La ola delictiva

La inseguridad sigue siendo una asignatura pendiente de nuestros gobernantes.

10 Junio 2004
La inseguridad sigue siendo una asignatura pendiente de nuestros gobernantes. Se esbozan teorías, se anuncian planes, pero que todo es insuficiente para doblegar a la delincuencia en ascenso. Nadie está seguro ni en su casa ni en cualquier calle de la ciudad. Hay vecinos que han decidido organizarse para contrarrestar la ola delictiva, como sucede, por ejemplo, en el barrio Piedrabuena.
Sin embargo, los asaltos en la vía pública siguen siendo moneda corriente. Las víctimas preferidas de estos jóvenes delincuentes que asuelan ese barrio son los ancianos y los adolescentes, que son abordados incluso a plena luz del día. Dos policías para hacer una ronda son insuficientes.
Pero no sólo las personas son blanco de los malhechores. Los cacos ni siquiera respetan el Arzobispado. El martes pasado, alrededor de las 16.30, en una de la puertas de acceso por avenida Sarmiento, robaron dos macetones.
Sólo con mayor educación y con fuentes de trabajo podrá combatirse la marginalidad y las políticas de seguridad serán más efectivas.

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