La caída del grupo del buscado barrabrava “Gordo” González

Está imputado del ataque a Margarita Toro.

26 Nov 2018
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DE "LA INIMITABLE". González es un referente de la barra de Atlético FOTO ARCHIVO/ LA GACETA.

Después de haber colgado la bandera con su nombre en el balcón de la Casa de Gobierno el 8 de junio de 2009 para festejar el primer ascenso a Primera, “La Inimitable”, la barra brava de Atlético, está hoy muy debilitada por la detención o muerte de sus máximos referentes.

Sus líderes, integrantes del clan Acevedo, comenzaron a ser conocidos a mediados de los 90. Eran la segunda línea del grupo que dominaba un tal “Gordo Sonora” que abandonó su puesto por quedar tras las rejas. En 1997 Sonora fue detenido cuando la policía le secuestró droga. Nunca más se supo de él.

Los hermanos Sergio “Chupete”, Walter “Chichilo” Acevedo y Gustavo “Gordo” González manejaron la barra junto a un tal “Alemán”, que tiempo después también se retiraría del grupo para colaborar con la utilería del club. Ellos se encargaron de hacer conocida “La Inimitable” a nivel nacional. Todos eran hijos de un reconocido canillita de la Plazoleta Mitre que solía vocear diarios en los estadios. El “Gordo” González quedó al frente por los permanentes problemas con la Justicia. Julio “La Chancha” Acevedo fue su escudero más fiel, ya que tampoco tuvo tantos problemas legales, aunque fue el único de la familia que quedó involucrado en una causa por drogas.

Con cintura política

González siempre tuvo cintura política para moverse en las tribunas. Su grupo creció cuando Julio Miranda fue presidente del club primero y gobernador después. Y tuvo otro gran salto de popularidad en el gobierno de José Jorge Alperovich, quien permitió que se colgara la bandera en la Casa de Gobierno.

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También el “Gordo” dio muestras de ser un buen negociador. Por ejemplo, cuando “Chupete” recuperó la libertad, le habría cedido la venta de bebidas alcohólicas en el sector de las populares. Con sus hermanos menores, Sebastián “Pelao” y Jorge “Jazo” Acevedo, que pedían espacio, les permitió que crearan la facción “La 33”, que con el tiempo se transformaría en una especie de fuerza de choque.

El “Gordo” siempre se preocupó por no tener la misma imagen de sus parientes. Se fue de “El Sifón”, el barrio de origen de su familia, para proteger a sus hijos de la droga. Integrante de una iglesia evangélica, hizo reuniones con otros compañeros de culto, y campamentos con jóvenes que tienen problemas de adicción en un predio que posee en El Cadillal. Él fue quien presentó en su templo a Pablo Lavallén, el ex técnico del “decano”, el mismo que consiguió el “milagro” de la clasificación en Quito para la Copa Libertadores.

Sus acciones en Atlético tuvieron trascendencia nacional. En marzo de 2014, cuando el equipo no estaba pasando por un buen momento, reunió a todo el plantel y los hizo orar para atraer a la buena onda. Semanas después, volvió a ingresar al lugar sagrado de los jugadores y les pidió que le firmaran la camiseta. Con esa casaca juntaron dinero para pagar la caución que le exigían a “Jazo” Acevedo para recuperar la libertad.

La caída

Después los integrantes del Clan Acevedo comenzaron a ser enjuiciados por diferentes causas. “Jazo”, “El Gordo” y “Chupete” fueron condenados entre noviembre y marzo pasados. El caso del último fue el más polémico. “Fue un fallo insólito porque no hubo ni una persona que lograra identificarlos como los autores del hecho. Todos los testigos eran remiseros de Cinco Estrellas y la víctima, hermano de María Jesús Rivero”, dijo Mario Mirra, defensor de Julio Castillo, el supuesto cómplice de Acevedo que fue condenado a 15 años, mientras que el barrabrava fue condenado 17 años de prisión.

“En el debate no se recolectaron pruebas válidas como para dictar condena y mucho menos para que se le dictara prisión preventiva porque él estuvo detenido cuatro años por este caso. Ya se apelaron ambas resoluciones”, explicó Mario Leiva, defensor de Acevedo.

La muerte también golpeó duro a los miembros de “La Inimitable”. En agosto de 2017 fue asesinado en Termas de Río Hondo Guillermo “Kin Acevedo” Ramos, el hijo de “Chupete”. En noviembre, “Pelao” Acevedo fue encontrado sin vida en una celda de máxima seguridad del penal de Villa Urquiza. Sus familiares pidieron que se investigara su muerte porque no entendían cómo tenía un cinto, que usó para quitarse la vida.

En febrero pasado, Walter “Negro” Acevedo, hijo de “Chichilo”, murió baleado en un pasaje de “El Sifón”. “Esto es de nunca acabar, ¿hasta cuándo van a seguir contra nosotros?”, se quejó el “Gordo”.

La tarde del 24 de abril se agravó el problema. Ese día Margarita Toro fue secuestrada y liberada horas después. La “Patrona” del clan que domina Villa 9 de Julio acusó a varios miembros de “La Inimitable” de haberla llevado al Cadillal. González lo negó, aunque reconoció que hubo un problema porque “Maxi Toro” -prófugo de la Justicia- le había robado una moto a su hijo Abel González. Los familiares de la Margarita amenazaron a través de un audio con vengarse. “Vayan juntando balas”, dijeron.

¿Pelea de poder?

Se sabe que hubo un pedido de dinero y que se habría pagado un rescate (se habla de unos $500.000), aunque también se piensa que fue una especie de mensaje para que los Toro supieren quiénes eran los dominantes de la tribuna. El comisario de la federal Carlos Soria habló de una “pelea por el poder” en la barra brava, en su informe sobre el megaoperativo realizado el miércoles pasado. Por este hecho quedaron tras las rejas Víctor “Pipa” Robles, su hermano Hugo “Barza” Robles y Esteban Abel “Vaquita” González (hijo del “Gordo) y les pidieron la captura, entre otros, al jefe de “La Inimitable” y a su otro hijo, Gustavo “Jaimito” González. Así la barra de Atlético se quedó prácticamente sin referentes.

Javier Lobo Aragón es el representante legal de los Carrión, la familia que mantiene una disputa con los Toro desde hace varios años en Villa 9 de Julio. “Es llamativo pensar que en esta causa Margarita aparezca como víctima. Ellos tienen numerosas causas en su contra y es muy probable que detrás de esta situación haya otras cuestiones. No puedo descartar nada, pero espero que tengan presentes todos los hechos que vienen protagonizando y los pedidos de detención que hay en su contra”, explicó.

Leiva, su colega, opina que la detención de la mayoría de los referentes puede generar más violencia. “Esta situación va a generar inconvenientes porque quedó un espacio sin cubrir. Las autoridades tendrán que estar atentas a lo que ocurra”, concluyó.

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