El día después del fracaso de Argentina

Messi se marchó de Rusia solo y en silencio luego de la frustración que significó ser eliminado por Francia en octavos de final.

02 Jul 2018
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BORRÓN Y CUENTA NUEVA. Messi ya está en Barcelona. Ahora se irá de vacaciones y luego se unirá a su equipo. captura de video

Llegaron juntos, ilusionados. Se marchó cada uno por su lado, con la frustración como bandera. Así transcurrió el amargo domingo vivido por la Selección en Rusia, el último día que encontró a los jugadores y al cuerpo técnico conviviendo bajo el techo de la concentración. Hubo despedidas, algunas de compromiso, frías y protocolares. Otras resultaron más sentidas y genuinas. Del grupo de 23, fueron 14 los jugadores que emprendieron la marcha hacia distintos puntos de Europa. El resto viajará hoy en un chárter rumbo a Buenos Aires.

El pueblo de Bronnitsy no tuvo la oportunidad de decirle adiós a la Selección como le hubiera gustado. Los vecinos de la pequeña localidad ubicada a 40 kilómetros de Moscú se acostumbraron a la bulliciosa presencia de los argentinos durante los más de 20 días que el plantel permaneció alojado allí. Tan hospitalaria y cariñosa resultó esa actitud, que los rusos celebraron el cumpleaños de Lionel Messi con una torta gigante, del mismo tamaño del jugador. Fue antes del partido con Nigeria, cuando el operativo para levantarle el ánimo al capitán estaba en marcha.

Hablando de Messi, llamó la atención la forma en la que llegó a Barcelona. Salió caminando por la terminal del aeropuerto en absoluta soledad, como nunca se lo había visto. Nadie lo acompañaba en esa marcha, nadie lo aguardaba, ni un periodista, ni un hincha argentino, ni un curioso. Parecía un pasajero más. Con la remera blanca oficial de la Selección y una mochila se dirigió a la camioneta en la que esperaba su esposa, Antonela. El silencio de Messi es absoluto, más allá del elogio a Francia por medio de un tuit pospartido. Ahora se va de vacaciones. En algún momento brindará sus impresiones sobre lo vivido en Rusia.

El refugio de Sampaoli

Tras afirmar durante la conferencia de prensa del sábado que tiene toda la intención de seguir en el cargo, Jorge Sampaoli se refugió ayer en la contención brindada por su nutrido cuerpo técnico. Ellos formarán parte también de la delegación que llegará a Ezeiza.

Habrá que ver si Claudio Tapia los acompaña o permanece en Rusia, donde el Mundial ingresa en su etapa decisiva y Argentina ya es un recuerdo al que sólo se apela en forma de meme o de lamento por el prematuro adiós de Messi y los otros integrantes de la generación que no pudo ganar la Copa del Mundo.

Los testigos de la despedida de Bronnitsy trazaron paralelismos con lo ocurrido en Japón en 2002, cuando la Selección de Marcelo Bielsa se marchó del Mundial sin superar la primera fase. Desde aquel torneo que Argentina no quedaba eliminada antes de los cuartos de final. El semblante de los jugadores, el mutismo en el que se encerraron y la melancolía de las miradas era idéntica a la de aquellas imágenes de Oriente. Cambiaron los protagonistas, pero no los sentimientos. Después de ese fracaso de una notable generación de futbolistas Bielsa se mantuvo en el cargo. ¿La historia se repetirá? Sampaoli no piensa dar un paso al costado, pero hay versiones que ya mencionan a posibles reemplazantes.

Ni el cuerpo técnico ni los jugadores estuvieron dispuestos a contestar la lluvia de críticas que vienen recibiendo desde el inicio del Mundial y que recrudeció con toda la furia durante las últimas horas. El hecho de contar en la concentración con la posibilidad de ver en directo todos los canales de TV argentinos se juzgó como una mala decisión, aunque ya fue demasiado tarde para cortar ese flujo tóxico cuando la mecha de las polémicas estaba encendida. Varios jugadores se enteraban mirando esos programas de hechos que, supuestamente, sucedían en Bronnitsy. Desde el punto de vista informativo, el saldo para Argentina fue de absoluta negatividad.

El portón de la concentración se cerrará hoy cuando el último integrante de la delegación ponga proa rumbo al aeropuerto moscovita de Domodedovo. Quitarán las fotos con las que se plotearon puertas y paredes y las frases de aliento repartidas por todo el edificio. El celeste y blanco será prolijamente reemplazado. La vida sigue para todos. Para Argentina son tiempos tristes y repletos de dudas.

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