Juegos on line: aumentan las consultas de los padres

24 Jun 2018

En Tucumán cada vez hay más consultas de padres preocupados porque sus hijos pasan demasiado tiempo usando videojuegos, bajan su rendimiento escolar y se ponen irritables cuando se les marcan los límites. Lo afirman Ramiro Hernández y Florencia Lazarte, del Programa Universitario para el estudio de las Adicciones (PUNA), que pertenece a la Univdersidad Nacional de Tucumán (UNT).

Cuando hablan de este trastorno, los expertos se refieren a “nuevas adicciones sin sustancias”. En otros países los problemas con las consolas de juegos casi igualan a las drogas, señala Hernández. En los próximos meses abrirá en Tucumán un centro especializado en este tipo de consumos problemáticos. “Ahí es donde comienza todo. En realidad, el 5% de la población llega a ser adicta. En la prevención y en el consumo problemático es donde debemos actuar. Argentina aprobó una ley muy avanzada sobre este tema, pero nunca la reglamentó. La normativa reconoce las adicciones con o sin sustancias, por el aumento de los casos de trastornos relacionados a internet, redes sociales y videojuegos”, describe.

“Aprender a controlar estos trastornos es muy difícil… En los tratamientos no se puede apuntar a la abstinencia total porque la persona no dejará de tener nunca una computadora ni en celular. Eso lo diferencia de la adicción a una sustancia”, remarca.

“Generalmente, cuando hablamos de videojuegos los padres le restan importancia. Para muchos es cómodo que pasen horas frente a la pantalla. No tienen que sacarlos a hacer una actividad, están tranquilos ahí y no tienen que preocuparse de que les va a pasar algo en la calle. Pero el poder adictivo que tienen algunos entretenimientos, como actualmente el Fornite, es para alarmarse”, detalla. Y recomienda: “hay que ponerles límites y no solo de horarios. Hay que sacar la PlayStation de la pieza y permitirles los videojuegos como premio si hacen las cosas bien”.

“Jugar a la Play es una actividad socialmente aceptada y como tal es muy difícil detectar cuando hay un trastorno. Por eso, cuando los padres llegan a buscar ayuda suele ser tarde. Son chicos que ya no pueden concentrarse en la escuela, que están irritables, que se vuelven locos en las vacaciones porque no quieren estar todo el día en la playa, lloran porque extrañan los videojuegos y hasta llegaron a sacarles la tarjeta de crédito a sus papás para comprar juegos”, describe Lazarte, que es psicóloga especializada en adicciones. Cuando sugiere restringir el uso de videojuego, aclara: “eso exige darles a los chicos otras opciones, pensar en actividades familiares y planes atractivos; hay que salir de la comodidad”.

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