El Gobierno aspira a cerrar, antes de fines de mes, el crédito con el FMI

La cifra del financiamiento del Fondo para la Argentina rondaría los U$S 30.000 millones.

04 Jun 2018
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ANUNCIOS. Dujovne enumeró una batería de medidas para bajar los gastos. telam

El Gobierno nacional vive un mes de definiciones en cuanto a su estrategia económica, por lo menos, para los próximos dos años. En este marco, la gestión del presidente Mauricio Macri intentará cerrar antes del cierre de junio las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el fin de acceder a un financiamiento que, de mínima, sería de U$S 30.000 millones. Sin embargo, distintos analistas económicos creen que la Casa Rosada necesitará más recursos para encarrilar la situación del país y algunos arriesgan a que el crédito stand-by que se solicitará puede ascender a los U$S 50.000 millones.

En ese esquema de financiamiento participarían otros organismos internacionales interesados en asistir a la Argentina para que abandone las turbulencias cambiarias y encarrile el rumbo de su economía. Entre otros se destacan el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF). El sistema, según trascendió, se basaría en una asistencia directa por parte del Fondo, mientras que las otras entidades activarían líneas para distintos programas sociales y de infraestructura.

Más allá de la herencia recibida de la anterior gestión, la administración de Macri realizó un diagnóstico equivocado que ha llevado, casi dos años después de iniciar su mandato, a apelar al financiamiento de Fondo, indica el reporte semanal de Economía & Regiones (E&R). Desde esta orientación, según evalúa la consultora, la economía se “cargó” a la política y se llevó “puesto” al gradualismo de Cambiemos. “En este marco, el gobierno tuvo que acudir al prestamista de última instancia (FMI) y ahora tiene que hacer lo que nunca quiso hacer en estos dos años y medio: poner la economía por sobre la política haciendo el ajuste fiscal y cambiando la política monetaria. No hay margen”, acotó.

De acuerdo con el análisis de E&R, no haber hecho lo que se debía hacer (ajuste fiscal) en el momento que se tenía que hacer (2016) tuvo costos. O sea, hacer tarde y a los “apurones” lo que se debería haber hecho antes y “bien”, no conlleva a los mismos resultados, sino a peores, considera. Puntualmente, el ajuste fiscal era expansivo en 2016, pero ahora es recesivo en 2018; aunque no queda “otra” que hacerlo.

La consultora recuerda que, en 2016, el ajuste fiscal era expansivo porque si se lo hacía “bien”, la baja del gasto y del déficit fiscal terminaba siendo más que compensada por incrementos de la inversión, que potenciaban tanto la demanda como la oferta agregada sacándonos de la estanflación. “Por el contrario -apunta-, en 2018 el ajuste fiscal es recesivo, porque la baja del gasto y del déficit no es acompañada por más inversión, y en consecuencia el nivel de actividad termina contrayéndose”.

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En los últimos días, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y su par de Modernización, Andrés Ibarra, anunciaron una serie de medidas que recortarán los gastos de funcionamiento del Estado nacional en $ 20.400 millones.

Aunque sea recesivo, al gobierno no le queda otra que ajustar, puntualiza Economía & Regiones. “Es más, aun siendo recesivo, el ajuste fiscal es la mejor alternativa para el gobierno. Si la política económica no ajusta, las dinámicas macroeconómicas ajustarán, y el resultado será peor”, indica.

“Cambiando las políticas y haciendo lo que hay que hacer, tendremos alta inflación y estancamiento por algún tiempo. Por el contrario, sin hacer lo que hay que hacer, tendremos más inflación y peor nivel de actividad por más tiempo aún. En pocas palabras, no hay peor escenario que no ajustar y dejar que ajuste el mercado”, finaliza el reporte .

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