Un comerciante atiende armado para espantar a los asaltantes

“Los vecinos me decían que estaba loco porque me había armado; ahora me lo agradecen”, aseguró el dueño de una distribuidora de bebidas ubicada en San José.

26 Sep 2018 Por Francisco Fernández

Rodolfo Monetti lleva una pistola a la altura de la cintura y cuenta que en un cajón de su escritorio guarda otra. En la entrada del depósito, su custodio empuña una escopeta. Monetti es el propietario de una distribuidora de bebidas de Camino del Perú al 1.800. Explica que optó por armarse desde que, en 2013, sufrió un violento robo en el que resultó gravemente herido. “Me dieron 11 tiros en la pierna izquierda y los médicos tuvieron que reconstruirla”, recuerda.

“Antes, los vecinos me decían que estaba loco porque andaba armado; pero ahora me agradecen que sus hijos puedan esperar el colectivo sin miedo frente a mi negocio. Hay que andar con los ojos bien abiertos porque roban todo el tiempo”, argumentó.

El comerciante sostiene que los robos se intensificaron desde hace dos años. “Son los mismos siempre. Todos los conocemos. A mis empleados los asaltan en la puerta y en la parada”, indicó. “Tienen muchas vías de escape, huyen hacia el norte, hacia Los Pocitos o Villa Carmela”, detalló.

“Más que en vender o en disfrutar de nuestras familias, tenemos que pensar en prevenirnos para que no nos asalten. Claro que no nos gusta andar armados. No nos hace felices tener que colocar cada vez más rejas, candados y alarmas, pero no nos queda otra. Desde que me levanto pienso en la inseguridad; tengo temor por mi familia”, explicó.

“Decididos a todo”

“El que viene a robar está decidido a todo. Lo que intentamos hacer es prevenir. Si los ladrones ven que el local tiene seguridad, entonces no te asaltan”, relata Roberto Antonio Palacio mientras apoya en el piso la culata de la escopeta que sostiene con su mano derecha. Luego cuenta que desde hace ocho años trabaja como empleado de seguridad en la distribuidora de Camino del Perú al 1.800. Asegura que los robos son moneda corriente en la zona y que desde la mañana hasta la noche custodia el depósito para evitar que lo asalten.

FUERTE CUSTODIA. Un empleado de la distribuidora vigila la entrada del comercio empuñando una escopeta. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI.-

“Sobre todo vienen de otros lugares a comprar drogas a la zona de La Cartujana. Van y vienen; se los ve todo el tiempo pasar en las motos buscando alguna víctima. Aprovechan que la Policía pasa muy poco y se cansan de asaltar a la gente”, explicó.

Asaltos en yerba buena

Robos en los barrios Los Tarcos y Procrear

Un lector se comunicó con el número de policiales de WhatsApp de LA GACETA (381 6311910) para denunciar una ola de robos en los barrios Los Tarcos y Procrear. “Ya sufrimos robos a mano armada y en las casas. Tuvimos que armar un grupo de WhatsApp con los vecinos para cuidarnos entre nosotros”, contó Carlos. Indicó que las calles Frías Silva al 1.100 y Brasil al 1.000 (paralelas a la avenida Aconquija), son las más inseguras.

“El domingo a una vecina le desvalijaron la casa, aun teniendo rejas y perros. Actuaron con total impunidad porque para llevarse todo debieron usar vehículos. Y ayer (por el lunes) le robaron a mi papá. Andaban en motos. Se activó la alarma vecinal y escaparon”, contó.

“Lo que más bronca me dio es que no le quisieron tomar la denuncia en Yerba Buena. Le dijeron que el personal estaba cubriendo las movilizaciones. No se puede prevenir la inseguridad y tampoco se puede denunciar. Entonces uno se siente desprotegido en una zona que está siendo rodeada por ladrones”, se lamentó.

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