02 Junio 2004 Seguir en 
En San Miguel de Tucumán y en Tafí Viejo, a pesar de todos los contratiempos que vivió la provincia en los últimos años, la confianza de las familias, de los consumidores y de los ahorristas en la marcha de la economía se mantiene estable o en leve disminución.
En la encuesta mensual que realiza la Fundación Mercado, el índice de confianza del consumidor, en mayo, es del 36.9%, contra el 37,7%, que se registra en los principales conglomerados urbanos del país. El menor porcentaje se apunta en Bahía Blanca, con el 34,8%. El índice de confianza de las familias señala, en Tucumán, un 36,5%, contra un promedio del 37% en el resto del país. El nivel más bajo se da también en Bahía Blanca, con el 34,5%.
Llama la atención que en el rubro índice de confianza del ahorrista, Tucumán-Tafí Viejo tengan el mayor porcentaje (33,4%), por encima del promedio nacional (32,2%). El índice menor de ahorro se manifiesta en el Gran Buenos Aires (31,8%).
Los niveles sociales
Desde hace años, los analistas de la Fundación Mercado vienen apuntando que en Tucumán existe una marcada asimetría en el nivel de ingresos de distintos sectores de la población. Según dijo a LA GACETA, el economista e investigador de esa consultora, Dardo Ferrer, Tucumán tiene una gran mayoría de la población (más del 50%) por debajo de los niveles de pobreza, pero al mismo tiempo presenta un sector minoritario de poder adquisitivo medio alto. Esta característica -indica Ferrer- hace que Tucumán tenga, por un lado, la mayor parte de sus habitantes que consume, en la práctica, todo lo que gana. Por otro lado, el grupo importante de altos ingresos, le permite ser, al menos el mes pasado, el núcleo urbano que mayor índice de ahorro tiene en el país. Los últimos resultados de los indicadores de confianza nacionales se obtuvieron entre el 18 y el 30 de mayo, en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario, Tucumán, Bahía Blanca y Neuquén.
Ferrer estima que los resultados en los distintos índices de confianza confirman una imagen menos favorable que en el momento de asunción del Gobierno, pero de todas formas buena. También ratifica la concentración en problemas de desempleo, seguridad, educación y corrupción; todos ellos estructurales.
En la encuesta mensual que realiza la Fundación Mercado, el índice de confianza del consumidor, en mayo, es del 36.9%, contra el 37,7%, que se registra en los principales conglomerados urbanos del país. El menor porcentaje se apunta en Bahía Blanca, con el 34,8%. El índice de confianza de las familias señala, en Tucumán, un 36,5%, contra un promedio del 37% en el resto del país. El nivel más bajo se da también en Bahía Blanca, con el 34,5%.
Llama la atención que en el rubro índice de confianza del ahorrista, Tucumán-Tafí Viejo tengan el mayor porcentaje (33,4%), por encima del promedio nacional (32,2%). El índice menor de ahorro se manifiesta en el Gran Buenos Aires (31,8%).
Los niveles sociales
Desde hace años, los analistas de la Fundación Mercado vienen apuntando que en Tucumán existe una marcada asimetría en el nivel de ingresos de distintos sectores de la población. Según dijo a LA GACETA, el economista e investigador de esa consultora, Dardo Ferrer, Tucumán tiene una gran mayoría de la población (más del 50%) por debajo de los niveles de pobreza, pero al mismo tiempo presenta un sector minoritario de poder adquisitivo medio alto. Esta característica -indica Ferrer- hace que Tucumán tenga, por un lado, la mayor parte de sus habitantes que consume, en la práctica, todo lo que gana. Por otro lado, el grupo importante de altos ingresos, le permite ser, al menos el mes pasado, el núcleo urbano que mayor índice de ahorro tiene en el país. Los últimos resultados de los indicadores de confianza nacionales se obtuvieron entre el 18 y el 30 de mayo, en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario, Tucumán, Bahía Blanca y Neuquén.
Ferrer estima que los resultados en los distintos índices de confianza confirman una imagen menos favorable que en el momento de asunción del Gobierno, pero de todas formas buena. También ratifica la concentración en problemas de desempleo, seguridad, educación y corrupción; todos ellos estructurales.







