Docentes son clave en la calidad de vida

Los chicos que sufren enfermedades intestinales inflamatorias necesitan ayuda para sobrellevarlas.

15 Mar 2019
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Ir a la escuela suele parecerles muy normal a muchos chicos, pero algunos pueden pasarlo muy mal. Entre ellos, los que sufren enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa y otras “parientes”, llamadas enfermedades inflamatorias intestinales (EII). Se sabe hace tiempo que los niños son al menos el 25 % de los pacientes (y las cifras aumentan en la pubertad), pero registros internacionales muestran un aumento de casos en pacientes cada vez más pequeños.

Lo pueden pasar mal en la escuela porque los principales síntomas son dolor abdominal, diarrea frecuente y urgencia evacuatoria, entre otros. Y si bien son siempre una carga, sobrellevarlos durante las etapas de crecimiento y desarrollo es mucho más pesado. Por eso es importante que docentes y personal de entidades educativas conozcan y entiendan estas enfermedades: estos chicos necesitan especialmente su apoyo y su contención.

“Los docentes están en una posición clave para fomentar la capacidad de adaptación de niños que sufren estas enfermedades, por ejemplo, no interfiriendo en su necesidad de ir frecuentemente al baño. Tener que pedir permiso para dejar el aula e ir al baño o tomar medicación, por ejemplo, puede causar incomodidad o vergüenza”, resalta Marina Orsi, jefa del servicio de Gastroenterología, Hepatología y Trasplante Hepato-intestinal Pediátrico del Hospital Italiano de Buenos Aires. Orsi recomienda tener en cuenta que esas interrupciones pueden implicar la necesidad de tiempo extra para completar un examen o una tarea. “Comprender y acompañar a un niño con una enfermedad crónica de estas características colabora en la reducción de su impacto en su vida cotidiana”, agrega.

Otros síntomas

Además de los específicamente digestivos, los pacientes con EII suelen sentir dolor y fatiga, y estos pueden interferir en la concentración de los estudiantes disminuyendo su rendimiento. Asimismo, corren mayor riesgo de sentir depresión, irritabilidad, baja autoestima y ansiedad. Por eso es fundamental que los docentes y el resto del personal de la escuela conozca la situación y cómo manejarla.

“Proveer un ambiente de seguridad y contención desde la escuela implica asegurar un baño en condiciones, limpio y con recursos higiénicos. Y para los más pequeños es recomendable contar con una muda de ropa adicional, destaca Luciana Escati Peñaloza, presidenta de la “Fundación Más Vida de Crohn & Colitis Ulcerosa”, que difundió la información con la que se elaboró este texto.

Y si se trata de escuelas de doble jornada, otro aspecto que debe ser considerado son los requerimientos específicos en la dieta del paciente: “tanto las frituras como el picante y la fibra cruda deben restringirse al inicio de la enfermedad y durante los períodos de brote. Inclusive por algún tiempo se podrá requerir de una alimentación específica”, señala Orsi. Además, es frecuente que durante el horario escolar deban tomar la medicación para ayudar a controlar sus síntomas. Es por ello que es importante disponer de personal capacitado para la administración de medicación.

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