Apuestan al mejoramiento genético del poroto

Se hicieron experiencias en Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca.

02 Jun 2018

SUSTENTABILIDAD

El poroto constituye uno de los cultivos regionales más importantes para el Noroeste Argentino (NOA), y su producción se ve afectada por diversos problemas fitosanitarios, que según las zonas tienen menor o mayor incidencia.

En un informe presentado por Oscar N. Vizgarra, Silvana Y. Mamaní Gonzáles, Clara M. Espeche, Diego E. Méndez, A. Cecilia Jalil y L. Daniel Ploper, se afirma que, actualmente, las virosis causadas por geminivirus (“virus del mosaico dorado” o Bean golden mosaic virus, BGMV y “virus del mosaico enano” o Bean dwarf mosaic virus, BDMV), transmitidos por la “mosca blanca”, siguen siendo un problema relevante. Sin embargo, con el empleo de variedades que presenten buen comportamiento a estas virosis y el uso de productos químicos para su control, permiten que sean manejadas por los productores en forma correcta.

En cambio, la “bacteriosis común” (Xanthomonas axonopodis pv. phaseoli) y la “mancha angular” (Pseudocercospora griseola) constituyen, todavía, limitantes importantes de la producción de poroto, especialmente en las regiones del oeste de Santiago del Estero, este de Tucumán y sur de Catamarca.

En la actualidad, todas las variedades de poroto negro y otros tipos comerciales que se cultivan en el NOA presentan distintos grados de susceptibilidad a “bacteriosis común” y “mancha angular”.

Esto representa una situación de alto riesgo para la sustentabilidad y un desafío adicional en los trabajos de mejoramiento genético.

La identificación de nuevas líneas con resistencia a estas enfermedades es el primer paso hacia la obtención de nuevas variedades de poroto, que combinen buena adaptación y altos rendimientos con un mejor comportamiento con relación a estos patógenos.

Por lo expuesto anteriormente, se deduce que “el uso de variedades con resistencia a estas dos enfermedades sería el método más eficiente para su manejo”.

En este contexto es que en el año 2009, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) envió al Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), ubicado en Colombia, siete genotipos de poroto de grano negro con buena adaptación al NOA, pero susceptibles a la “mancha angular” y a la “bacteriosis común”.

Los genotipos enviados correspondían a: variedades liberadas por la Eeaoc: TUC 510 y TUC 550; un genotipo denominado Monte Redondo obtenido por la Eeaoc; MIB 446, material introducido desde el CIAT y seleccionado por la Eeaoc en Tucumán; y tres genotipos que están difundidos en campos de productores del NOA: JEO 8702, FT BRIO y Brasil.

El propósito de enviar estos genotipos al CIAT fue para usarlos como progenitores, junto con los genotipos y las fuentes de resistencia seleccionados por este centro para efectuar los cruzamientos e incorporar resistencia al “mosaico dorado”, “mosaico común” (Bean common mosaic virus), “bacteriosis común” y “mancha angular”.

En el CIAT se realizaron pruebas para determinar las reacciones de los siete genotipos frente a estas enfermedades. Una vez caracterizados, se procedió a los cruzamientos simples y luego dobles.

En el año 2010, personal del Proyecto Legumbres Secas viajó al CIAT para realizar la selección de las familias que debían ser enviadas luego a la Argentina. Esta selección se basó, fundamentalmente, por el porte de planta, distribución y número de vainas. En diciembre de ese mismo año se recibieron las poblaciones segregantes F2, para ser seleccionadas y evaluadas en las condiciones agroecológicas del NOA.

La primera etapa de selección se la realizó en la localidad de Pozo Hondo (provincia de Santiago del Estero); para la evaluación de las líneas se consideraron parámetros como inicio de floración, hábito de crecimiento, adaptación y comportamiento sanitario.

Durante los años 2012 y 2013, las líneas seleccionadas para continuar el proceso de evaluación y selección fueron sembradas en dos localidades: Pozo Hondo y Los Altos (provincia de Catamarca).

En los años 2014 y 2015, las líneas seleccionadas fueron evaluadas en ensayo preliminar en las localidades de San Agustín (provincia de Tucumán) y Los Altos. Se continuó con las evaluaciones según el comportamiento sanitario y se seleccionaron 19 líneas que siguieron su proceso de evaluación en “ensayos comparativos regionales” (ECR).

En los años 2016 y 2017 se realizaron evaluaciones en ECR, en las mismas localidades. A las líneas seleccionadas se las diferenció por su ciclo definiendo dos ensayos: uno de materiales intermedios y tardíos (95-110 días) conformado por 14 líneas, siendo los testigos locales las variedades TUC 510, TUC 550 y Leales 15; y otro de líneas precoces (90-95 días), integrado por 8 líneas y los testigos locales TUC 510, TUC 550 y TUC 300.

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