11 Junio 2004 Seguir en 
Sea Island, EE.UU.- El presidente de EE.UU., George W. Bush, anunció ayer que no insistirá en su pedido de más tropas de la Alianza Atlántica a Irak. "No espero que se ofrezcan más tropas de la OTAN; es una expectativa poco realista", admitió en la clausura de la cumbre del G-8, el grupo de los siete países más industrializados del mundo, más Rusia, que se celebró en Sea Island, Georgia.
Bush había pedido un mayor papel de la Alianza en Irak durante la reunión de tres días del G-8, integrado por EE.UU., Italia, Alemania, Japón, Francia, Canadá, Rusia y Reino Unido. Sin embargo, Francia y Alemania se negaron a la posibilidad de que la OTAN adopte por ahora un papel militar en Irak que vaya más allá de la asistencia técnica, como la que ofrece actualmente a las tropas polacas destacadas allí.
Bush aclaró que la participación más amplia de la OTAN se producirá a petición de las nuevas autoridades en Bagdad, que asumirán a fin de mes, tal como había reclamado el presidente francés Jacques Chirac. "Si el gobierno iraquí pidiera, por ejemplo, ayuda en el adiestramiento de sus fuerzas armadas, una buena organización para hacerlo sería la OTAN", indicó.
De buen humor
Bush dedicó más de media hora a responder las preguntas de los periodistas, algo que no suele hacer. Estaba de buen humor. Cuando le preguntaron cómo las diferencias de opinión con los participantes afecta su relación personal, replicó: "vamos a esquinas diferentes de la sala y miramos a la pared". Sin embargo, tuvo que responder cuestionamientos difíciles. Por ejemplo, evitó entrar en detalles sobre si su gobierno autorizó la tortura a prisioneros iraquíes para obtener información a fin de prevenir atentados terroristas. En cambió, declaró varias veces que la orden que él emitió fue que todo lo que se hiciera, fuera en el marco de las leyes estadounidenses y de los tratados internacionales. El tema de las torturas ha opacado el triunfo de EE.UU. al obtener una nueva resolución de la ONU para Irak.
Al término de la cumbre, Bush partió a Washington para asistir al funeral de Estado del ex presidente Ronald Reagan. También lo hicieron el canciller alemán Gerhard Schröder, el premier británico Tony Blair, su par italiano Silvio Berlusconi, el presidente ruso Vladimir Putin y el nuevo primer ministro de Irak, Gazhi Allawi, quien era amigo personal de Reagan. (EFE)
Bush había pedido un mayor papel de la Alianza en Irak durante la reunión de tres días del G-8, integrado por EE.UU., Italia, Alemania, Japón, Francia, Canadá, Rusia y Reino Unido. Sin embargo, Francia y Alemania se negaron a la posibilidad de que la OTAN adopte por ahora un papel militar en Irak que vaya más allá de la asistencia técnica, como la que ofrece actualmente a las tropas polacas destacadas allí.
Bush aclaró que la participación más amplia de la OTAN se producirá a petición de las nuevas autoridades en Bagdad, que asumirán a fin de mes, tal como había reclamado el presidente francés Jacques Chirac. "Si el gobierno iraquí pidiera, por ejemplo, ayuda en el adiestramiento de sus fuerzas armadas, una buena organización para hacerlo sería la OTAN", indicó.
De buen humor
Bush dedicó más de media hora a responder las preguntas de los periodistas, algo que no suele hacer. Estaba de buen humor. Cuando le preguntaron cómo las diferencias de opinión con los participantes afecta su relación personal, replicó: "vamos a esquinas diferentes de la sala y miramos a la pared". Sin embargo, tuvo que responder cuestionamientos difíciles. Por ejemplo, evitó entrar en detalles sobre si su gobierno autorizó la tortura a prisioneros iraquíes para obtener información a fin de prevenir atentados terroristas. En cambió, declaró varias veces que la orden que él emitió fue que todo lo que se hiciera, fuera en el marco de las leyes estadounidenses y de los tratados internacionales. El tema de las torturas ha opacado el triunfo de EE.UU. al obtener una nueva resolución de la ONU para Irak.
Al término de la cumbre, Bush partió a Washington para asistir al funeral de Estado del ex presidente Ronald Reagan. También lo hicieron el canciller alemán Gerhard Schröder, el premier británico Tony Blair, su par italiano Silvio Berlusconi, el presidente ruso Vladimir Putin y el nuevo primer ministro de Irak, Gazhi Allawi, quien era amigo personal de Reagan. (EFE)







