Aún se ignora quién es el conductor del Corolla negro

Tenía antecedentes el motociclista embestido.

12 Feb 2019
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ESCENA. El cruce de las calles Padilla y San Lorenzo fue donde se produjo el impacto.

El motociclista que murió después de haber sido atropellado por la persona a la que habría intentado robar el sábado, esperaba ser enjuiciado por un doble homicidio, según confirmaron fuentes policiales. La identidad del conductor sigue siendo un misterio y los investigadores buscan pistas para esclarecer el hecho.

El sábado, pasadas las 22, Luis Manuel Rojas y Franco David Pistán habrían cometido un robo en la zona. La víctima, a bordo de un Toyota Corolla negro, los persiguió y al llegar a la esquina de San Lorenzo y Ernesto Padilla los atropelló. Luego el conductor se escapó.

Dos vecinos intentaron detener el auto pero el conductor los esquivó haciendo zigzag, según dijo M. R. S. a LA GACETA. También contó que un vecino se acercó a los motociclistas caídos y comenzó a golpearlos. Poco después, cuando llegó la ambulancia, los accidentados fueron llevados al hospital Padilla. Rojas falleció y Pistán quedó aprehendido porque en el lugar donde se produjo el accidente se encontró un arma nueve milímetros.

Dos policías que circulaban en moto por la zona vieron la persecución del auto a la moto y pudieron tomar la patente del Corolla. Con el número de dominio averiguaron la identidad del supuesto propietario del vehículo.

Sin embargo, descubrieron que en realidad estaba a nombre de una persona que se dedica a la compra y venta de autos, por lo que no se descarta que lo haya vendido y no haya realizado la transferencia o que no se hayan actualizado los datos del nuevo propietario.

Ayer se supo que Rojas, la víctima fatal, había recuperado la libertad el año pasado. Estuvo alojado en el penal de Villa Urquiza, acusado del doble crimen del Puente de los Suspiros, uno de los hechos más graves que produjeron en los últimos años y que fue bautizado con el nombre del “Doble crimen del puente de Los Suspiros”.

El domingo 27 de marzo de 2016, Leandro Frías e Iván Reyes cruzaban en moto por el puente de los Suspiros (ubicado en Marco Avellaneda e Italia) cuando fueron alcanzados por otros dos jóvenes que les dispararon. Heridos, escaparon por Marco Avellaneda a contramano.

Media cuadra después del puente, Frías cayó al pavimento, muerto. Reyes llegó por sus propios medios al Centro de Salud. Desde ese día peleó por su vida, ya que había recibido dos disparos en el pecho, pero falleció el viernes 20 de mayo.

Los investigadores supusieron que el móvil del crimen fue pasional. Rojas, que en esos momentos era menor de edad, descubrió que su novia, de 14 años, mantenía una relación sentimental con Frías. Según la hipótesis oficial, obligó a la chica a que citara a la víctima. El joven le pidió a su amigo que lo llevara y allí fueron emboscados.

Rojas y su amigo fueron acusados de doble homicidio y la adolescente, por ser inimputable, nunca enfrentó cargos. La causa fue elevada a juicio por el fiscal Arnoldo Suasnábar hace al menos un año. Como el debate demoraba en realizarse, los imputados quedaron en libertad.

Justicia por mano propia

Este es el segundo supuesto ladrón que debía ser enjuiciado por homicidio y que perdió la vida en un caso de justicia por mano propio. Hace pocos días, el 25 de enero, Alexis Castro, que esperaba ser enjuiciado por el crimen de Vicente Sleiman, murió después de haber recibido una golpiza en Libertad y Crisóstomo Álvarez. Los vecinos lo atacaron a él y a su cómplice por haber robado una cartera a una joven. Cuando escapaban, chocaron con una camioneta.

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