Macri, de las expectativas de reelección a un difuso día a día - LA GACETA Tucumán

Macri, de las expectativas de reelección a un difuso día a día

El miércoles, el Presidente llegará a los mil días al frente del Poder Ejecutivo Nacional. A la vuelta de dos años, ocho meses y 23 días, Macri pasó por todos los estados de ánimo posibles: del éxtasis de los triunfos electorales y las expectativas reeleccionistas a la incertidumbre del día a día.

02 Sep 2018
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EL CEPO

22 ministros y 21 días durante 2015

Macri les tomó juramento a 22 ministros y presidió el país durante 21 días en 2015. En esos días declaró la emergencia energética y nombró por decreto, en su primera polémica fuerte, a dos ministros de la Corte Suprema de Justicia. Pero el 16 de diciembre tomó la decisión más fuerte: quitó el cepo al dólar que había impuesto el kirchnerismo: la divisa pasó de $ 9,80 a $14,50 en esa ocasión.

TARIFAS

El primer intento de Aranguren

El tema de 2016 fue la quita de subsidios y las subas a las tarifas de gas y de luz (en algunos casos llegaron al 600%). Las subas comenzaron en enero y se reprodujeron en los meses subsiguientes. En el caso del gas, obtuvieron un revés en la Corte Suprema en agosto de ese año. El máximo tribunal le ordenó a la Casa Rosada que convocara a audiencias públicas para discutir las subas.

CORRUPCIÓN

Las primeras detenciones

El 2016 estuvo signado también por los hechos escandalosos de corrupción durante el kirchnerismo y los avances judiciales. Fueron detenidos los ex secretarios Ricardo Jaime (Transporte) y José López (Obras Públicas); y el empresario y emblema K Lázaro Báez. En abril, por primera vez, el juez Claudio Bonadio citó a declarar a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

INFLACIÓN

El 32,2% de la población era pobre

Con un dólar que se movió durante todo 2016 entre los $14 y los $ 16, la preocupación oficial estuvo puesta en domar la inflación. Finalmente, eso no ocurrió: el alza de precios en el primer año macrista alcanzó el 36%, según el Indec. La suba se produjo principalmente por la quita de subsidios a los servicios públicos y el aumento en las tarifas. Además, se volvió a medir la pobreza: alcanzó al 32,2% de la población.

RENUNCIAS

“El mejor equipo de los últimos 50 años”

El superpoderoso ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, fue separado del Gobierno antes de que finalizara 2016. El ministro, que propició la salida del cepo al dólar y había logrado acordar con los holdouts, abrió una lista a la que luego se sumarían Esteban Bullrich, Susana Malcorra, Julio Martínez, Jorge Lemus, Ricardo Buryaile, Juan José Aranguren, Francisco Cabrera y Federico Sturzenegger.

2017

Días placenteros para el macrismo

Al menos hasta aquí, 2017 fue el mejor año de Macri al frente del Poder Ejecutivo: la inflación bajó al 24,8%, la economía creció un 2,9% y el dólar estuvo controlado (cerró en $19). Fueron detenidos Amado Boudou y Julio de Vido, entre otros ex funcionarios y sindicalistas ligados al kjrchnerismo, y el juez Bonadio pidió el desafuero y la detención de Cristina, algo que el Senado no le permitió.

EL TRIUNFO

Victoria electoral en las legislativas

Macri fue el gran vencedor en los comicios legislativos de mitad de mandato: Cambiemos triunfó en 13 provincias, con victorias en los cinco principales distritos del país: Capital Federal, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. La imagen del Presidente trepó al 60% en ese período. Y la frutilla del postre: Cristina Fernández de Kirchner fue derrotada por Esteban Bullrich en la provincia de Buenos Aires.

JUBILACIONES

Violentos incidentes y represión

El cierre de 2017, no obstante, no fue el que esperaba el Gobierno nacional. Diciembre estuvo signado por la represión y los incidentes durante las protestas en contra de la reforma jubilatoria que envió al Congreso. El proyecto, que hizo caer la imagen presidencial, fue finalmente aprobado por ambas Cámaras del Congreso gracias al consenso fiscal acordado con los gobernadores, que apoyaron la polémica iniciativa.

