13 Junio 2004 Seguir en 
BAGDAD.- A dos semanas de asumir el nuevo gobierno, el designado viceministro iraquí, Bassam Qubba, murió baleado en Bagdad cuando se dirigía a su trabajo. "Varios desconocidos le dispararon y su chofer resultó herido", dijo un vocero del gobierno que recibirá el poder de manos de Estados Unidos. El atentado ocurrió en una zona capitalina, donde predominan los sunnitas, que detentaban el poder liderados por Saddam Hussein, pese a ser minoría frente a los musulmanes chiítas.
Qubba, chiíta de 60 años y embajador en China durante el gobierno de Saddam, había sido designado director general de la Cancillería con grado de vicecanciller. Se cree que el atentado fue perpetrado por rebeldes sunnitas.
Pese al asesinato, el gobierno que asumirá el 30 recibió un inesperado respaldo del clérigo rebelde chiíta Moqtada Al Sadr, siempre y cuando trabaje para poner fin a la ocupación extranjera. "Les pido que iniciemos una nueva página para Irak y para la paz", dijo Sadr, cuyas milicias protagonizan desde abril un levantamiento contra la coalición.
La lista de torturas
Por otra parte, el diario "The Washington Post", que ha centrado en el escándalo de las torturas en Irak sus críticas a la guerra, dijo ayer que el mismo comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, general Ricardo Sánchez, autorizó un régimen de temperaturas elevadas, interrupción del sueño, uso de perros y alimentación a pan y agua a los detenidos de la prisión de Abu Ghraib. El periódico citó documentos que detallan los métodos de interrogatorio autorizados por Sánchez en noviembre de 2003 y que indican por primera vez que, antes de esa fecha, el sistema de abusos y torturas podía ser impuesto sin pedir la aprobación de ninguna autoridad fuera del penal. El ejército estadounidense negó siempre haber ordenado u autorizado las torturas a prisioneros iraquíes reveladas recientemente por la prensa. Sánchez fue relevado de su cargo en mayo pasado, pero el Pentágono negó que la medida tuviera relación con el escándalo de las torturas.
Según el rotativo, el general extrajo sus métodos de interrogatorio de una lista utilizada en el centro de detención de la base naval de Guantánamo, Cuba, y permitió su uso a las autoridades de la cárcel Abu Ghraib, de Bagdad. Pero le objetaron algunas de las 32 tácticas autorizadas por el general Sánchez. Por ello, este tachó algunas de la lista; entre ellas, la quita de objetos religiosos a los detenidos, el control de la exposición a la luz de los presos y el ataque a su orgullo o dignidad personal. No obstante, se mantuvieron vigentes la manipulación de la dieta, el aislamiento por más de 30 días y el uso de perros para atemorizar a los detenidos. (Télam-EFE)
Qubba, chiíta de 60 años y embajador en China durante el gobierno de Saddam, había sido designado director general de la Cancillería con grado de vicecanciller. Se cree que el atentado fue perpetrado por rebeldes sunnitas.
Pese al asesinato, el gobierno que asumirá el 30 recibió un inesperado respaldo del clérigo rebelde chiíta Moqtada Al Sadr, siempre y cuando trabaje para poner fin a la ocupación extranjera. "Les pido que iniciemos una nueva página para Irak y para la paz", dijo Sadr, cuyas milicias protagonizan desde abril un levantamiento contra la coalición.
La lista de torturas
Por otra parte, el diario "The Washington Post", que ha centrado en el escándalo de las torturas en Irak sus críticas a la guerra, dijo ayer que el mismo comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, general Ricardo Sánchez, autorizó un régimen de temperaturas elevadas, interrupción del sueño, uso de perros y alimentación a pan y agua a los detenidos de la prisión de Abu Ghraib. El periódico citó documentos que detallan los métodos de interrogatorio autorizados por Sánchez en noviembre de 2003 y que indican por primera vez que, antes de esa fecha, el sistema de abusos y torturas podía ser impuesto sin pedir la aprobación de ninguna autoridad fuera del penal. El ejército estadounidense negó siempre haber ordenado u autorizado las torturas a prisioneros iraquíes reveladas recientemente por la prensa. Sánchez fue relevado de su cargo en mayo pasado, pero el Pentágono negó que la medida tuviera relación con el escándalo de las torturas.
Según el rotativo, el general extrajo sus métodos de interrogatorio de una lista utilizada en el centro de detención de la base naval de Guantánamo, Cuba, y permitió su uso a las autoridades de la cárcel Abu Ghraib, de Bagdad. Pero le objetaron algunas de las 32 tácticas autorizadas por el general Sánchez. Por ello, este tachó algunas de la lista; entre ellas, la quita de objetos religiosos a los detenidos, el control de la exposición a la luz de los presos y el ataque a su orgullo o dignidad personal. No obstante, se mantuvieron vigentes la manipulación de la dieta, el aislamiento por más de 30 días y el uso de perros para atemorizar a los detenidos. (Télam-EFE)







