La docente advierte que los procesos orales exigen más jueces y capacitación

28 Octubre 2018

La académica brasileña Renata Christiana Vieira Maia está persuadida de que la oralidad no hace magia, y no transforma por sí misma y por sí sola los sistemas judiciales. “La incorporación de las audiencias exige que haya mayor número de jueces, y menos funcionarios y empleados. La recomendación es justamente esa, que haya inversión en capacitación y en la ampliación de la planta de magistrados. Los jueces que tienen miles de expedientes no pueden llegar a conocerlos a fondo: en ese escenario, la oralidad no hace la diferencia”, advirtió el miércoles en la entrevista que dio a LA GACETA.

Vieira Maia desembarcó a esta ciudad en el ámbito del programa de intercambio organizado por la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo, colectivo que integran la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y la Universidad Federal de Minas Gerais. Durante su estadía de dos semanas en esta ciudad, la catedrática dio clases en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT; la Escuela Judicial del Consejo Asesor de la Magistratura, y el Centro de Capacitación y Especialización del Poder Judicial de Tucumán. Además, participó en el X Encuentro Nacional de Derecho Procesal. La presencia de Vieira Maia coincidió con el inicio de un ensayo de audiencias en la Justicia civil, tema al que la profesora de Minas Gerais dedicó su tesis doctoral.

“Me angustia que los que mejor conocen sus conflictos y sus derechos, es decir, las partes, hayan sido relegados del proceso. Esta es la consecuencia principal del sistema eminentemente escrito que ha dominado a los territorios colonizados por España y Portugal. El expediente excluye al ciudadano: para este, la mayor consecuencia de ir al Poder Judicial es que sus conflictos pasan a pertenecerles a otros”, reflexionó durante la conversación en el hotel Amerian.

Vieira Maia explicó que la oralidad surgió en el siglo XIX como un movimiento reformador. “¿Qué pasó? El temor a los jueces corruptos, que pudiesen ser parciales o venales, había trasladado la responsabilidad del proceso a los fedatarios auxiliares y escribanos. El efecto de eso fue que el juez perdió el contacto con las pruebas, con los testigos y con las partes. Esa distancia se explicaba por la necesidad de preservar al magistrado y de no contaminarlo”, comentó. Según la docente, la reforma procura la cercanía con el conflicto, y que el juez pueda dirigir y gerenciar el proceso.

Vieira Maia explicó que el ideal de una Justicia célere y próxima a la sociedad es el juicio oral o el procedimiento por audiencias. “La oralidad no sólo busca una Justicia con rostro, sino una Justicia más rápida. Pero, para que ello suceda, el juez debe estar realmente al frente de los juicios, buscando salidas y la concentración de los actos. En Brasil esto no sucedió”, comentó. Por eso la especialista insistió en la necesidad de incrementar el número de magistrados y de formarlos para que puedan usar las nuevas herramientas sin repetir los vicios del proceso escrito.

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