La manga

El caso del aeropuerto simboliza la dura realidad.

29 Mayo 2004
Por Roberto Delgado

El traslado de la manga del aeropuerto de Tucumán a Río Gallegos ha generado enojos y angustias entre los tucumanos, que no se resignan a perder la imagen que tenían de sí mismos de ser el centro del NOA. Y este traslado parece ser la confirmación de esa tendencia, reconocida con miradas bajas y silencios por funcionarios y empresarios, que demuestran con sus acciones que el interés pasa ahora por Salta y no por Tucumán.
Así ocurrió hace dos meses cuando Aerolíneas Argentinas decidió establecer una central regional de vuelos en la otra provincia. "Salta tiene un aeropuerto con salida internacional", aclaró Ricardo Aybar, gerente de AA, y trató de hacer entender a los tucumanos que les convenía estar cerca de un aeropuerto de esas características. "Esta decisión no va en contra de Tucumán", se dijo en un comunicado del ministerio de Producción, que justificó lo de Aerolíneas por los mismos motivos: Salta tiene una sede del Lloyd Aéreo Boliviano y por eso es internacional.Ahora la circunstancia es peor. Esa provincia ya tiene el Lloyd, Aerolíneas (que concentra el 80 % de los vuelos de cabotaje), LAN Chile y seguramente tendrá los vuelos de la línea aérea estatal que monitorea el gobierno nacional. Recibirá 1 millón de pasajeros por año en 2005. Tucumán tenía hasta ahora 350.000 y cada vez tendrá menos.
La circunstancia es peor, porque hace tres años, cuando fueron traídas a Tucumán las dos mangas (que ahora serán llevadas al sur) todos decían que Tucumán era, con Iguazú y Bariloche, la tercera ciudad del interior que alentaba proyectos de mejora de aeropuertos. Se habló entonces de montar un hotel y una estación de servicios, de un convenio con la Facultad de Arquitectura, y se reiteró que se construiría un centro de convenciones y un aeropuerto en Tafí del Valle. Claro que en 2001 parecía que se arreglaba un largo conflicto entre la empresa de los aeropuertos y la Provincia por una deuda tributaria de 4,5 millones de pesos. La resolución de la deuda fue tan silenciosa que ninguno de los operadores turísticos lo supo y por eso todos reclamaron hace tres días que el Gobierno le exija a Aeropuertos Argentina 2000 cumplir con lo acordado.
Ahora se sabe que se acordó el pago de la deuda y la empresa no quedó obligada a nada. En un comunicado dijo que únicamente acordó con la Nación construir una manga antes de 2011. De centro de convenciones ya no se habla, y apenas se menciona el aeropuerto de Tafí del Valle, pero es probable que todo quede diluido. El mismo año de los anuncios, 2001, comenzaron los problemas y el decaimiento del aeropuerto, con la rotura del ILS, instrumento que sirve para que desciendan los aviones en medio de la niebla.
En esta película todos parecen malos. Queda claro que las autoridades no están siendo sinceras con los tucumanos. Saben que se está produciendo el desvío de la terminal aérea a Salta (donde el mismo gobierno de Juan Carlos Romero invirtió 10 millones de dólares para remodelar el aeropuerto y luego se los cobró a la empresa) pero lo minimizan. Y no son sólo las autoridades. Recién ahora los tucumanos comenzamos a discutir sobre el valor del turismo, después de haber pasado más de una década con una ley de Turismo que sólo sirvió para que algunas empresas hicieran negocios con créditos blandos del Estado y no para fomentar una política turística general. La ley marco de Turismo, la que fija pautas e impide que se deprede el patrimonio o que no se hagan inversiones en el aeropuerto, nunca se hizo.Y la empresa aérea no dice lo evidente: que parece que se está yendo. Acaso una frase de 2001 del titular de Argentina 2000 dé las pautas de lo que sucedió: "los empresarios miramos hacia el futuro, mientras que los políticos están más preocupados en la coyuntura. Así es imposible planificar nada". Alguien debe traducir estas palabras.

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