años.

“El objetivo -remarcó Aguirre- es habilitar el ingreso al templo por calle San Martín para los horarios de las misas; mientras se realizan los trabajos de reparación”, resaltó.

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