Kosacoff elogió la política económica nacional

Por la reforma del Estado. El director de la oficina Argentina de la Cepal dice que el país recuperó el tipo de cambio efectivo, la política monetaria activa y la capacidad de gasto fiscal.

31 Mayo 2004
Bernardo Kosacoff es respetado no sólo por su cargo, sino por la lucidez de su visión sobre el país. Lo cual no es poco en un ambiente donde durante mucho tiempo gobernó un pensamiento único en el manejo de la economía de la Argentina.
El director de la oficina Argentina de la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (Cepal) de las Naciones Unidas (ONU), quien tiene ganado un lugar de consideración entre los economistas, los empresarios y los políticos, dialogó en Tucumán con LA GACETA. Vino a la provincia convocado por el Centro de Altos Estudios (CAE) para disertar en un seminario sobre las oportunidades económica que ofrece el mercado de China.

- ¿Qué opina de la actual situación económica de la Argentina?
- Básicamente, hay un Gobierno que recuperó el tipo de cambio efectivo, también la política monetaria activa, la capacidad de gasto fiscal y tuvo la habilidad de mantener la prudencia. Y esto en economía es fundamental, porque son los instrumentos modernos con los que se manejan los países que tienen buen desempeño. La Argentina aprendió esto y dejó atrás la tragedia de los últimos 25 años, donde unos de los problemas era la macroeconomía. La Argentina aprendió la lección del pasado y hoy está menejándose con gran prudencia. Todo esto es condición necesaria: un punto de partida muy bueno, pero que al mismo tiempo no es condición suficiente.

- ¿Adjudica este buen comportamiento a la gestión de Kirchner, a Duhalde? Porque hay sectores muy críticos del manejo de la economía...
- El propio Duhalde fue quizás la expresión anterior en la cual no hubo responsabilidad. Los sectores más conservadores no tenían ninguna confianza en el rumbo y su diagnóstico era que se iba a ser irresponsable en este campo. Decían que se venía el gasto público, emisión monetaria, manejo cambiario irresponsable y que esto iba a derivar en un total repudio de la moneda local y que inmediatamente íbamos a entrar en un proceso inflacionario. Después llegaba la hiperinflación y un panorama más trágico: hablaron de la necesidad de importar todas las instituciones, de dolarizar la economía, de una banca off shore; que venía un señor holandés para firmar cheques del Gobierno y que las empresas extranjeras sustituirían a las argentinas, por irresponsables. Desde ese lugar, yo creo que dimos un avance notable, en un contexto de una total ruptura de contratos y donde los niveles de pobreza e indigencia alcanzaron una magnitud absolutamente vergonzosa.

-De ese escenario, ¿cree que fue adecuada la salida de la convertibilidad? ¿En dónde estamos realmente hoy, desde el punto de vista económico?
- La salida fue mucho mejor que la pensada. Alguna gente dice que ocurrió así porque hubo muy buenas condiciones internacionales: tasas de interés bajas, buenos precios de los commodities, una gran demanda de productos de exportación nuestros y demás. Eso es cierto, pero creo que hubo un manejo notablemente prudente de la situación. Ahora, el desafío que tenemos es enorme. Porque lo que se generó fue una respuesta del aparato productivo muy positiva, aunque claramente tenemos un aparato productivo insuficiente para dar oportunidad de un trabajo decente y formal. Y para que eso se construya es necesario recomponer todo el entramado de pequeñas y medianas empresas, que fue permanentemente erosionado en las últimas dos décadas. Esto es fundamental para que se pueda aprovechar mejor los recursos naturales y los insumos básicos. Hay que integrarlos en cadenas de valor de producción con un mayor valor agregado y mejor diferenciación.

- Estamos hablando, entonces, de la necesidad de un cambio del modelo...
- Esto es pasar a modelos productivos en los que la competitividad del tipo de cambio no sea en base a salarios bajos, sino en base a calidad de mano de obra, a la innovación, al desarrollo local, a la recomposición de las cadenas productivas. Para hacerlo, es necesario recrear la activación de bienes públicos, que se perdió en los últimos años. Esto requiere una profunda reforma del Estado para que tengamos otra vez capacidad de generar políticas que apoyen la innovación, la calificación de recursos humanos, una mejor información para el comercio exterior.

