Las voces de los "trapitos": “a mis 40 años, ¿quién me va a emplear para hacer otra cosa?”

Algunos cuidacoches se animaron a contar un poco de sus vidas a LA GACETA y aseguraron que la gente que los conoce, los quiere.

23 Ene 2019

A un mes de la fecha propuesta para llevar a cabo la licitación que definirá el futuro de los "trapitos", los cuidacoches confiaron parte de sus historias a LA GACETA.

Algunos se negaron a expresar lo que piensan y a contar sobre su vida privada. Sin embargo, otros se armaron de valor y detallaron como es su día a día y lo que significa vigilar vehículos toda la semana. 

La única salida

Luis Enrique Alani cuida autos desde hace tres años en la intersección de Jujuy y General Paz. Comenzó a dedicarse a esta actividad hace tres años cuando fue internado por intoxicación y perdió su trabajo. En la cuadra donde trabaja dice que todos lo conocen. 

Camina con su chaleco amarillo, su gorra y los papelitos con los que señala el tiempo que permanecen los autos en cada lugar y recorre la calle todo el día. Ante la discusión que hay entre los "trapitos" y la Municipalidad, que aún no se define expresó: “si prohíben cuidar los autos, me quedo sin trabajo, no sé qué voy a hacer”.

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED. A menos de un mes de la licitación, los cuidacoches no saben que hacer. FOTO ARCHIVO LA GACETA

Necesidad

Por su parte, a sus 52 años, Gregorio Del Campo tiene otros trabajos pero no son suficientes para poder mantener a su familia. 

Es instructor de ciclismo, varita en Simoca, y ahora cuida  autos en Lamadrid al 600. Comenzó con este oficio hace apenas unos seis meses. 

“Con el momento difícil que se está viviendo no me alcanza con la pensión y mi otro trabajo”, expresó. Del Campo también se identifica con un chaleco amarillo y recorre la cuadra recibiendo a voluntad lo que la gente le quiera dar. 

La verdad que no sé qué voy a hacer. Romero no da ninguna alternativa, te corre y listo”, comentó el hombre cuando se le preguntó cuáles son sus planes a futuro si es que prohíben definitivamente a los trapitos.

Trabajo a voluntad

En la calle Corrientes, entre Maipú y Muñecas, se encuentra Daniel Moyano y es el secretario de la Cooperativa Aparkar, que reúne a algunos cuidacoches que vigilan a los autos recibiendo un pago a voluntad de su dueño.

 “No somos la mafia, es importante que sepan eso. Los que se portan mal son los otros chicos, que vienen sin horarios en cualquier día, compran papelitos impresos en librerías e imponen el pago a los usuarios”, explicó Moyano.

El hombre de 39 años trabaja desde 2005 cuidando vehículos, siempre a voluntad a menos que pregunten “cuanto es”. En ese caso, aseguró, el precio que dicen no supera los $ 40. 

El vigía admitió que la asociación no se encuentra homologada por la Municipalidad, no obstante afirmó con convicción que ellos se encuentran en condiciones de trabajar porque fueron habilitados por el Instituto Provincial de Acción Cooperativa y Mutual (Ipacym).

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED. A menos de un mes de la licitación, los cuidacoches no saben que hacer. FOTO ARCHIVO LA GACETA

Pasa más tiempo en la calle que en su casa

Marcelo Zurita es padre de familia, tiene tres hijos, y manifestó que la única manera de pagar sus estudios, darles de comer y comprarles su ropa es trabajando todos los días de 7 a 13 y luego de 16 a 20.30, en la calle Laprida al 600. 

“Yo respeto las normas legales, no uso papelitos, es todo voluntario. Esto es mi vida, vivo más en la calle que en mi casa. Todos me conocen en la cuadra, saben que es verdad que cuido sus autos y hasta me dan las llaves para que los estacione”, contó Zurita. 

 El cuidacoches expresó que la iniciativa del cambio tiene que surgir del municipio y que no está de acuerdo a que "metan a todos en la misma bolsa". 

"Hay un grupo adecuado para el trabajo. Lo que tienen que hacer regular el sistema y dar solución a la gente que está en la calle, pero no creo que suceda a largo plazo. Trabajo en esto desde el año 97 y todo sigue igual”.

Particularmente, Zurita considera que con la licitación pensada para febrero todo se va a encarecer más y la gente no se va a conformar. Tanto la policía como el municipio tienen que pensar en algo distinto, no en la misma idea de siempre que nunca se concreta.

El oficio que eligió

Gustavo "Mocho" Serrano, de 40 años, tiene tres hijos, de 15, 14 y tres años, y hace 15 que trabaja en la cuadra de la Mendoza al 900. “La gente me conoce, me saluda y agradece que esté en este lugar ayudando”. 

Serrano afirmó que el municipio quiere sacarlos de una actividad que desempeñaron durante toda su vida. “Hoy a mis 40 años, ¿quién me va a emplear para hacer otra cosa?”, afirmó y añadió: “no quiero que me capaciten en otros oficios, sé hacer esto y soy bueno en lo que hago”. 

Serrano dijo que quieren que el intendente les dé respuesta o una solución. No quiere quedar afuera y dejar de trabajar.

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