En octubre de 1999 doné varios objetos, documentos y colecciones de libros al museo histórico Presidente Avellaneda y hasta el día de hoy no recibí la aceptación ni el rechazo de dichas donaciones. Las que recuerdo: un reloj de pared de 1896, documento de 1824 y 25; una virgen potosina tallada en 1902 en madera de maoüey con corona de plata; cucharas altoperuanas; un pequeño bulto de San Benito de Palermo que se puso en una vitrina sin ninguna identificación; utensilios indígenas; colecciones de libros y otras cosas más que no vienen a mi memoria. La encargada del museo de aquel entonces registró todas las cosas citadas con prolijidad y corrección, y me dio los correspondientes duplicados; luego informó en tiempo y forma a la superioridad. Se dice que la mayoría de los objetos están encajonados, esperando mejor suerte. Si es así, solicito la devolución de los objetos para darles mejor destino. Leí con alegría en LA GACETA que se van a designar jefes y directores dentro de la administración provincial a través de concursos de antecedentes. Espero que sea incluido este importante museo y que no tengamos autoridades que respondan únicamente a los vaivenes políticos a que nos tienen acostumbrados los gobiernos de turno.
Aurelia Araujo de Ruhland
Sarmiento 1.131
Yerba Buena-Tucumán
LEYES
El auge de la delincuencia infantil y juvenil está dando pie a la aplicación de severas leyes que castiguen estas primarias conductas. Pero, ¿no es conveniente mirar detalladamente la Constitución nacional antes que el Código Penal? ¿No es injusto ajusticiar al precoz delincuente, sin tener en cuenta el cumplimiento o no de los deberes del Estado, respecto de él? Es sencillo para la sociedad, y más para el juez, juzgar y condenar a un individuo. Se portó mal, lo encerramos. Pero traslademos esto a nuestros hijos, a nuestros nietos. Si la ruleta del destino los señalara para ser protagonistas de hechos delictivos, ¿pediremos la aplicación de la ley como guillotina? O más bien diremos: ¿por qué no nos dieron las oportunidades que merecíamos de educarlos para vivir dignamente? Porque cerrado el caso, siempre ocurre que uno solo purga la pena de culpas compartidas, con el consecuente dolor y la ignominia que ello implica. Sugiero a la Justicia, prudencia. Al Gobierno, más atención al pueblo. Y a nosotros, mirar a nuestros jóvenes. Ese joven flaco y pobre en sus cabales es reflejo nuestro. Y es el futuro hombre pecador, por quien el mismo Dios ha dado su vida en rescate. ¿Quiénes somos nosotros, para pensar sólo en condenarlos, si lo que necesitan es ser elevados, promocionados y auxiliados?
Daniel E. Chávez
Pje. Benjamín Paz 308
S. M. de Tucumán
EXCESO DE FERVOR
El lector Ricardo Romero (carta del 30/5) pregunta el motivo por el cual Charly García, al concluir su interpretación del Himno Nacional, destrozó con furia la guitarra y fue ovacionado por espectadores. Tal vez influyó el exceso de fervor que aún trasunta la canción patriótica. Cabe recordar que por decreto del PE del año 1900 se redujo la letra a los cuatro primeros versos para evitar herir a los españoles, pues originalmente contenía frases como: "Todo el país se conturba con gritos de venganza, de guerra y furor" y aún mantiene el ardiente estribillo: "Oh, juremos con gloria morir". Por mi parte, creo que se trata simplemente de un acceso demencial producido por un cerebro destruido por la droga, que la masa aclama porque le permite liberar sus propias frustraciones. Por suerte, como dijo el poeta Horacio: "La ira es una locura de corta duración".
Juan Manuel Alves
Juan Luis Nougués 281
S. M. de Tucumán
JUBILACION
Desde el año 1997, en el Instituto de Previsión Social no pueden hallar mi expediente de jubilacion por invalidez 51/l/80. En la Anses, con muy buena voluntad lo buscan, pero no lo encuentran. Faltan 14.000 expedientes que se hallan aún en el instituto de la provincia; por razones de espacio la Anses no los tiene. Debo iniciar una acción judicial por la pensión de mi padre, dado que solicité que se agregue al expediente de mi jubilacion por invalidez. Estoy en un callejón sin salida. ¿Hasta cuándo esperaré? Necesito unir mi expediente al expediente de la pensión.
Haydeé Lerner
Las Heras 425
S. M. de Tucumán
DESCUENTOS
Con gran asombro leí que nuestros representantes nacionales no se encuentran unidos para luchar por la provincia y solamente hablaba de nueve. ¿Y los otros dos? ¿Y el ex gobernador, cuántos proyectos presentó? ¿Cómo nos ayudará? ¿Con asados? ¿Con reuniones de amigos? ¿Le descuentan de sus abultadas remuneraciones, por no asistir y no presentar proyectos? Pienso que si hay que cambiar algo, debe ser por las inasistencias a su lugar de trabajo de los representantes nacionales y provinciales. Según una información de la Legislatura, los legisladores no tienen límites en sus inasistencias, si son justificadas o porque hay que creer en su palabra, ya que fueron elegidos por el pueblo. ¿Elegidos por quién, si el pueblo no los conoce? Los empleados del Estado tenemos un régimen de licencias controlado por un organismo. ¿Por qué ellos, además de cobrar sueldos exuberantes, no pueden ser controlados oficialmente? Señores legisladores, si hay que cambiar algo es que sus sueldos sean iguales a los de cualquier trabajador, ya que tienen bien ocultos sus emolumentos y partidas; cuando salen de la función política, nos damos con la gran sorpresa de que cobran sobresueldos por vacaciones, estrés, dedicación a los bares, asados y cualquier otro ítem inexistente. Ustedes se van con los bolsillos llenos y la provincia queda sumergida en la pobreza y en el abandono. ¡Basta! No queremos que sigan los mismos políticos, que cambian de fila para seguir saqueando. Queremos gente nueva en todas las funciones políticas y públicas. No debemos permitir la reelección de nadie.
María Eugenia Ezquer
Av. Las Américas 1.585
S. M. de Tucumán
SOLIDARIDAD
Como un asiduo viajero del interior, es mi costumbre cotejar sobre los precios que adjudican los formadores para los disímiles productos que hacen a la vida cotidiana de cada habitante. En mi caso, como un usuario de carga de GNC, tuve la oportunidad de comprobar, tomando en cuenta los abusos y excesos que existen tanto en tarifas como en los precios de la canasta familiar, que una estación de servicio de Jujuy al 2.400 expende el GNC a un precio muy inferior al fijado en todas las restantes de San Miguel de Tucumán. Si la solidaridad de ese comercio implica que no le interesa ganar bastante, sino atraer a sus clientes, ¿puede hacerse extensivo hacia otras estaciones? ¿Dónde está la seriedad de Gasnor cuando fija un incremento del 5% y el precio de $ 0,576 asciende a $ 0,639? ¿No puede la Dirección de Comercio Interior y Exterior aplicar sanciones en este sentido, más allá de la desregulación y el liberalismo que existe?
José Alberto Jacobo
Rivadavia 252
Simoca (Tucumán)







