01 Junio 2004 Seguir en 
RIAD.- Las fuerzas de seguridad mantenían cercado ayer un edificio en Dammam, en el este del país, donde creen que están escondidos los tres terroristas que lograron escapar tras los atentados con toma de rehenes perpetrados el fin de semana, que dejaron 22 muertos. La policía ha cercado la zona situada cerca de Al Jobar, escenario de los ataques. Se cree que los tres terroristas tienen algunos rehenes en su poder.
Según observadores, el episodio en Al Jobar, más otros similares registrados contra instalaciones petroleras, denota que la red Al Qaeda ha cambiado de táctica, al pasar de una fase de atentados contra occidentales en general a una nueva fase en la que golpean a la actividad vital del reino saudita. En menos de un mes, la organización terrorista que lidera Osama Bin Laden ha reivindicado dos ataques contra intereses petroleros: el del pasado 1 de mayo, en Yambo (costa del Mar Rojo), donde murieron cinco extranjeros, y el de este fin de semana en Al Jobar, a más de mil kilómetros de Yambo.
Signos preocupantes
Además, esto se produce en momentos de creciente preocupación por la fuerte suba del precio del petróleo -que ronda los U$S 40 por barril- que la OPEP quiere disipar en su reunión de Beirut del próximo jueves. La expectativa de que los países productores anunciaran un aumento de la producción había hecho que los precios se redujeran ligeramente, pero los expertos creen ahora que el atentado del pasado fin de semana puede esfumar ese optimismo. Por otra parte, Al Qaeda ya advirtió que sus objetivos son las compañías "especializadas en robar los recursos de los musulmanes". Tras los atentados de mayo, 90 trabajadores expatriados de la compañía ABB Lummus abandonaron el país, y analistas coinciden en que el ataque contra las instalaciones de Al Joba persigue el mismo objetivo de expulsar a decenas de miles de occidentales que trabajan en el sector petrolero de Arabia Saudita.
En el complejo residencial atacado el pasado sábado o cerca de él viven ejecutivos de las petroleras más importantes del mundo, entre ellas la holandesa Shell, la francesa Total y la China Petroleum Corp, por lo que parece haber sido un blanco cuidadosamente elegido.
El gran muftí, jeque Abdulaziz al Seij, la principal autoridad religiosa en Arabia Saudita, afirmó que los ataques del fin de semana no tienen nada que ver con el islam, y pidió a los ciudadanos que obedezcan a su gobierno y pongan fin a estas acciones criminales. (DPA-Especial)
Según observadores, el episodio en Al Jobar, más otros similares registrados contra instalaciones petroleras, denota que la red Al Qaeda ha cambiado de táctica, al pasar de una fase de atentados contra occidentales en general a una nueva fase en la que golpean a la actividad vital del reino saudita. En menos de un mes, la organización terrorista que lidera Osama Bin Laden ha reivindicado dos ataques contra intereses petroleros: el del pasado 1 de mayo, en Yambo (costa del Mar Rojo), donde murieron cinco extranjeros, y el de este fin de semana en Al Jobar, a más de mil kilómetros de Yambo.
Signos preocupantes
Además, esto se produce en momentos de creciente preocupación por la fuerte suba del precio del petróleo -que ronda los U$S 40 por barril- que la OPEP quiere disipar en su reunión de Beirut del próximo jueves. La expectativa de que los países productores anunciaran un aumento de la producción había hecho que los precios se redujeran ligeramente, pero los expertos creen ahora que el atentado del pasado fin de semana puede esfumar ese optimismo. Por otra parte, Al Qaeda ya advirtió que sus objetivos son las compañías "especializadas en robar los recursos de los musulmanes". Tras los atentados de mayo, 90 trabajadores expatriados de la compañía ABB Lummus abandonaron el país, y analistas coinciden en que el ataque contra las instalaciones de Al Joba persigue el mismo objetivo de expulsar a decenas de miles de occidentales que trabajan en el sector petrolero de Arabia Saudita.
En el complejo residencial atacado el pasado sábado o cerca de él viven ejecutivos de las petroleras más importantes del mundo, entre ellas la holandesa Shell, la francesa Total y la China Petroleum Corp, por lo que parece haber sido un blanco cuidadosamente elegido.
El gran muftí, jeque Abdulaziz al Seij, la principal autoridad religiosa en Arabia Saudita, afirmó que los ataques del fin de semana no tienen nada que ver con el islam, y pidió a los ciudadanos que obedezcan a su gobierno y pongan fin a estas acciones criminales. (DPA-Especial)