- ¿Usted plantea entonces la necesidad de una política más activa del estado en la economía?
- Sí, para para recrear estos bienes públicos que son fundamentales para que haya un mejor clima de negocios; para se facilite la creación de nuevas empresas; para que aparezcan nuevos sectores; para que empecemos a producir bienes con más diferenciación. Esto en áreas, inclusive, que tuvieron un potencial enorme, pero que hay que seguir apoyando. Por ejemplo, todo el tema del turismo receptivo, de los servicios especializados en campos como el de la publicidad, de los bienes culturales, los eventos deportivos, la medicina.

- Pero habrá visto que a muchos no les gusta que haya empresas del Estado.
-No planteo crear empresas del Estado. Planteo generar bienes públicos justamente en todo este campo de políticas que son fundamentales para mejorar el bienestar de la gente y para facilitar el clima competitivo para la creación de nuevas empresas. No veo al Estado como productor, sino en la recomposición de los bienes públicos que sirvan para el conjunto de la sociedad.

- En cuanto a la renegociación de la deuda, ¿considera posible un acuerdo con los acreedores o es necesario un mayor esfuerzo fiscal para mejorar la oferta del 75%?
- Soy optimista con la posibilidad de que en el corto plazo se llegue a un acuerdo. Los acreedores entienden perfectamente que la Argentina no puede tener una propuesta generosa para ellos porque eso sería irresponsable. En este sentido, creo que los acreedores tienen en claro que lo que se está hablando es sensato y que, por primera vez, la Argentina estará en condiciones de cumplir propuesta. En cuanto al esfuerzo fiscal que se propone el Gobierno de tener un superávit permanente del 3%, como el mecanismo de renegociación de la deuda, creo que es un número que permite un pago decoroso y que, al mismo tiempo, puede generar condiciones para que el país no interrumpa su crecimiento y el desarrollo de políticas sociales. Porque los problemas de indigencia y de pobreza lamentablemente van a llevar mucho tiempo solucionarlos.

- ¿Cómo ve a los empresarios, a las principales empresas en esta nueva realidad económica del país?
- Creo que hay un camino en el que hay que seguir creando condiciones para que se de un clima amigable y de estímulo al proceso de inversión. Las filiales de las empresas internacionales tienen un problema muy serio que es que las decisiones las toman sus casas matrices y estas no van decidir ninguna inversión muy fuerte en la Argentina hasta que no se termine de arreglar con los acreedores. Y del resto de la actividad productiva, lo que veo importante es que en los últimos dos trimestres el nivel de inversión se recuperó, por lo menos, en la medida de superar el proceso de depreciación del capital. Lo que aún están ausentes son los grandes proyectos de inversión que serían bueno que se concreten porque permitirían elevar la base productiva.

- ¿Cómo analiza el contexto económico internacional? ¿Considera que sigue siendo favorable para la Argentina?
- El contexto internacional fue notablemente favorable hasta ahora, pero comenzó a complicarse. Sí, hay un conjunto de elementos que llaman la atención y que anticiparían que el escenario internacional no va a ser tan bueno, pero yo creo que va a continuar siendo favorable los próximos meses. Se puede prever alguna pequeña suba en la tasa de interés y una baja en el precio de los commodities y los problemas que aparecen en Brasil, en términos de la negociación de su abultada deuda externa. Estos elementos por supuesto generan un clima menos favorable que el que teníamos hace un par de meses atrás, pero sin embargo yo lo sigo calificando como un escenario internacional positivo para el país.

- ¿Cuál es, entonces, su diagnóstico y qué perspectivas observa para el país?
-Creo que están dadas las condiciones para que el país salga adelante, y que hay una ventana de oportunidad. También creo que simplemente el tiempo no va a resolver los problemas. La agenda de problemas para resolver es amplia, y que esto está asociado con una reforma del Estado para que se vuelvan a recrear las políticas de bienes públicos. Y que es importante finalizar el acuerdo con los acreedores. Veo la necesidad de hacer una reforma impositiva, de la coparticipación federal y del sistema previsional. Creo que es una agenda amplia pero que hoy existe el tiempo y que están dadas las condiciones para pensar que la Argentina pueda volver a ser un país normal, con una tasa de crecimiento suficiente para que se pueda seguir elevando la creación de empleo formal.

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