El Papa reclamó la normalización de Irak

El mandatario estadounidense recibió duras críticas del Santo Padre por las torturas infligidas a prisioneros iraquíes.

05 Junio 2004
ROMA.- El papa Juan Pablo II presionó ayer al presidente George W. Bush para que devuelva lo antes posible la soberanía a Irak, mientras miles de manifestantes se lanzaron a las calles de Roma para protestar por la visita del mandatario estadounidense. Policías antimotines se enfrentaron con grupos pequeños de manifestantes enmascarados, pero no hubo informes de disturbios de grandes proporciones ni lesionados. El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, importante aliado de EE.UU. en Irak, afirmó que la manifestación contra Bush fue un fracaso.
El Santo Padre, quien se opuso a la guerra contra Irak, expresó a Bush su preocupación por la grave situación en Medio Oriente y le pidió una rápida devolución de la soberanía a Irak. "Es el deseo evidente de todos que esta situación se normalice lo más rápido posible, con la participación activa de la comunidad internacional y, en particular, de la Organización de las Naciones Unidas, a fin de asegurar una rápida devolución de la soberanía de Irak", dijo.

Los abusos
El Papa no ahorró críticas a Estados Unidos por los abusos cometidos por efectivos estadounidenses en la cárcel de Abu Ghraib, cerca de Bagdad. "Estos acontecimientos deplorables han hecho más difícil un compromiso sereno y decidido con los valores humanos compartidos. En ausencia de tal compromiso, ni la guerra ni el terrorismo serán nunca vencidos", advirtió. También dijo el Papa que la amenaza del terrorismo internacional sigue siendo una fuente de constante preocupación y reiteró su condena a los ataques del 11 de setiembre de 2001 contra Estados Unidos, al decir que fue un día oscuro en la historia de la humanidad. Bush le aseguró al Papa que trabajará arduamente para lograr "la libertad y dignidad humanas" para todos los iraquíes.

Alta condecoración
El Papa y el mandatario estadounidense conversaron en privado durante 15 minutos en el estudio del Pontífice, una sala ornamentada con frescos, antes de hacer sus declaraciones. Bush otorgó al Papa la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor reconocimiento estadounidense que puede recibir un civil. Cuando el mandatario llegó al Vaticano acompañado por su esposa Laura y por la asesora de Seguridad Condoleezza Rice y el secretario de Estado Colin Powell, algunos curiosos detrás de los cordones policiales aplaudieron, mientras otros silbaron en señal de desaprobación y mostraron pancartas con leyendas pacifistas. (Reuter-Télam)

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