Herramientas para potenciar el desarrollo de tu inteligencia

La plasticidad del cerebro permite lograr aprendizajes incluso siendo adultos mayores. Cuál es la importancia del descanso.

11 Jul 2018
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ABRIR PUERTAS. La lectura comprensiva no sólo amplía tu vocabulario, te lleva a conocer nuevos mundos.

¿Depende del cerebro? Claramente, sí. ¿Sólo del cerebro? Claramente, no. Como mínimo, del cerebro en interacción con el medio. Lo cierto es que definir inteligencia, en general, despierta polémica. Muchas veces se la piensa como algo que nos viene dado, o como una capacidad que se desarrolla mientras se es joven y que luego empieza a declinar. Ya a mediados del siglo pasado el psicólogo suizo Jean Piaget, creador de la Psicología Genética, definía la inteligencia como una constante interacción entre las capacidades heredadas y las experiencias ambientales.

Y la ciencia sigue avanzando y demostrando que es posible (y recomendable) acrecentar nuestra capacidad de interactuar con el mundo incluso cuando somos adultos mayores. La clave está en el concepto de neuroplasticidad cerebral: capacidad del cerebro para adaptarse, como resultado de la experiencia, y aprender y mejorar nuestras habilidades cognitivas.

“El cerebro tiene una capacidad de cambiar que generalmente no usamos, o usamos poco -asegura el coach y administrador de Empresas Mariano Lescano-. Por supuesto, hay que entrenarla; implica pensar diferente y eso conlleva un ‘gasto’ de esfuerzo, disciplina y tolerancia a la frustración”.

“En estos tiempos urgentes, del ‘llame ya’ -resalta por su parte Lorena Robles, psicoanalista y especialista en Educación- es imprescindible saber que esas capacidades nuevas son cruciales, pero son habilidades que hay que construir; los tips rápidos suelen no llevar a nada en la vida”.

Hecha esta salvedad, lo cierto es que el modo en que encaramos las situaciones que nos toca (o decidimos) vivir pueden impactar significativamente en nuestras capacidades mentales.

Prácticas saludables

Algunas de las recomendaciones para intentar mejorarlas pueden resultarte familiares, como hacer de la lectura un hábito (“ojo: no da los mismo leer cualquier cosa”, advierte Robles) o disfrutar de juegos que te exigen pensar, como el ajedrez o el Scrabble (ese en el que se reparten letras y el objetivo es armar palabras) y el sudoku y hasta los crucigramas.

Otras pueden resultarte sorprendentes. Por ejemplo, reflexionar sobre lo que vas aprendiendo y ponerlo por escrito es una buena manera de ampliar capacidades: serás consciente de tus avances (o de la falta de ellos y entonces podrás decidir reencauzar tu camino si vale la pena), y harás el esfuerzo que implica comunicar.

“Escribe 400 palabras al día sobre cosas que aprendiste”, sugiere -según publicó La Nación- la profesora de yoga Claudia Azula Altucher, autora del libro “El poder del no”. Mike Xie, investigador asociado en Bayside Biosciences, coincide con la propuesta: “Escribe sobre lo que has aprendido”.

“Escribir es mucho más exigente que decir. Poner por escrito lo que uno piensa obliga a ser preciso, organizado”, resalta Robles, y señala que tanto la lectura como la escritura son herramientas fundamentales.

No solo lo intelectual

Pero poner el cuerpo a aprender cosas nuevas también es importante. “Cuando está ocupado en un nuevo aprendizaje o en una nueva experiencia, el cerebro establece una serie de conexiones (...) construidas como rutas para la intercomunicación de las neuronas -explica el sitio web de Cognifit, empresa del sector salud-investigación orientada a la evaluación y la mejora de la salud cognitiva-. Cada vez que se adquieren nuevos conocimientos (a través de la práctica repetida), la comunicación entre las neuronas implicadas se ve reforzada”. Y añade que revisitando ese “camino” creado en el cerebro se mejora la eficiencia de las transmisión.

A partir de esa base, la propuesta es enfrentar aprendizajes nuevos y lo más variados posible, desde escribir eficientemente “con la otra mano” a aprender el idioma que siempre quisiste hablar (con la ventaja de que lo podés hacer sencillamente por internet en el tiempo que elijas).

Tiempo de paz

Así como después de una sesión de gimnasio es indispensable elongar, no todo es actividad en el desarrollo de nuevas capacidades. Quienes tienen práctica en la meditación saben de la importancia de lograr la calma mental. “Siéntate en silencio todos los días”, es el consejo Azula Altucher.

“El reposo es necesario -resalta Robles-. Nos permite salirnos de la pura acción, de la urgencia, de la hiperactividad, y nos llama a la reflexión; nos coloca como sujetos pensantes”. Y agrega que la instancia de la reflexión es fundamental para decidir, de la gran oferta de capacidades que podemos desarrollar, cuáles nos interesan y por qué.

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