04 Junio 2004 Seguir en 
Washington.- El presidente estadounidense, George W. Bush, viajó ayer a Italia y Francia en busca de apoyo a una nueva resolución de la ONU que respalde al gobierno interino iraquí y dé cobertura a las tropas extranjeras lideradas por Washington en Irak. Coincidente con la visita de Bush a Italia, la resistencia iraquí lanzó un ataque de morteros contra la embajada italiana en Bagdad. Dos iraquíes murieron y otros seis resultaron heridos en este hecho calificado como un "ataque simbólico" por fuerzas de seguridad iraquíes.
Bush participará hoy en Roma del acto aniversario de la liberación de esa ciudad durante la Segunda Guerra Mundial, y el domingo visitará Normandía, al cumplirse el 60º aniversario del desembarco aliado. El mandatario se reunirá luego, en el Vaticano, con el papa Juan Pablo II, quien se opuso a la guerra en Irak y condenó recientemente los casos de torturas a prisioneros iraquíes en la prisión de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad. El presidente estadounidense concederá al Papa la medalla presidencial, la más alta distinción civil de Estados Unidos, por sus largos años de servicio en el Vaticano.
El escollo francés
Fuentes oficiales estadounidenses, citadas por la prensa, dudaban ayer de que Bush sea capaz de lograr un acuerdo final sobre Irak con el presidente francés, Jacques Chirac. Ambos se reunirán mañana en París, antes de participar el domingo en las ceremonias por el aniversario del desembarco en Normandía, a la que asistirán representantes de 17 países.
Estados Unidos y el Reino Unidos presentaron ayer un segundo borrador sobre una posible resolución que otorga a Irak una considerable autoridad sobre su seguridad y economía, después de que Washington entregue el poder a un gobierno iraquí, el próximo 30 de junio. Sin embargo, los diplomáticos quieren más especificaciones sobre lo que Estados Unidos considera soberanía iraquí. El borrador no estipula la fecha del fin del mandato de la coalición encabezada por las fuerzas estadounidenses en Irak, donde se encuentran 160.000 militares de varios países.
Roma recibe a Bush con un despliegue de 10.000 policías, con el fin de controlar las manifestaciones de protesta, ya que la mayoría de los italianos se opuso al envío de tropas de ese país a Irak. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, uno de los gobernantes que más respalda la guerra de Bush en Irak, envió 2.900 efectivos al país ocupado. Bush partió ayer de la base Andrews en el Air Force One, y viaja acompañado por su esposa Laura. (Télam-Reuter)
Bush participará hoy en Roma del acto aniversario de la liberación de esa ciudad durante la Segunda Guerra Mundial, y el domingo visitará Normandía, al cumplirse el 60º aniversario del desembarco aliado. El mandatario se reunirá luego, en el Vaticano, con el papa Juan Pablo II, quien se opuso a la guerra en Irak y condenó recientemente los casos de torturas a prisioneros iraquíes en la prisión de Abu Ghraib, al oeste de Bagdad. El presidente estadounidense concederá al Papa la medalla presidencial, la más alta distinción civil de Estados Unidos, por sus largos años de servicio en el Vaticano.
El escollo francés
Fuentes oficiales estadounidenses, citadas por la prensa, dudaban ayer de que Bush sea capaz de lograr un acuerdo final sobre Irak con el presidente francés, Jacques Chirac. Ambos se reunirán mañana en París, antes de participar el domingo en las ceremonias por el aniversario del desembarco en Normandía, a la que asistirán representantes de 17 países.
Estados Unidos y el Reino Unidos presentaron ayer un segundo borrador sobre una posible resolución que otorga a Irak una considerable autoridad sobre su seguridad y economía, después de que Washington entregue el poder a un gobierno iraquí, el próximo 30 de junio. Sin embargo, los diplomáticos quieren más especificaciones sobre lo que Estados Unidos considera soberanía iraquí. El borrador no estipula la fecha del fin del mandato de la coalición encabezada por las fuerzas estadounidenses en Irak, donde se encuentran 160.000 militares de varios países.
Roma recibe a Bush con un despliegue de 10.000 policías, con el fin de controlar las manifestaciones de protesta, ya que la mayoría de los italianos se opuso al envío de tropas de ese país a Irak. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, uno de los gobernantes que más respalda la guerra de Bush en Irak, envió 2.900 efectivos al país ocupado. Bush partió ayer de la base Andrews en el Air Force One, y viaja acompañado por su esposa Laura. (Télam-Reuter)







