Acoso virtual: apenas el 15% de los tucumanos conoce bien lo que es grooming

La falta de conciencia lleva a que se develen muy pocos casos. Según un experto, en las comisarías no saben cómo tomar denuncias.

12 May 2018

María tiene 13 años. A su perfil de Instagram lo siguen unas 400 personas. Cada foto o historia que subía tenía muchísimos likes y comentarios. ¿Qué más quiere un adolescente hoy? Todo marchaba bien hasta que entre los mensajes apareció uno de una tal Solana. Le propuso ser su amiga. Entró en confianza y le pidió el número de teléfono para que conversaran más, esta vez vía Whatsapp. No parecía para nada que se trataba de un acosador online. Hasta que le pidió que se encontraran personalmente. Al llegar al punto acordado, un hombre de 35 años esperaba a María. Le dijo que era el padre de Solana, que ella estaba demorada, que él también debía esperarla. Pero la supuesta hija nunca llegó. Después de amenazar a la joven, terminó abusando de ella.

El caso es ficticio, aunque se parece a otros hechos que están investigándose en nuestra provincia. Y también similar a los que se suceden todos los días en las redes y que todavía no han sido denunciados. Porque internet está plagado de “Solanas”. Y lo habitual es que las víctimas no lo cuenten o lo nieguen por miedo al castigo o por vergüenza.

El grooming es un delito informático muy extendido en redes sociales pero, paradójicamente, es poco conocido por los adultos, remarca Hernán Navarro, director de la ONG Grooming Argentina. Él visitó ayer nuestra provincia para dictar una capacitación preventiva sobre el abuso infantil sexual a través de internet.

Un estudio reciente que realizó la ONG entre 2.000 personas arrojó que el 70% de los argentinos desconoce este tipo de acoso virtual infantil. “Esto demuestra lo lejos que estamos de saber cómo actuar ante el grooming”, sostiene. El desconocimiento es tanto que, según Navarro, ni siquiera en las comisarías saben cómo tomar una denuncia de estos casos.

Graves consecuencias

En Tucumán el panorama es menos alentador aún. Según una encuesta que hizo entre 17.000 personas la Secretaría de Participación Ciudadana, del Ministerio de Seguridad, sólo un 15% conoce sobre el delito del grooming. Un 20% sabe que algo pasa en las redes, aunque no tiene idea de cómo se llama. El 65% restante directamente no conoce nada sobre esto. El 40% de los entrevistados para este trabajo fueron jóvenes mientras que el 60% eran adultos y adultos mayores, detalló José Farhat, titular de la secretaría.

El delito que se conoce como grooming -incorporado al código penal en 2013- ocurre cuando alguna persona busca establecer lazos de amistad con menores en internet, con el objetivo de obtener beneficios sexuales. En los casos más extremos, esos vínculos pueden llegar a encuentros con consecuencias muy graves. Uno de los casos más conocidos es el de Micaela Ortega, una niña de 12 años que después de chatear por Facebook con una supuesta chica de la misma edad fue a su encuentro. “Te va a ir a buscar mi primo”, le escribieron. Apareció muerta cinco días después, en Bahía Blanca. El acusado, un groomer de 26 años, tenía varios perfiles falsos en la red para engañar a sus víctimas.

“El delito va en aumento mientras se incrementa día a día el uso de las redes sociales. Sin embargo, hay muy pocas denuncias y eso está relacionado con que se desconoce de qué se trata esta modalidad”, señala Navarro. Justamente ayer dictó una capacitación en la Legislatura para empleados y funcionarios del Poder Judicial, psicólogos, abogados y legisladores. “Muchas fiscalías están recibiendo por primera vez estos casos; por eso tienen que estar preparados e informados”, comenta.

“Es un delito muy complejo, que supera las estructuras con las que contamos. Los acosadores son hábiles con la tecnología y el pseudoanonimato en el que se refugian parece imposible de vencer. La persecución se hace difícil. Sin embargo, cuando se investiga bien, los casos se resuelven”, sostiene.

Según Navarro, hay una cuestión de fondo que es más que preocupante: el papel de los adultos. “El grooming es la nueva modalidad del abuso sexual infantil y la sociedad no cae en la gravedad de esta situación. No hay una mirada crítica y responsable de los adultos, que tienen una falsa percepción del control y de los riesgos en internet. Los chicos de hoy son huérfanos digitales. Los padres carecen de información y toman decisiones apresuradas, como por ejemplo darle un celular a su hijo antes de los 12 o 13 años, cuando son muy vulnerables y quedan expuestos a situaciones de peligro. Hay que revertir esa idea de que el adulto no puede hacer nada”, sugiere.

¿Qué le aconsejaría a un padre? “Primero, no caer en el facilismo de darle un celular a un chico para poder estar tranquilo -indicó Navarro-. El adulto se debe involucrar, proteger los datos de sus hijos, cuidar su privacidad. La prohibición nunca es buen camino, pero hay que poner límites: se deben fijar pautas. Antes de los 11 años creo que deben supervisar lo que hacen en las redes; no creo que a esa edad revisarles las cosas sea invasión de privacidad. Y después; generar mucho diálogo y confianza con los chicos”.

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