14 Junio 2004 Seguir en 
Bruselas.- Los conservadores se impusieron por amplia diferencia en las elecciones para el Parlamento Europeo celebradas ayer en los países miembro del bloque, según los primeros resultados del cuerpo legislativo comunitario y del Instituto Gallup. Los partidos conservadores ocuparán entre 247 y 277 de las 732 bancas del Parlamento Europeo, de acuerdo con esas proyecciones. Los socialistas estarán representados por entre 189 y 209 legisladores. Los liberales, por su parte, se constituyeron en estos comicios en la tercera fuerza del bloque, con entre 54 y 70 escaños, seguidos por los Verdes, que tendrán de 39 a 49 bancas.
Baja participación
La participación electoral fue del 44,2% en el conjunto de los 25 países miembro del bloque, según el propio cuerpo legislativo comunitario. Se trata de la menor desde los primeros comicios europeos, en 1979, cuando el 63% de los ciudadanos habilitados acudió a las urnas. Desde entonces, la cifra ha caído ininterrumpidamente. En los últimos comicios, celebrados en 1999, participó el 49,8% de los ciudadanos europeos con derecho a voto, por primera vez menos que el 50% del electorado. Así las cosas, puede decirse que en estas elecciones predominaron la abstención y la apatía.
Los resultados
En Francia, considerado tradicionalmente uno de los motores de la construcción europea junto con Alemania, la cifra de abstención casi rozó el 60%; en ese marco, el xenófobo y racista Frente Nacional (FN) de Jean-Marie Le Pen veía aumentar su caudal de votos. Como anecdótica -pero tangible- muestra de la apatía europeísta, en la sede de la Eurocámara, en Estrasburgo, las pantallas gigantes de televisión instaladas para las elecciones apenas informaban sobre los comicios. El interés se centró en el partido Francia-Inglaterra por la Eurocopa, que acababa de comenzar.
En Alemania, la locomotora económica europea, las elecciones significaron un duro traspié para el Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Gerhard Schröder a manos de los conservadores de la Unión Cristiano-demócrata.
En España, uno de los países más proeuropeos de la Unión (desde mediados de los años 90 es el principal receptor de los Fondos Estructurales y de Cohesión), el porcentaje de abstención alcanzó niveles récord. (DPA-Reuter)
Baja participación
La participación electoral fue del 44,2% en el conjunto de los 25 países miembro del bloque, según el propio cuerpo legislativo comunitario. Se trata de la menor desde los primeros comicios europeos, en 1979, cuando el 63% de los ciudadanos habilitados acudió a las urnas. Desde entonces, la cifra ha caído ininterrumpidamente. En los últimos comicios, celebrados en 1999, participó el 49,8% de los ciudadanos europeos con derecho a voto, por primera vez menos que el 50% del electorado. Así las cosas, puede decirse que en estas elecciones predominaron la abstención y la apatía.
Los resultados
En Francia, considerado tradicionalmente uno de los motores de la construcción europea junto con Alemania, la cifra de abstención casi rozó el 60%; en ese marco, el xenófobo y racista Frente Nacional (FN) de Jean-Marie Le Pen veía aumentar su caudal de votos. Como anecdótica -pero tangible- muestra de la apatía europeísta, en la sede de la Eurocámara, en Estrasburgo, las pantallas gigantes de televisión instaladas para las elecciones apenas informaban sobre los comicios. El interés se centró en el partido Francia-Inglaterra por la Eurocopa, que acababa de comenzar.
En Alemania, la locomotora económica europea, las elecciones significaron un duro traspié para el Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Gerhard Schröder a manos de los conservadores de la Unión Cristiano-demócrata.
En España, uno de los países más proeuropeos de la Unión (desde mediados de los años 90 es el principal receptor de los Fondos Estructurales y de Cohesión), el porcentaje de abstención alcanzó niveles récord. (DPA-Reuter)