EL ESTALLIDO

Recesión, inflación y megadevaluación

Cerraron ocho meses de 2018 en los que el Gobierno nacional no logra hacer pie. La inflación ya se ubica en el 20%, cinco puntos más que la estipulada en el proyecto de Presupuesto, el dólar cotiza cerca de los $40 y el crecimiento del PBI, previsto en un 3,5% inicialmente, no será posible: los analistas hablan de una caída del 1% al cerrar el ejercicio. En el medio, se recurrió a un préstamo del Fondo Monetario Internacional.

¿Y AHORA?

Incertidumbre sobre el futuro

En el Gobierno nacional confían en que la crisis se superará, pero son conscientes de que en esta etapa de la gestión deberán priorizar el “día a día”. La imagen presidencial cayó más de 20%, según la mayoría de las encuestas, y hablar de reelección en 2019 aún suena aventurado. A fin de mes se conocerá nuevamente el índice de pobreza, y en la Rosada admiten que volverá a superar a un tercio de la población.

9 veces vino ya a Tucumán el presidente, Mauricio Macri, en lo que va de su gestión. Sólo en una ocasión no vio a Juan Manzur.

9 ministros, muchos de ellos muy cercanos al Presidente, quedaron en el camino en estos casi tres años de gestión.

› PUNTO DE VISTA I

Lo más difícil en términos sociales todavía está por llegar

Por Rosendo Fraga / Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

Mauricio Macri cumple 1.000 días de gobierno esta semana. Es un período que puede ser dividido en tres etapas.

El primero va desde que asume el 10 de diciembre de 2015, hasta el 1 de abril de 2016. Inicia su gobierno planteando en su primer discurso de apertura de las sesiones del Congreso del 1 de marzo, los tres objetivos centrales de su gestión: la unidad nacional, la pobreza cero y la lucha contra el narcotráfico.

En el primer año de su gestión, concreta la recomposición de relaciones con el mundo occidental, resuelve la salida del cepo cambiario y termina con el default, acordando con los holdouts. Pero en economía el PBI cae 2% y la inflación llega al 40%. En los primeros meses de 2017, su imagen cae, sumándose protestas de varios sectores sociales. El gobierno, a los 15 meses de gestión, se encuentra a la defensiva.

Pero la movilización en apoyo del gobierno que tiene lugar el 1 de abril de 2016 - denominada 1A- le permite retomar la iniciativa. En los meses siguientes, la economía se va recuperando gradualmente y al mismo tiempo la imagen de Macri. En línea, Cristina Kirchner se va consolidando como la primera figura de la oposición en las elecciones legislativas de octubre, permitiendo al oficialismo polarizar con ella en esos comicios de mitad de mandato. El Gobierno tiene un triunfo contundente en ellas, pero sin llegar a la mayoría en ninguna de las dos cámaras del Congreso. Quizás haya sido el mejor momento político de Macri en sus 1.000 días de gobierno.

Pero al poco tiempo, la situación comienza a complicarse. La reforma previsional que aprueba en el Congreso en diciembre de 2017 tuvo un costo para el gobierno en la opinión pública y debilitó el apoyo a Cambiemos en los jubilados, el sector que más lo había votado en las legislativas.

En marzo, el aumento de tarifas implicó un nuevo costo, esta vez en los sectores medios. Mientras tanto, la economía y en particular la inflación, comenzaron a complicarse. Abril de 2018 es el mes en el cual estalla la crisis cambiaria, que dominará el segundo trimestre del año y lo que va del tercero. El dólar escala sin control, las altas tasas para intentar controlarlo y las condiciones impuestas por el FMI, derivan en una fuerte recesión. Todo ello deteriora las variables. sociales.

El Presidente, que en octubre alcanzó 60% de aprobación, a mediados de 2018 ha bajado a 30%. Así, Macri cumple los 1.000 días de gobierno pasando por el peor momento de su gestión.

Hacia el futuro quedan 14 meses hasta la elección presidencial y 16 hasta que finalice el mandato. La apuesta del gobierno es que la economía mejore. Pero ello no es fácil ni seguro. No está claro si el peor momento de la economía ya ha pasado. Pero es claro que lo más difícil en términos sociales todavía está por llegar.

