Lo que necesitamos en invierno es más calor, no más calorías

El “me lo pide el cuerpo” es una cuestión cultural. No es bueno dejar la actividad física y hay que seguir hidratándose. Trucos.

19 Jul 2018
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OPCIONES. Los guisos pueden parecer un “placer prohibido”, pero es posible hacerlos sabrosos y livianos.

Empieza el frío y casi inmediatamente la cantidad de calorías que consumimos se multiplica. Podría pensarse que se trata de una necesidad biológica, pero no lo es. Al menos, no en la actualidad.

“La idea de que porque estamos en invierno hay que comer más es cultural”, asegura Mercedes Cetti, nutricionista del Hospital del Clínicas.

Durante el invierno las personas se vuelcan a alimentos más calóricos, como papas, pastas y legumbres -añade Cetti-. La necesidad de consumir más calorías tiene que ver con el nivel de actividad que tenemos y no con las temperaturas, por lo que durante el invierno las personas deberían variar la alimentación pero sin aumentar las calorías.

“Además, el frío desalienta en mucha gente el desarrollo de actividad física, a pesar de que es, de hecho, una buena manera de entrar en calor. Esto, combinado con el aumento de calorías hace que la mayoría de la población aumente de peso durante los períodos de bajas temperaturas. ”, destaca Mariela Córdoba, médica especialista en nutrición con orientación en obesidad.

La propuesta, entonces y en pocas palabras, es “más calor, pero no más calorías”. Y no dejar de moverse, claro.

Seguir comiendo sano

“Es natural que, con calor, las personas prefieran nutrientes refrescantes y que eliminan la sed, como jugos, frutas o verduras, que poseen menos calorías y son ricas en agua. En invierno, sin embargo, muchas personas aseguran que esas frutas y verduras les producen frío -reconoce la licenciada Micaela Cusato, del Departamento de Alimentación y Dietética del Hospital de Clínicas de Buenos Aires-. Lo principal es mantener la alimentación saludable, aprovechando sobre todo los alimentos de estación”.

Las sopas, por ejemplo, son una buena manera de comer las verduras, e incluso de vencer la resistencia de algunos comensales a ciertos ingredientes, como el brócoli (bajo en calorías, rico en vitamina C y antioxidantes).

Las hojas verdes (acelga, espinaca), que aportan ácido fólico, y poseen propiedades antioxidantes y fibras, en lugar de ensaladas, pueden consumirse en tartas, siempre teniendo en cuenta que no hay que hervirlas pues pierden sus nutrientes. Pueden incorporarse cortadas finas y crudas a la preparación de los rellenos. Se cocerán durante el horneado.

Las frutas secas

También se recomienda aprovechar la energía de las frutas secas. “Si bien son calóricas, las grasas que aportan son muy buenas y dan sensación de saciedad”, indicó Cetti y destacó que leche calentita con cacao amargo y edulcorante puede ayudar a “sacarnos las ganas irresistibles” de chocolate.

Otras recomendaciones

- Sigue siendo necesario consumir dos litros de agua diarios; las infusiones calientes ayudan a lograrlo.

- Para proteger la piel del frío y evitar las grietas de los labios ingerir alimentos ricos en vitamina A (lácteos, hígado y huevo).

- En caso de que te receten antibióticos por alguna infección bacteriana, incluir en la dieta yogur con probióticos y fruta fresca con cáscara para reforzar la flora intestinal.

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