BUENOS AIRES.- Con los ecos de la dura homilía del cardenal Jorge Bergoglio en su conciencia y con la necesidad de definir los detalles de la propuesta de reestructuración de la deuda en la cabeza, el presidente Néstor Kirchner comenzó el segundo año de su mandato en cama.
La comunicación oficial ignoró sibilinos rumores sobre el motivo por el cual se canceló el importante viaje presidencial a Guadalajara y adjudicó el obligado reposo a un molesto y, en estos días, democrático estado gripal.Lo cierto es que el Presidente tuvo mucho tiempo disponible para reflexionar en Olivos sobre si todavía tiene margen para hacer política, frente a la necesidad de afrontar de modo urgente la solución de una serie de problemas muy graves que se le están acumulando a su administración. Algunos, como en el caso de la deuda, de inminente resolución, no porque el Fondo Monetario Internacional le respire en la nuca al Gobierno, sino porque será de un impacto contundente en la vida y en el bienestar de un par de generaciones de argentinos.
Mientras Kirchner se preparó durante toda la semana para discutir con Roberto Lavagna y "sintetizar" a su gusto y paladar la nueva oferta a los tenedores de bonos, que se dará a conocer de modo verbal esta semana, la ausencia del ministro, quien finalmente viajó representando al Presidente, no les restó actividad a los técnicos del Ministerio de Economía.
Así, el décimo piso del Palacio de Hacienda se convirtió en estos días en una gigantesca "mesa de arena" computarizada y cargada de simulaciones que, al comando del subsecretario de Finanzas, Sebastián Palla, buscó definir con los bancos coordinadores todos los escenarios alternativos posibles, sin apartarse de los componentes enunciados en Dubai (bono par, bono con descuento, cupón atado al PBI).
Pero la agencia DyN pudo establecer que la ambigüedad deliberada de aquella primera oferta dio el margen suficiente para armar una ingeniería financiera que contempla una combinación de bonos que, con plazos y tasas convenientemente alineados, se promete que acercarán el valor nominal y el valor presente neto de la deuda de tal forma, que se verificará finalmente una quita efectiva del 75%.
De esta manera, quedará intacta la pretensión presidencial de no retroceder ni un ápice de ese escalón y se especula con que, por ello, Kirchner deberá bendecir finalmente la propuesta.
Para terminar de redondearla también podrían reconocerse los intereses posdefault. Este punto, que había sido dejado deliberadamente en el limbo por las autoridades económicas, salió a la luz en la semana por una infidencia que deslizó el propio jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien hoy por hoy no parece ser uno de los personajes más populares en el Palacio de Hacienda.
Enojado, el mismísimo Lavagna, la misma tarde de la declaración de Fernández, dijo por radio: "algunos hablan por hablar", y que en estos temas tan delicados su Ministerio habla por comunicados escritos. Igualmente, con los intereses totales o parciales sobre la mesa, quienes están cerca del nuevo menú están seguros de que "esta no será una oferta que vaya a entusiasmar a los acreedores". Y se refieren con ánimo muy pesimista al caso de las AFJP: "va a ser una tragedia, un trago difícil para 9 millones de argentinos", anticipan.
Este será un punto en el que deberá terciar necesariamente Néstor Kirchner, para que no le pase otra vez lo que ya le pasó con la crisis de seguridad y con la crisis energética, ambas todavía irresueltas, y para que no se le esté cebando una nueva bomba entre quienes conforman su base electoral.
Sin resolver
En estos días de reflexión, el Presidente debe haber considerado también que, con mayor o menor intensidad, hay varios sectores de su administración que tienen temas críticos pendientes en condiciones de detonar, con muchos frentes abiertos de necesaria resolución.
En materia de Defensa, está el caso de las tropas que deben viajar a Haití en el marco de las Naciones Unidas (ONU), a las cuales no se les termina de reconocer desde el Congreso la posibilidad de llevar armas contundentes que protejan sus vidas y elementos, en un país fuera de madre. El ministro José Pampuro ya avisó que se está al borde del papelón internacional.
La cuestión diplomática también le está dando otro dolor de cabeza al Presidente. La nominación de Carlos Bettini como nuevo embajador en España sigue siendo fogoneada desde el Ejecutivo, aunque cada día son más los cuestionamientos por parte de los legisladores que deberían aprobarlo.
En el área laboral, Kirchner tiene en ciernes una situación de gran envergadura por estas horas, no sólo por lo conflictiva, sino por las derivaciones de reposicionamiento sindical y aun de la relación de la Nación con las provincias y de él con los gobernadores.
El miércoles próximo, los empleados de gremios estatales abandonarán sus trabajos para marchar en protestas hacia la Jefatura de Gabinete y al Ministerio de Economía a reclamar un nuevo aumento en sus haberes, al que se opuso Lavagna en la anterior ocasión, como prolegómeno de una medida más contundente.
Precisamente, el último aumento a los empleados estatales provocó una réplica de demandas en casi todos los distritos y como caso emblemático quedó la provincia de Buenos Aires, donde recrudecieron las protestas sindicales el viernes pasado.
El pedido de fondos al Estado nacional para atender el reclamo laboral terminó en una ácida crítica del gobernador Felipe Solá al Gobierno central, con respuestas irónicas de la Casa Rosada y sin puentes tendidos hacia una administración que depende cada día más de Eduardo Duhalde.
En cuanto al ex presidente, fue notorio que bajó el perfil en la ciudad de Guadalajara, adonde asistió en representación del Mercosur, pese a que viajó en el Tango 01 presidencial, aun sin la presencia de Kirchner. Un día antes de ese viaje, Duhalde no había concurrido al Tedéum en la catedral metropolitana, al que había sido invitado junto a Raúl Alfonsín, y quizás conociendo el texto de la homilía, prefirió quedarse a tomar el chocolate patrio con su familia. Nadie comentó nada alrededor del Presidente ese día, pero las caras largas dijeron lo suyo. (DyN)







