Estrategia solidaria

Por Fernando García Soto.

31 Mayo 2004
Ya que no pudieron incidir sobre el clima, que diezmó los cañaverales en la que se considera la segunda peor sequía que vivió el sector en los últimos 40 años -sólo superada por la de 1989-, los industriales azucareros al menos quieren gobernar lo que está al alcance de sus manos. Tienen el convencimiento de que se cumplirá la promesa presidencial de suministro de gas garantizado para todos los ingenios; entonces, todos los esfuerzos están ahora dirigidos a controlar dos factores fundamentales para el éxito del negocio del azúcar: las existencias y los precios internos.
Estos dos puntos son el objetivo central de las frecuentes reuniones de trabajo que vienen manteniendo los industriales azucareros tucumanos. Con la anuencia de las poderosas empresas de Jujuy y de Salta, en el último encuentro de este tipo se acordó que este año el sector, en su conjunto -ingenios y cañeros-, deberá exportar, por lo menos, un 15% de todo el azúcar que se produzca para mantener equilibrado el mercado interno. Se cree que la producción nacional alcanzará a 1,6 millón de toneladas, con lo cual la exportación rondaría las 200.000 toneladas de azúcar.
"No es tan mala la idea, y más si se tiene en cuenta que se hablaba de exportar un 30% cuando creíamos que obtendríamos una superproducción en el país, antes de la seca", justificó un operador.
En el plan industrial se garantiza el pago a los cañeros de U$S 187 la tonelada en ingenio, valor que surge del promedio entre los bajos precios del mercado mundial y de los excelentes valores de las cuotas americana y chilena.
Los empresarios evalúan que la ecuación será favorable, porque con los $ 0,56 por kilo que se obtendría con la exportación de los supuestos excedentes -no mal precio, según se asegura entre los industriales-, se lograría que mejoren los actuales $ 0,70 por kilo en el mercado interno.
La estrategia es solidaria, porque apunta a consolidar a toda la actividad, en un momento en que factores ajenos al sector parecen "irse de madres", como son el precio del gasoil, que sube, y el incremento general de los valores de los insumos para producir.
El otro frente en que batallan los azucareros tiene que ver con el impacto que tendrá la sequía en la producción de azúcar de este año. En la reunión de técnicos azucareros realizada hace pocos días en el marco de la Expo Caña, en el INTA Famaillá, se aseguró que la producción de azúcar podría rondar las 920.000 toneladas de azúcar y que será imposible que se alcance el millón de toneladas. Según los expertos, las últimas lluvias fueron fatales para la evolución de los niveles sacarinos del cultivo, y por eso se reducen las perspectivas sobre los posibles volúmenes de azúcar que se obtendrían este año. Incluso, hay cañeros que estiman que ni siquiera se superarían las 900.000 toneladas.
Si ese pronóstico se cumple, la zafra arrojará casi 200.000 toneladas menos que las obtenidas en 2003. Y esto, sin contemplar la posibilidad de que aparezcan heladas tempranas, como el meteorólogo Juan Minetti anticipó que ocurrirá en el mes que comenzará mañana. Si esto ocurre, la caña podría transformarse en un bien realmente escaso.

Empresarios modernos
Los cañeros están convencidos de que ellos también forman parte del "nuevo sector azucarero", caracterizado por empresarios modernos, serios, y que priorizan el bien del conjunto por sobre las individualidades.
Los agricultores también quieren exportar excedentes para mantener un buen precio interno, pero muchos se preguntaron por qué los industriales ni siquiera convocaron a las entidades gremiales cañeras para debatir el plan de exportación de azúcar.

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