01 Junio 2004 Seguir en 
En nuestra edición de ayer, publicamos una extensa nota sobre las ordenanzas municipales en general. Destacábamos las curiosidades de esa maraña de disposiciones, que a través del tiempo fueron ordenando la vida de la ciudad, y cuyo articulado permite reconstruir usos y costumbres ya desaparecidos.
Creemos que esa evocación torna oportuno referirse a la esencia de las ordenanzas. Aunque lleven otro nombre, son verdaderas leyes para el vecino de la ciudad. Como tales, deben ser cumplidas por estos, y las autoridades están obligadas a asegurar su vigencia y su respeto, aplicando, en todos los casos, las sanciones que correspondan a quienes las infringen.
Sabemos que las infracciones son cosa común. El vecino de Tucumán es cada vez más indisciplinado y más reticente a aceptar límites a su capricho. Y ha desarrollado, lo que es igualmente grave, una sensación de impunidad, a causa de la inacción de la autoridad comunal. Ambas situaciones deben revertirse con urgencia.
El vecino debe asumir que las normas existen y debe cumplirlas, y la Municipalidad debe velar para que así lo haga. Eso, si deseamos vivir en una ciudad razonablemente ordenada y habitable.
Creemos que esa evocación torna oportuno referirse a la esencia de las ordenanzas. Aunque lleven otro nombre, son verdaderas leyes para el vecino de la ciudad. Como tales, deben ser cumplidas por estos, y las autoridades están obligadas a asegurar su vigencia y su respeto, aplicando, en todos los casos, las sanciones que correspondan a quienes las infringen.
Sabemos que las infracciones son cosa común. El vecino de Tucumán es cada vez más indisciplinado y más reticente a aceptar límites a su capricho. Y ha desarrollado, lo que es igualmente grave, una sensación de impunidad, a causa de la inacción de la autoridad comunal. Ambas situaciones deben revertirse con urgencia.
El vecino debe asumir que las normas existen y debe cumplirlas, y la Municipalidad debe velar para que así lo haga. Eso, si deseamos vivir en una ciudad razonablemente ordenada y habitable.







