10 Junio 2004 Seguir en 
Es muy probable que el debate con Buenos Aires sobre el proyecto de coparticipación federal frustre por más tiempo que el pensado el tercer intento de contar con una ley, desde que la reforma de hace diez años de la Constitución histórica introdujo en su texto lo que no pocos expertos consideran una amenaza para el federalismo. La confrontación del poder central con el bonaerense es vista, por lo demás, como una pelea de Kirchner con el duhaldismo que suscita aprensiones sobre una nueva crisis en el partido oficialista, tema secundario para aquella cuestión de fondo y que, por tratarse del peronismo, difícilmente conlleve fracturas, pues ningún peronista, como demuestra la historia, llega a extremos de poner en juego la conservación del poder. Si el debate es ahora más agudo que en otras ocasiones, se debe a que la crisis fortaleció el poder de los gobernadores frente a presidentes débiles y hasta el PJ comenzó a federalizarse. Este es un problema muy complejo para un mandatario como Kirchner; más aun cuando desde el poder central se trata de dominar en el reparto tributario para dotar a la Nación de suficientes recursos, convirtiendo a la Casa Rosada en fuente de las mercedes.
Duhalde advierte
Si bien no hay que esperar un temporal que rasgue al peronismo, no es menos cierto que la discusión está poniendo en evidencia las crecientes limitaciones del Presidente para manejarse sin grandes problemas con su gabinete personalísimo. El mensaje de Eduardo Duhalde donde advierte que el pensamiento único puede hacer que las cosas anden mal, ha sido bastante elocuente al respecto, pues sugiere que el partido deberá ser la herramienta esencial para el gobierno cuando inevitablemente los grandes problemas, cada vez más insoslayables, deban enfrentarse en el Congreso, más allá del voluble impresionismo de las encuestas. El caso de la coparticipación federal es uno de ellos, pues del mismo depende que Kirchner pueda llevar a cabo la ambiciosa política de grandes obras de infraestructura que el ministro Julio De Vido le ha preparado y que debería ser financiada con recursos del poder central en proporción muy superior a las dispuestas por gobiernos precedentes. Al ministro Lavagna le preocupa más la decisión que pueda adoptar el Fondo Monetario en septiembre, si el régimen de coparticipación queda nuevamente sin andamiento.
Otra cuestión que puede poner en tela de juicio la compañía del PJ a decisiones presidenciales muy objetadas, es el acuerdo del Senado para que Carlos Bettini sea embajador en España. Los cuestionamientos éticos y por incompatibilidades con los principios del servicio exterior se han acumulado sobre el candidato del Presidente en número sin precedentes, mientras el canciller Bielsa interrumpió su presencia en la reunión de la OEA, en México, confesamente, para estar cerca de Bettini, viejo amigo, quien debía enfrentar en la víspera las impugnaciones ante la comisión senatorial. (De nuestra Sucursal)
Duhalde advierte
Si bien no hay que esperar un temporal que rasgue al peronismo, no es menos cierto que la discusión está poniendo en evidencia las crecientes limitaciones del Presidente para manejarse sin grandes problemas con su gabinete personalísimo. El mensaje de Eduardo Duhalde donde advierte que el pensamiento único puede hacer que las cosas anden mal, ha sido bastante elocuente al respecto, pues sugiere que el partido deberá ser la herramienta esencial para el gobierno cuando inevitablemente los grandes problemas, cada vez más insoslayables, deban enfrentarse en el Congreso, más allá del voluble impresionismo de las encuestas. El caso de la coparticipación federal es uno de ellos, pues del mismo depende que Kirchner pueda llevar a cabo la ambiciosa política de grandes obras de infraestructura que el ministro Julio De Vido le ha preparado y que debería ser financiada con recursos del poder central en proporción muy superior a las dispuestas por gobiernos precedentes. Al ministro Lavagna le preocupa más la decisión que pueda adoptar el Fondo Monetario en septiembre, si el régimen de coparticipación queda nuevamente sin andamiento.
Otra cuestión que puede poner en tela de juicio la compañía del PJ a decisiones presidenciales muy objetadas, es el acuerdo del Senado para que Carlos Bettini sea embajador en España. Los cuestionamientos éticos y por incompatibilidades con los principios del servicio exterior se han acumulado sobre el candidato del Presidente en número sin precedentes, mientras el canciller Bielsa interrumpió su presencia en la reunión de la OEA, en México, confesamente, para estar cerca de Bettini, viejo amigo, quien debía enfrentar en la víspera las impugnaciones ante la comisión senatorial. (De nuestra Sucursal)







