BUENOS AIRES.-El gobierno nacional espera haber dado pasos suficientes en la primera quincena de junio, para convencer a los auditores del Fondo Monetario que deben considerar la nueva revisión del acuerdo contingente, de que en uno o dos meses más habrá finalmente un nuevo régimen de coparticipación federal de impuestos. Hasta el momento la mayoría de gobernadores ha ofrecido más observaciones y quejas que coincidencias, lo cual hace muy difícil que pueda ser así. Este, y el de la deuda son los problemas más severos señalados por el vocero del organismo internacional, Thomas Dawson, pero el default parece contar ahora con avances suficientes. ?Solamente se requiere que dejemos de ser vistos por los acreedores como poco transparentes e intransigentes y eso se está logrando?, expresó un laborioso colaborador en el tema del ministro Lavagna. En cuanto a la coparticipación, ningún analista calificado piensa que su demora pueda frustrar esa revisión. "Si no lo fue en febrero, no lo será ahora, cuando ha quedado clara la energía del gobierno y el equipo económico en corregir los desmanejos tradicionales en el sistema de coparticipación", señaló el mismo operador.
La elevada retención del 20 por ciento impuesta a las exportaciones de gas no persigue tanto restringirlas, como compensar la pérdida de ingreso fiscal que provoca la baja del precio de la soja, primer recurso recaudatorio del fisco por vía del comercio exterior, calculada en más de 450 millones de dólares. Ese esfuerzo por compensar evidencia una política fiscal que el Palacio de Hacienda no tuvo durante largos años, y que privilegia, no ya el equilibrio en las cuentas, sino el superávit que está dejando en su estela política el gobierno de Kirchner, más allá de ciertos gestos populistas. Esa angurria fiscal, sin embargo, sorprende al conocerse que para pagar el gas importando de Venezuela, se utilizan fondos de los jubilados del sistema estatal. Se trata de una decisión de la jefatura de Gabinete, facultada para disponer de partidas presupuestaria sin intervención del Congreso. Se trata de 755 millones de pesos de los recursos de la Anses, que nuevamente debe atender duelos y quebrantos del Estado.
Del grotesco
Las pintorescas y frecuentes opiniones del secretario de Cultura, Torcuato Di Tella, sobre asuntos de su incumbencia han sido esta semana detalles supremos del grotesco político nacional. Desde la ubicación de la cultura como "el gallinero de una casa que arde", hasta calificar su designación en ese sector del Poder Ejecutivo como el hecho más sobresaliente del año en el mismo, el alegre anecdotario de Di Tella alentó la imaginación opositora al gobierno e impulsó la crítica de Alberto Fernández hasta el propio Kirchner. (De nuestra Sucursal)







