¿Son inofensivas las alternativas al tabaco que se venden?

Especialistas consideran que, aunque fueran más nocivas de lo que se cree, salvarían muchas vidas. Mañana se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco.

30 May 2018

El tabaquismo sigue siendo una de las principales causas del cáncer de pulmón y, de acuerdo con las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), causa la muerte de 7 millones de personas cada año. Por eso, no hay mucho para festejar mañana, cuando se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco.

Sin embargo, no todo es negativo. El mercado a ido cambiando y la industria tabacalera impulsa desde hace años los cigarrillos electrónicos y los dispositivos de calentamiento de tabaco como buenas alternativas. ¿Pero, hasta qué punto son inofensivos estos supuestos “salvavidas”?

El equipo de investigadores de David Levy, de la Universidad de Georgetown en Washington, calculó el año pasado qué pasaría si una gran parte de los fumadores se pasara a los cigarrillos electrónicos.

Menos muertes

En el mejor de los casos, en 10 años se evitarían 6,6 millones de muertes prematuras, explicó el equipo en la revista “Tobacco Control”. Incluso en el peor de los casos, en el que los cigarrillos electrónicos fueran más dañinos de lo que se cree, se evitarían 1,6 millones de fallecimientos.

Sin embargo, Ute Mons, del Instituto Alemán de Investigación Oncológica, de Heidelberg, se muestra escéptica con estos pronósticos. La experta reconoce que el cambio a los cigarrillos electrónicos podría ser una alternativa menos dañina para aquellos que no consiguen dejar de fumar con los métodos tradicionales o que no quieren dejarlo. “Pero hay que hacer mucho más para motivar a los fumadores a dejar su hábito”, dice.

Falta investigación

Además muchos investigadores destacan que faltan análisis concluyentes sobre las consecuencias de las alternativas. Los cigarrillos electrónicos no llevan el tiempo suficiente en el mercado como para realizar un balance claro y confiable. Muchos los ven como una oportunidad para liberarse de la dependencia del tabaco y reducir los riesgos para la salud.

Lo cierto es que los cigarrillos eléctricos y los líquidos (para vapear) son cada vez más populares, muchos fumadores ya han pasado del tabaco al vapeo y ya solo inhalan líquido de los vapeadores de sus cigarrillos electrónicos.

No obstante, los escépticos temen que, por ejemplo, se incite al consumo de tabaco a los jóvenes al presentar los cigarrillos electrónicos como algo de moda.

La OMS, que en 1988 estableció el Día Mundial Sin Tabaco, considera que estos dispositivos son una potencial entrada a la adicción a la nicotina. “Nos habría gustado que se hubieran autorizado los cigarrillos electrónicos con la ayuda de una investigación suficiente”, comentaron voceros de la organización internacional.

Sustancias cancerígenas

La industria tabacalera, por su parte, sigue en continuo cambio. Una de las últimas tendencias son los dispositivos IQOS. Según el fabricante este dispositivo electrónico en el que se inserta un cartucho de tabaco es menos nocivo.

“Una exclusiva tecnología incorporada en un dispositivo con un diseño atractivo y elegante. La lámina de calentamiento se encarga de elevar la temperatura de la unidad de tabaco para proporcionarte el sabor del tabaco auténtico sin producir ceniza”, anuncia el fabricante en su publicidad.

Aunque los expertos señalan que determinadas sustancias dañinas del humo se encuentran en niveles mucho más bajos, esto no significa que los dispositivos de calentamiento de tabaco sean inocuos, pues con ellos se siguen consumiendo sustancias cancerígenas.

“Los cigarrillos electrónicos y los dispositivos de calentamiento de tabaco no pueden meterse en la misma bolsa -advierte Ute Mons-. Los cigarrillos electrónicos calientan un líquido que a menudo contiene nicotina y el aerosol resultante, en un uso adecuado, no contiene ninguna sustancia cancerígena”. Por el contrario, aunque el calentamiento del tabaco en lugar de su combustión reduce las toxinas, los consumidores aún están expuestos a unas cantidades no desdeñables.

“Incluso aunque aún no se tenga respuesta a todas las preguntas, los expertos creen que los cigarrillos electrónicos son mucho menos dañinos que los cigarrillos tradicionales y seguramente también menos dañinos que los dispositivos de calentamiento de tabaco”, concluye la experta.

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