09 Junio 2004 Seguir en 
En la zona céntrica de San Miguel de Tucumán, cerca del 100% de los locales comerciales está ocupado y escasean cada vez más los departamentos tanto para la compra como para el alquiler. Así coincidieron en resaltar a LA GACETA diversos agentes inmobiliarios, quienes remarcaron la notable recuperación del sector, que se había paralizado, poco menos, en un prolongado período, antes y después de la ruptura de la convertibilidad.
En esa etapa del 1 a 1, según recordó Raúl Feler, una propiedad que valía entonces $ 100 o U$S 100, después de la devaluación pasó a costar, en pesos, apenas un 40% de ese monto. Desde hace unos meses, por la fuerte demanda, las cotizaciones aumentaron hasta el 50% o el 60% de esos valores. "Todo depende del estado y de la antigüedad del inmueble. Un edificio nuevo puede superar el 60% de lo que se cotizaba durante la convertibilidad; y uno viejo y deteriorado puede costar menos del 30% que en esa época", observó otro agente.
Daniel Wainer estimó que, pese a que en el microcentro no queda local por alquilar, y pocos departamentos para comprar o arrendar, en Tucumán, al menos por un tiempo, no se puede aún hablar de reactivación como en otros centros urbanos. "Fue tan grande la caída con la salida de la convertibilidad que hay que transitar un importante trecho antes de asegurar que existe una firme reactivación", dijo Wainer.
El "valor llave"
Si bien en algunos grandes conglomerados, como la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, debido a la fuerte demanda, está retornando de manera incipiente el "valor llave" (además del depósito y del pago del alquiler se paga un valor determinado para ingresar al local), en Tucumán, por ahora, la actividad económica no se permite "esos lujos", según lo reconoció el propietario de una inmobiliaria.
Otro agente, Marcelo Stagnetto, recordó que un "valor llave" está dado tanto por la rentabilidad como por el valor adquisitivo del bien en alquiler y resultaba un hecho común en otras épocas más florecientes de la economía.
Consideró, sin embargo, que, debido a las circunstancias un tanto precarias de la economía de la provincia, "por ahora" no están dadas las condiciones para que se cobre un plus que desalentaría cualquier intento de iniciar una actividad comercial, y conspiraría, al final, contra el propio sector inmobiliario.
En esa etapa del 1 a 1, según recordó Raúl Feler, una propiedad que valía entonces $ 100 o U$S 100, después de la devaluación pasó a costar, en pesos, apenas un 40% de ese monto. Desde hace unos meses, por la fuerte demanda, las cotizaciones aumentaron hasta el 50% o el 60% de esos valores. "Todo depende del estado y de la antigüedad del inmueble. Un edificio nuevo puede superar el 60% de lo que se cotizaba durante la convertibilidad; y uno viejo y deteriorado puede costar menos del 30% que en esa época", observó otro agente.
Daniel Wainer estimó que, pese a que en el microcentro no queda local por alquilar, y pocos departamentos para comprar o arrendar, en Tucumán, al menos por un tiempo, no se puede aún hablar de reactivación como en otros centros urbanos. "Fue tan grande la caída con la salida de la convertibilidad que hay que transitar un importante trecho antes de asegurar que existe una firme reactivación", dijo Wainer.
El "valor llave"
Si bien en algunos grandes conglomerados, como la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, debido a la fuerte demanda, está retornando de manera incipiente el "valor llave" (además del depósito y del pago del alquiler se paga un valor determinado para ingresar al local), en Tucumán, por ahora, la actividad económica no se permite "esos lujos", según lo reconoció el propietario de una inmobiliaria.
Otro agente, Marcelo Stagnetto, recordó que un "valor llave" está dado tanto por la rentabilidad como por el valor adquisitivo del bien en alquiler y resultaba un hecho común en otras épocas más florecientes de la economía.
Consideró, sin embargo, que, debido a las circunstancias un tanto precarias de la economía de la provincia, "por ahora" no están dadas las condiciones para que se cobre un plus que desalentaría cualquier intento de iniciar una actividad comercial, y conspiraría, al final, contra el propio sector inmobiliario.







