Investigarán a tres policías por haber armado una causa a un compañero

El oficial Roque Royna fue absuelto y dice que quiere volver al servicio cuanto antes. Entre los sospechosos aparece el jefe de la seccional 13ª, donde anteayer se fugaron nueve detenidos.

07 Mar 2019 Por Gustavo Rodríguez
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TRIBUNALES. El oficial Royna quedó en libertad luego de haber sido acusado del delito de peculado en 2016. LA GACETA / ANTONIO FERRONI

“Lo único que quiero es volver a la fuerza. El dolor por todo lo que pasé ya está; quiero mirar hacia adelante”, dijo con lágrimas en los ojos Roque Royna, después de haber sido absuelto en un juicio al que llegó acusado del delito de peculado.

Tres compañeros de la fuerza, entre ellos un comisario en actividad, serán investigados por ser sospechosos de haber armado la causa en contra de su compañero.

El 11 de agosto de 2016, una comisión policial se presentó en la vivienda donde supuestamente vivía Royna. Allí, según el expediente, encontraron una moto Honda Wave color roja que estaba incautada en la comisaría de Cebil Redondo, donde todos los uniformados prestaban servicios. Royna, oficial principal, fue acusado de haberla llevado sin autorización el día anterior. Por orden del fiscal Washington Navarro Dávila, quedó detenido y, automáticamente, fue separado de la fuerza.

Historia armada

Después de casi tres años de espera y a meses de quedar fuera de la fuerza porque su situación procesal no se definía, comenzó el juicio. Fue un debate corto, sin grandes complicaciones en donde los testigos, de a poco, fueron desmoronando una historia cargada de mentiras.

Uno de los testimonios clave fue el de la ex mujer de Royna. Ella fue quien comenzó a descubrir las irregularidades en las actuaciones de los comisarios Sergio Suárez (ya retirado), Mauricio Álvarez (actual jefe de la seccional 13ª), el oficial César Campero y el sargento Ricardo Brito.

En su testimonio dijo que dos hombres se presentaron en su domicilio del barrio Policial III con una moto. Le dijeron que su esposo se la había comprado al comisario Álvarez y que la dejarían allí. Horas después, otros uniformados se presentaron en la casa donde ya no vivía Royna y se llevaron el rodado. Negó, como constaba en el acta, que ella la entregó voluntariamente y ratificó sus dichos al asegurar que ella no había firmado, como indican las normas, ese escrito.

En la audiencia también quedó al descubierto algunas irregularidades sobre la existencia de la moto. Por ejemplo, no quedó claro por qué había sido secuestrada y cuándo, ya que no estaba asentada adecuadamente. Campero, en cambio, firmó el acta del procedimiento, pero nunca participó de él.

Otro detalle fue la explicación que dio Álvarez sobre cómo se dieron cuenta del faltante de la moto. Dijo al declarar que él había filmado un video de todas las motocicletas que habían sido secuestradas y que al observarlo se dio cuenta de que la Honda Wave no estaba. El comisario destacó que perdió el teléfono donde había registrado esas imágenes y no pudo explicar por qué no lo había entregado como prueba.

Los alegatos

El fiscal Daniel Marranzino les dijo a los jueces que no había elementos para sostener la acusación en contra de Royna. Fundamentó su planteo al asegurar que, además de las irregularidades en las actuaciones de los uniformados, no había ningún testigo que haya observado al acusado a retirar la motocicleta de la comisaría.

“Es importante destacar que el testimonio de la ex esposa de Royna nunca fue desacreditado en las audiencias. No hubo ni un solo testigo que tirara a tierra su versión de que fue el mismo Álvarez el que le entregó la moto”, explicó el fiscal, al que le llamó poderosamente la atención el movimiento de hombres para ir a buscar el rodado en la casa donde supuestamente estaba. “Da la sensación de que por alguna razón sabían que estaría allí”, dijo.

Álvaro Zelarayán, defensor de Royna, pese a que no era necesario alegar puesto que su cliente iba a quedar absuelto al no haber acusación en su contra, pidió hacer uso de la palabra para cuestionar las maniobras de los policías. “Suárez y Álvarez montaron toda una patraña para perjudicar a mi defendido. Al poco tiempo fueron premiados por el trabajo que realizaron y luego se los designó como director y subdirector de la Policía Vial, donde fueron separados por la desaparición de un auto que estaba incautado. Suárez fue retirado y Álvarez, designado jefe de la seccional 13ª, donde el martes se escaparon nueve detenidos”, detalló.

“En este caso, el libro de guardia fue el testigo silencioso de todas las irregularidades que se cometieron. Que Dios nos ampare si estas son las personas que deben bregar por la seguridad de los tucumanos. Estos son delincuentes disfrazados de policías”, dijo antes de solicitar que los cuatro mencionados sean investigados por este hecho.

Los jueces, Gustavo Romagnoli (presidente), Luis Morales Lezica y Eduardo Romero Lascano, después de una breve deliberación, absolvieron a Royna por no haber acusación en su contra y pidieron que la fiscalía de turno investigue a Álvarez, Campero y Brito por abuso de autoridad, falsedad ideológica y falso testimonio agravado, por haber faltado a la verdad en contra del imputado, tal como lo había solicitado Zelarayán.

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