BUENOS AIRES.- "La convertibilidad no fue tan mala, entonces", bromeaba un hombre cercano a Néstor Kirchner, cuando en charla informal reconoció que gracias al uno a uno los tenistas de la Legión Argentina que hoy copan Roland Garros habían madurado competitivamente durante los 90. Pero el funcionario cambió el semblante cuando el periodista le siguió la broma y le dijo que tuviese cuidado, que también él podría ser acusado de "conspirar" contra el Gobierno.
Es cierto que la miscelánea no alude al fenomenal despilfarro de la década anterior, que tanto critica el Presidente y que trata de reencauzar Roberto Lavagna, pero en esta cuestión y en otras de similar sensibilidad, las "verdades relativas" de Kirchner no tienen término medio y sus hombres de confianza no se permiten disentir un ápice con su manera de ver la realidad. En "off the record", el funcionario admitió que las denuncias de extrema gravedad institucional que salieron de la propia Casa Rosada habían crecido demasiado y que en realidad todo se remitía casi a una situación semántica: "No hablamos de conspiración, ni de complot. Sólo de desestabilización", señaló. En verdad, la palabra clave para el Gobierno es "desacreditar", una sombra que lo persigue desde que las crisis de la seguridad y de la energía pusieron en la picota la imagen presidencial y la hicieron caer más de 20 puntos.
Sin embargo, una parte de ese "descrédito" que tanto se teme haya llegado por la crítica de los opositores y por operaciones conspirativas varias, parece tener que ver con percepciones que se tienen sobre razonamientos y acciones que se toman puertas adentro de la administración y que también debilitan a Kirchner.
Por ejemplo, la explosión de ambas crisis todavía hoy es negada por parte de algunos altos funcionarios, quienes afirman que se trata de inventos periodísticos. En materia de seguridad, los hombres del Presidente se hacen cruces no por la cantidad de crímenes que ocurren, sino por la cronología con la que aparecen en los diarios. Otro tanto opinan del incendio que afectó al ex Ferrocarril Roca, que para ellos fue provocado para que miles de pasajeros hablen mal del Gobierno. Y hay quienes dicen, sin ponerse colorados, que la crisis de energía "nunca sucedió", sin tomar en cuenta que ya hubo cientos de horas de trabajo caídas por los cortes en industrias y que importar fuel-oil de Venezuela, gas de Bolivia y luz de Brasil costará a los contribuyentes $2 .000 millones.
La negociación de la deuda
Tampoco quedó muy claro para el común de la gente cuál será el futuro de la renegociación de la deuda, después de los anuncios que hizo el ministro de Economía. La necesidad de comenzar un proceso que genere un sostenido flujo de inversiones, que a su vez reemplace a la agotada reactivación vía consumo, hizo que la presentación de Lavagna para terminar con el default dilatorio resultara loable. Y medida en términos políticos, ya que se buscó no desairar a Kirchner en su promesa de quita de 75%, razonable.
No obstante, la sensación general es que hubo concesiones, aunque desde el lado de los tenedores de deuda se juzguen insuficientes y estén persuadidos de que, pese a que Kirchner dijo que "no habrá repechaje", efectivamente lo habrá. Quizás el fuerte apoyo empresario tan promocionado por el Gobierno resultó un lastre ante la gente, por la hipocresía de la cuestión. Muchos de ellos ya habían apoyado la propuesta de Dubai como la gran panacea, pero con el mismo temor de que ante la incertidumbre se pare la reactivación. Más relevante hubiera sido lograr apoyo de los acreedores. Respaldo que deberá explicitarse en unos meses y que desde Washington se dice que deberá manifestarse en por lo menos 80% de aceptación.
En este aspecto, será clave la aceptación o no de las AFJP, no sólo por el volumen de deuda que tienen en su poder, sino porque sus afiliados son también votantes y pueden sumarse al "descrédito" tan temido. Y si bien la jubilación les queda a muchos un poco lejos, sus ahorros previsionales se verán perjudicados igualmente por la pesificación, las quitas y las menores garantías, por más que Lavagna haya salido a aclarar, 24 horas después de haber asegurado otra cosa, que los títulos Cuasipar en pesos gozarán de ajustes vía CER durante toda su vida.
Muchos analistas suponen que las denuncias sobre la intención desestabilizadora bien podrían haberse pergeñado para hacer olvidar estos puntos flojos de la gestión y para volver a trepar en las encuestas. Por otra parte, nadie refuta en el Gobierno que el "descrédito" podría llegar a incrementarse si no se logra probar claramente este tipo de denuncias al voleo, dirigidas contra quienes tienen otra verdad relativa diferente de la del Presidente.
Lo concreto es que la baja de imagen le hizo perder buena parte del sustento de gobernabilidad que trabajosamente edificó Kirchner durante un año para compensar la magra performance electoral y que esta situación deja al Gobierno en un estado de mayor debilidad objetiva, frente a la batalla por la provincia de Buenos Aires. Es que los mayores críticos del Gobierno están dentro del PJ en ese distrito y no afuera.
La pelea con Solá
Desde La Plata aseguran que en materia de dinero están cortados todos los puentes con la Nación. Felipe Solá pidió a voz en cuello fondos destinados a su provincia que, según él, están presupuestados y no se atienden. El Gobierno tendría casi abrochada la Ley de Coparticipación con todos los gobernadores, menos con Solá, quien se siente presionado con esta actitud de Kirchner para obligarlo a firmar.
Pero también dicen que en lo político, las alusiones al debilitamiento del Gobierno por parte de quienes "quieren volver al pasado" es un claro mensaje al duhaldismo, en función de la conformación de las listas bonaerenses del año próximo. Y juran que el último paso que falta es que Eduardo Duhalde en persona levante el teléfono para hablar de los dos temas con el Presidente. (DyN)







