Clásicos eran los de antes

Clásicos eran los de antes
26 Noviembre 2018

Por Miguel Martin especial para LA GACETA

¿Tanto lío para esto? Clásico de aquí, clásico de allá. ¿Qué me hablan de clásicos? ¡SúperClásicos eran los de mi época, los del querido interior tucumano, papá!

Famaillá vs. Fronterita, Ñuñorco vs. Conción Fulbo clu, Ñubery vs. Deportivo Aguilares. ¡Qué clásicos hacha y tiza eran eso!

¿Vo’ te creí que los jugadores concentraban? La concentración era hacer turno de 8 horas en el ingenio hombriando bolsa de azúcar. De ahí salían a las 2 de la tarde y a las 3 saltaban a la cancha con los sacachispas, la medias con liga (que le hacían la mamá con elástico del calzoncillo viejo) tenían puesta todavía la camisa de grafa y un olor a Mentisan, la pomada boliviana efectiva y refrescante contra las tronchaduras y las recalcadas.

Los jugadores, además de estar concentrados en el juego, tenían que estar atentos a lo externo. El partido no sólo se jugaba en el verde césped, que dicho sea de paso estaba bastante maltratado por el bingo del centro vecinal acontecido el día anterior. También se jugaba en las tribunas, ya que los hinchas tenían contacto directo con los protagonistas debido a la falta de tela perimetral. Los jugadores no sólo deberían ser hábiles para el juego, sino también para esquivar todo elemento contundente procedente de las tribunas. Si me parecía ver una coreografía de Maikel Yason cuando el Mono Acuña iba a tirar un córner tratando de esquivar escupitajos, insultos y hasta la muestra de orina alojada en un frasco vacío de mermelada que tenía destino original el laboratorio de “análesis” clínicos.

El equipo local tenía que ganar sí o sí porque si ganaba el visitante, estos deberían tener resto físico para correr hasta la ruta donde un colectivo salvador del Trébol o el Centauro los esperaba para devolverlos sanos y salvos a su lugar de origen. ¡Viva el fulbo tucumano!

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