Los protocolos definieron cómo trabajar el aspecto fitosanitario

En el comercio con Estados Unidos, el foco estuvo puesto en impedir la presencia de “mosca de la fruta”. Lucha antiHLB

30 Jun 2018
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EXIGENCIA. EEUU exige que el limón tenga un color amarillo-verdoso.

La campaña actual de cítricos en la provincia se encuentra a full, por lo que la cosecha en las quintas, los envíos a los diferentes empaques autorizados por el Senasa para los distintos mercados internacionales y los envíos de “fruta industria” a cada establecimiento industrial de Tucumán se encuentra en pleno funcionamiento.

LA GACETA Rural entrevistó al presidente de Acnoa y directivo de la Citrícola San Miguel, Martín Carignani para conocer los diferentes aspectos fitosanitarios y comerciales que se van cumpliendo en la actual zafra citrícola.

- En esta campaña hubo más destinos para la fruta fresca. ¿Cómo se viene trabajando en cada uno de los mercados en los aspectos fitosanitarios de UE, Países No UE, EEUU, México y Japón?

- Los aspectos fitosanitarios son trabajados de forma conjunta entre las empresas del sector, el Senasa y las autoridades de los mercados de destino. A través de protocolos acordados por las autoridades de Argentina y validados por los países en cuestión, cumplimos una serie de pasos para garantizar la producción de la fruta y su preservación de determinadas enfermedades. El rol del Senasa, como autoridad de contralor, y la trazabilidad que le damos a nuestro producto -desde la finca hasta que llega a destino-, son dos cuestiones centrales a la hora de cumplir con los requerimientos de cada uno de los destinos.

Por ejemplo, en el caso de la Unión Europea, venimos trabajando hace años dentro de un protocolo para cumplir con los requerimientos vinculados a enfermedades cuarentenarias (“Mancha negra” y “Cancrosis”). En este sentido, se realizan inspecciones de campo, con el Senasa, para habilitar los lotes que cumplan con la condiciones necesarias para poder ser exportadas a dicho mercado y, por lo tanto, poder ser enviada al empaque para acondicionamiento. En cada caja podemos comprobar la trazabilidad de la fruta, desde dónde se cosechó hasta que llega al cliente, en un proceso que es certificado por el Senasa como autoridad competente.

En Estados Unidos, el foco está puesto en la “mosca de la fruta”. Trabajamos mediante un sistema de mitigación de riesgo, que incluye la operación en lotes seleccionados y elegidos luego de realizar un muestro de población. La fruta se empaca en “empaques burbujas”, que se encuentran totalmente aislados del exterior para evitar infecciones dentro del empaque o bien durante el traslado. Por suerte, los envíos que llegaron al país del Norte se abrieron sin problemas y la fruta está siendo comercializada de manera normal.

Asimismo, estamos desarrollando una prueba con Japón a través de un Protocolo de Frío. El mismo consiste en realizar un tratamiento de frío sobre la fruta. Dicho procedimiento se realiza en viaje y es controlado de forma conjunta por el Senasa y la autoridad fitosanitaria japonesa.

Todos los actores de nuestra actividad productiva ha demostrado responsabilidad con cada uno de los compromisos asumidos de control fitosanitario, dado que comprende que es un factor determinante para la sustentabilidad del negocio en el largo plazo.

- La calidad y sanidad de la fruta, generalmente, es buena y aceptada. ¿Cuál fue el comportamiento comercial en cada uno de los mercados?

- En general, la operación se viene desarrollando normalmente. No hemos registrado inconvenientes en términos fitosanitarios, ni de calidad en ninguno de los mercados. Aún estamos a mitad de camino en lo productivo y mucha fruta tiene que viajar a destino.

- ¿Cómo vienen trabajando en los aspectos fitosanitarios, especialmente HLB, con las provincias y el Senasa?

- Este año, se puso el tema HLB en lo más alto de la agenda de trabajo con las autoridades nacionales y provinciales.

De hecho, tuvimos la oportunidad de realizar dos reuniones de la Mesa de Competitividad del sector Citrícola, que incluso tuvo la participación del presidente, Mauricio Macri, quien pudo tomar conciencia de la relevancia de trabajar mancomunadamente para evitar el despliegue de esta enfermedad en el país.

En ese sentido, se confirmó una inversión del orden de los $ 90 millones, para fortalecer el sistema de control fitosanitario de la región del NOA.

Es fundamental contar con el compromiso de todos los productores, así como también de la comunidad, para tomar conciencia del impacto económico que podría tener para las provincias del NOA el ingreso del HLB.

Realmente, el trabajo en conjunto que se viene desarrollando entre el sector privado conjuntamente con las provincias citrícolas del NOA y con el Senasa y el Ministerio de Agroindustria, nos permite afrontar estas problemáticas de manera consensuada y de acuerdo a las necesidades del sector.

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