› PUNTO DE VISTA II

Ante el fracaso, consenso y cambio de modelo

Por Pablo Yedlin / diputado Interbloque Argentina Federal

Estos 1.000 días de gobierno del presidente Mauricio Macri tienen como telón de fondo una de las devaluaciones más groseras que hayamos vivido los argentinos en la era democrática.

Hacer un balance en este contexto resulta fatal: la depreciación de la moneda argentina, combinada con la alta inflación, que se realimenta por la suba del valor del dólar estadounidense provocada por la fuga de capitales, conforman un círculo vicioso que profundiza la recesión, hace caer el valor del salario de los trabajadores y de los profesionales de la clase media. En este contexto de recesión, la industria, el comercio y las pymes pagarán el costo con el cierre de fuentes de trabajo.

Considero que el gobierno del presidente Macri hizo una mala evaluación económica y un pésimo diagnóstico político inicial. Su victoria por unos pocos puntos porcentuales debería haber abierto a un gobierno de consenso. Esto hubiera significado corregir los errores del gobierno anterior, pero mantener sus políticas inclusivas; convocar a la unidad nacional y a un programa fiscal federal de disminución progresiva del gasto, empezando por el propio Estado nacional y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que se ha convertido en la una París latinoamericana; mantener el mercado interno, avanzar en mejorar la balanza comercial y apoyar el trabajo y la producción nacional.

Por el contrario, anunciaron la reelección presidencial, monologaron con la oposición sin escuchar, culpándola de todos los males, y fueron a buscar al Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando el mundo financiero les dejó de prestar plata.

Del gobierno de Macri rescato algunas iniciativas para digitalizar y modernizar el Estado nacional y cierto impulso a la lucha contra el narcotráfico. Su prédica contra la corrupción fue hasta aquí sólo con la mirada en el gobierno anterior y le falta investigar los conflictos de intereses entre sus propios ministros.

Una nueva desesperanza para muchos argentinos que confiaron en este gobierno. Y una enorme responsabilidad para los que hoy somos opositores.

› PUNTO DE VISTA III

El final de la política del látigo y la billetera

Por José Manuel Cano / diputado UCR-Cambiemos

Los 1.000 días de la gestión de Mauricio Macri son para Tucumán el final de la política del látigo y la billetera.

Es impensable considerar los logros de los que hoy se jacta la provincia sin la gestión nacional de Cambiemos. Transformación del aeropuerto, política aerocomercial, recuperación de ramales ferroviarios, apertura al mundo, incentivo al sector rural y azucarero, reintegro de la coparticipación y respeto por el federalismo son algunos hitos sin los cuales hoy los tucumanos no tendríamos ningún futuro con el que soñar.

Cada uno de esos avances se gestó a partir de la decisión política de una administración que se puso como meta desarrollar nuestra región. En los 1.000 días de Macri como presidente, Tucumán pasó de ser una provincia endeudada a tener superávit. Sólo la hipocresía de quienes mandan  desde hace más de dos décadas puede adjudicarse tamaño logro.

Corrupción y narcos

Asimismo, la lucha contra el narcotráfico se ha instalado en la agenda pública a partir de un gobierno nacional que decidió dejar de ser cómplice de los narcos para empezar a combatirlos.

También hay que mencionar a la lucha contra la corrupción. Sin estos 1.000 días que pasaron, quizás José López hoy no sería un arrepentido sino un personaje ilustre de Tucumán.

La crisis puede nublarnos la perspectiva. Pero el árbol no debe tapar el bosque. Muchos de los escollos que aún debemos superar encuentran sus raíces más en el debe que en el haber de la política tucumana.

Nuestro presidente pidió varias veces que avancemos con una rebaja de impuestos, reclamó terminar con los acoples y un sistema electoral perverso, y demandó transparencia para administrar presupuestos millonarios.

El mayor logro de estos 1.000 días es tener un gobierno nacional que empezó a hacerse cargo de los problemas históricos de la Argentina. Y a la luz de nuestra historia reciente, eso no parece ser tan poca cosa.

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