Viendo series en familia: “infieles”que adelantan capítulos a escondidas

Un muestreo realizado por Netflix revela que el hábito de ver series en familia o en pareja tiene reglas que no todos cumplen. Los “traidores”.

20 Ene 2019 Por Matías Auad
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FIEBRE DE SÁBADO A LA NOCHE. Ver series en streaming es un programa para familias y para parejas.

Estaban a un capítulo de terminar la primera temporada de “Merlí”. Al igual que las noches anteriores, Martín (21) y su familia se habían sentado frente al televisor en el living de su casa a compartir la serie catalana, y al término de cada episodio se habían entretenido debatiendo sobre las moralejas que deja la exitosa ficción.

Después de ver un par de capítulos, decidieron dejar el final para otro momento, porque el papá, la mamá y el hermano de Martín estaban cansados. Sin embargo, la próxima cita se demoró más de lo previsto: al otro día su mamá se reunió con amigas, y su papá hizo lo mismo a las 24 horas siguientes.

“Al tercer día de espera vi en Twitter un meme sobre la serie que me disparó una enorme curiosidad. La verdad que mi manija era demasiada. Y bueno, no pude aguantar más: fui corriendo, me encerré en mi cuarto, me clavé los auriculares, trabé la puerta y vi el último capítulo de la temporada”, relata el joven.

“Soy un traicionero serial al compartir series, pero ésta, que fue la primera vez, fue horrible. Después la culpa pesa, pero una vez que empezás no podés parar”, confiesa.

Tras la popularización del consumo de series y películas por streaming y on demand, adelantarse en la trama a escondidas se consolida como una extraña y curiosa forma de “infidelidad” entre los fanáticos de estas producciones. Netflix, una de las principales plataformas de este tipo de contenidos, le puso números al fenómeno: el 48% de los suscriptores argentinos ve capítulos a escondidas de las personas con las que compartía una serie, según una encuesta de la compañía.

Es que, para algunos, mirar una serie con una pareja, amigos o con familiares supone asumir un compromiso: se la ve como grupo o no se la ve. Cueste la intriga que cueste. Por eso, cuando finalmente Martín y su familia se sentaron a ver el último capítulo, él decidió fingir no haberse adelantado para evitar un posible conflicto: “Me hice el sorprendido, ponía caras, hacía futurología errada”, explica entre risas. Su familia no lo notó.

¿Problemas de parejas?

Pero atención: esto que a simple vista parece irrelevante puede llegar a generar cortocircuitos en una pareja. Es el caso de Julián y Romina, que se juntaban a ver “Breaking Bad” dos veces por semana en la casa de él. Una noche, Julián estaba agotado y le pidió a su novia que la siguieran más adelante. Ella quería ver más, pero aceptó sin poner resistencia -contó ella-. No obstante, cuando llegó a su casa, la intriga le ganó: prendió su computadora, ingresó al sitio cuevana.com y continuó viendo la historia del profesor de química Walter White en secreto.

La joven se adelantó de capítulos tres veces más, y cuando se juntaba con Julián simulaba asombro, hasta que una noche falló en su acting. “Pasó algo re fuerte en la serie y se dio cuenta de que yo ya había visto el capítulo porque no me había sorprendido. Y como que me retó”, recuerda la tucumana de 25 años.

Si bien Julián no se enojó realmente, el hecho sembró desconfianza. De hecho no pudieron continuar viendo la serie juntos: “Después me preguntaba todo el tiempo: ‘¿A esto ya lo has visto?’, y algunas veces sí y otras veces no. Al final quedaban pocos capítulos y la terminé viendo sola”.

Parece un chiste, pero las “infidelidades” a la hora de ver series pueden traer consecuencias en algunas parejas. ¿Será? El psicólogo especializado en terapia de parejas Diego Reynaga lo relativiza. Pero cree que en una relación madura, con buena comunicación, con un vínculo de igual a igual, hay menos posibilidades de que adelantarse de capítulos represente un problema.

Incluso, considera que compartir una serie puede hacerle bien a una pareja. “Si se lo establece y se lo acuerda tiene más ventajas que desventajas. Puede contribuir muchísimo a consolidar vínculos, como salir a caminar, compartir un café, tener actividades específicas en común”.

De todos modos, Reynaga opina que sí puede llegar a encadenarse con un conflicto de fondo: “Cuando hay un vínculo disfuncional, con desajustes, fallas de comunicación, celos, infideldiades, desequilibrio de poder. Ahí tenés un contexto proclive para que genere un estallido”.

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