Formalidades y actos

Los contrastes de mayo del Presidente y el gobernador.

27 Mayo 2004
Por Alvaro José Aurane

La conmemoración de la gesta de Mayo sirvió para mostrar acabadamente una línea de contrastes entre el presidente Néstor Kirchner y el gobernador José Alperovich.
El jefe del Estado nacional derrochó informalidad en el 194 aniversario de la formación del Primer Gobierno Patrio. Suprimió el tradicional chocolate en la residencia de Olivos y no escuchó el saludo de la fanfarria Alto Perú, con el que la custodia de Granaderos a Caballo saluda al Presidente para la ocasión. El primer acto tuvo lugar en la Casa Rosada, con el saludo de los funcionarios y del cuerpo diplomático. Y de allí se fue al Tedéum de saco, sin corbata ni ninguno de los atributos de su cargo. Para la celebración eligió un recital.El mandatario provincial tuvo, en cambio, un riguroso apego al protocolo. A las 7 escuchó en su casa el toque de Diana de la banda del Liceo Militar Gregorio Aráoz de La Madrid. Luego, con banda y bastón de mando, compartió el chocolate en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Vistió esos atributos durante el Tedéum. Y también durante el desfile cívico, acto central de la jornada, en el cual, a falta de tanquetas, participaron las autobombas de los bomberos.
El gobernador, sin embargo, parecería no trasladar idéntica formalidad hacia determinadas acciones de Gobierno. En casi siete meses de gestión hay numerosos indicios al respecto.
Esta administración, por ejemplo, no esperó a asumir y pidió a la composición legislativa anterior (la más cuestionada desde el advenimiento de la democracia) la aprobación de un paquete de leyes polémicas.
Consiguió que se redujera de 27 a 21 los votos parlamentarios para intervenir municipalidades. Y logró que los decretos de necesidad y urgencia ya no necesiten de la intervención de la Cámara para quedar firmes. Ya en funciones, el Poder Ejecutivo tensó la cuerda con la Legislatura bombardeándola con decretos de necesidad y urgencia, que fueron sistemáticamente rechazados desde el poder que controla Fernando Juri. El argumento común es que el PE no justificaba, formalmente, la premura de las medidas que eludían la vía parlamentaria.
Luego de cuestionarse la corrupción de la gestión anterior en la campaña electoral, no se pidió la derogación de la "ley-coima", con la que se habilitó la reforma de la Constitución. Por el contrario, se avanzó precozmente con la concreción de la modificación y hasta se impulsa la reelección indefinida.
"Pero las reformas urgentes y necesarias que hay que desarrollar sólo deben tener como meta el Bien Común y no los bienes personales de sectores poderosos encaramados en el poder. Las reformas deben hacerse para beneficiar al pueblo y particularmente a los humildes", notificó la homilía que pronunció el padre Horacio Brito en la Catedral provincial. El arzobispo Luis Villalba avisó que se reserva para el 9 de julio.
A poco de asumir, Alperovich pidió al Tribunal de Cuenta un riguroso control de su gestión. Cuando el organismo le dio con el gusto, el mandatario lo atacó con vehemencia verbal, por fuera de los carriles formales. La entidad de contralor apuntó al "caso Macías", en el cual, la ayuda social de $ 27.000 dada mediante el Subsidio de Salud a un empresario que no era afiliado a esa obra social fue la culminación de la informalidad administrativa. Así lo entiende la Fiscalía Anticorrupción, que pide un juicio oral por esa causa.
También hubo informalidades con los gremios. El sábado 24 de abril se afirmó que no se concretaría el aumento salarial concedido al día siguente. Con la sanidad hay ahora un entredicho similar. El Gobierno niega haber hecho concesiones que, según ATSA, sí comprometió.
El programa Activo por Activo es visto por destacados profesionales del medio como la licencia para vender el formal patrimonio cultural tucumano. Con un primer año de gestión que tiene una imagen favorable del 80% (según una encuesta de Clarín), Kirchner deja una enseñanza. La de que, al carecer de un partido que lo acompañe (una gran semejanza con Alperovich), su coraza es la opinión pública. Para ganársela, el Presidente muestra que se puede ser informal en las ceremonias públicas, pero no en los actos de Gobierno.

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