Clarens, el “financista K” declaró de nuevo y ahora es el “arrepentido” 18
El juez Bonadio aceptó homologar el arreglo del detenido con el fiscal, luego de dos declaraciones anteriores Al imputado le asignan el rol de cobrador y de convertir en dólares esos fondos provenientes de las coimas, y sacarlos del país
El llamado “financista K”, Ernesto Clarens, fue aceptado como “arrepentido” en la causa de “los cuadernos de la corrupción”, luego de que el juez Claudio Bonadio admitió homologar el acuerdo que había alcanzado el imputado con el fiscal Carlos Stornelli. -ahora sí- en otro “imputado colaborador” en la causa de los cuadernos.
Clarens había declarado dos veces con Stornelli, pero Bonadio consideraba que el aporte de información que hacía para la causa de los cuadernos era insuficiente. En su presentación inicial, confirmó las declaraciones de dos empresarios arrepentidos en la causa de los cuadernos. Estos habían asegurado que llevaban el dinero de coimas en pesos a su financiera, y que Clarens convertía esos montos en su equivalente en dólares. Luego de eso, sostuvieron, que entregaba el dinero al entorno de Néstor Kirchner. En ese círculo se destacaba Daniel Muñoz, ex secretario del ex mandatario.
Muñoz, fallecido en 2016, es uno de los puntos en que coincidieron las declaraciones de Clarens con la de Claudio Uberti, ex titular del órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi), el primer funcionario detenido en convertirse en arrepentido. Ambos también coincidieron en asegurar que el destino final de los bolsones con dinero mencionados en el caso tenían la provincia de Santa Cruz, como destino final.
La semana pasada, tampoco convenció al fiscal la ampliación de Clarens, y el viernes anuló el primer acuerdo firmado con el financista y pidió su detención. Ese pedido de prisión preventiva condujo al “financista” a ampliar sus dichos esta semana y volvió a declarar hasta llegar a un nuevo acuerdo con Stornelli, que ayer homologó el juez Bonadio. Con el “financista” ya son 18 los “imputados colaboradores” y la mayoría son empresarios.
Los roles
¿Qué aportó ahora a la causa? Según publicó Clarín, en principio Clarens explicó cómo eran las operaciones financieras en las que intervino su empresa Invernes SA, las maniobras realizadas en Santa Cruz para mover del dinero -las cifras proporcionadas siguen siendo analizadas. Además, contó qué empresas participaban en la estructura de sobornos: en este punto su relación con José López y su desenvolvimiento en el rubro de la construcción, fue de los aspectos que más detalló.
Agrega el diario porteño que también se refirió a la relación de Néstor Kirchner con Lázaro Báez y cómo se utilizó a Austral Construcciones en el sur “para garantizar el flujo de dinero con las certificaciones de obras”, y allí deslizó que el empresario K con su firma insignia, no pagaba coimas, “estaba para otra cosa”: el cobro de certificados para obras que no se concluyeron y a las que se les aplicó un sobreprecio del 65%.
No se informó si la Justicia logró confirmar la presunción sobre el rol de Clarens, que era más complejo de lo que él declara: lo que cobraban de las empresas de la construcción era convertido a dólares “en sus propias financieras y de allí lo sacaban del país”. José López “hacía más la cobranza”, y el financista K “armaba la estructura financiera para exteriorizar millones de dólares”.
Según Clarín, la comisión que cobraba Clarens por estas operaciones iban del 10% al 20%, y parte de ese dinero lo sacaba hacia Uruguay.
La situación del “financista K”, ahora convertido en imputado colaborador, sigue siendo compleja, ya que enfrenta nuevas pruebas contundentes en la causa de “los cuadernos de la corrupción”. Una es el cobro de un “soborno con factura”, y otro pago “en negro” de $ 50 millones para Lázaro Báez.
Además, la confesión de empresarios, como Juan Chediack de la constructora Chediack, que lo colocaban en el rol de recaudador de las coimas y no solo “cambista” como admitió él. Estas confesiones están sumadas a sus sospechosos y frecuentes viajes en lanchas rápidas a Carmelo, Uruguay -se habla de unos 164-, y al “préstamo” de $ 250 millones que hizo a Austral Construcción y Gotti, las empresas de Lázaro Báez, entre otros indicios que muestran que oculta más de lo que confesó.







