13 Junio 2004 Seguir en 
Los buenos datos macroeconómicos y la disparidad en las acciones que siguen en caída, refleja otra percepción del mercado sobre la realidad y las expectativas.
Es que la dura negociación de la deuda externa, más la crisis energética, la pelea doméstica por la coparticipación y la baja en la producción industrial en abril, son todos impactos fuertes y relevantes.
Por el lado optimista, la industria no se encontraría ante un punto de inflexión, luego de la baja del 4% en abril por los cortes de gas. El gobierno sigue entusiasmado -pronosticando- un piso del 6% en el crecimiento anual del producto bruto interno. ¡Que se confirme!
Las ruedas en la Bolsa siguen bajistas, el lunes con pocos negocios de contado subió un 0,57% con $ 27,3 millones, pero desde el martes se dio una ligera baja del 0,12% con $ 24,8 millones, y en la jornada del miércoles otra caída del 3,07% acentuó el deterioro.
El jueves cedieron con 2,13 % las empresas de la región que cotizan. Mostraron a la azucarera Ledesma con caída del 9,66% y a la citrícola San Miguel con baja del 20% en el año.
A mitad de semana los cortes en la ruta 38 mostraron -cuando llega el invierno- que las actividades claves de la provincia: la azucarera y la citrícola -con facturaciones anuales promedio de U$S 300 millones o más cada una- deberán soportar las consecuencias para recibir materia prima y sacar sus productos.
Es que en la ruta vertebral, ya se instalan hasta mesas, sillas, sombrillas y kioskos en un reclamo razonable, pero inadecuado en la forma, que afecta directamente el derecho que tienen los demás de trabajar y producir.
Es un tema de tal gravedad que debe ser encarado definitivamente y no solo por el gobierno. Que sigue impotente para neutralizarlo.
Ahí se juega la competitividad de las agroindustrias que distinguen a Tucumán, y es urgente cambiar la señal que más espanta a la inversión que se necesita para generar empleo. Mientras tantos lugares en el mundo cautivan al capital, aquí se lo asusta. Es lamentable.
Es que la dura negociación de la deuda externa, más la crisis energética, la pelea doméstica por la coparticipación y la baja en la producción industrial en abril, son todos impactos fuertes y relevantes.
Por el lado optimista, la industria no se encontraría ante un punto de inflexión, luego de la baja del 4% en abril por los cortes de gas. El gobierno sigue entusiasmado -pronosticando- un piso del 6% en el crecimiento anual del producto bruto interno. ¡Que se confirme!
Las ruedas en la Bolsa siguen bajistas, el lunes con pocos negocios de contado subió un 0,57% con $ 27,3 millones, pero desde el martes se dio una ligera baja del 0,12% con $ 24,8 millones, y en la jornada del miércoles otra caída del 3,07% acentuó el deterioro.
El jueves cedieron con 2,13 % las empresas de la región que cotizan. Mostraron a la azucarera Ledesma con caída del 9,66% y a la citrícola San Miguel con baja del 20% en el año.
A mitad de semana los cortes en la ruta 38 mostraron -cuando llega el invierno- que las actividades claves de la provincia: la azucarera y la citrícola -con facturaciones anuales promedio de U$S 300 millones o más cada una- deberán soportar las consecuencias para recibir materia prima y sacar sus productos.
Es que en la ruta vertebral, ya se instalan hasta mesas, sillas, sombrillas y kioskos en un reclamo razonable, pero inadecuado en la forma, que afecta directamente el derecho que tienen los demás de trabajar y producir.
Es un tema de tal gravedad que debe ser encarado definitivamente y no solo por el gobierno. Que sigue impotente para neutralizarlo.
Ahí se juega la competitividad de las agroindustrias que distinguen a Tucumán, y es urgente cambiar la señal que más espanta a la inversión que se necesita para generar empleo. Mientras tantos lugares en el mundo cautivan al capital, aquí se lo asusta. Es lamentable.







