María de la Paz Corbalán tiene 19 años y es campeona con Boca

Empezó en Fundarte, jugó en La Plata y este año se sumó a Boca. Hace pocos días salió campeona de la Liga Nacional con el “Xeneize”

21 Abr 2018

La voz “aporteñada” de María de la Paz Corbalán apenas si disimula la emoción que vive por estos días. A sus 19 años, instalada en Buenos Aires hace tres, por jugar al voley se puso cara a cara con una de las sensaciones más lindas: ser campeona en el deporte que ama. Y en el más alto nivel. Para más datos, lo logró con Boca, en la Liga Nacional, en lo que fue su primer título “grande”.

“No imaginaba este presente, ni ahí” dice feliz la juvenil de 1,75 metro, punta u opuesta en el “Xeneize” campeón. Atrás quedó su período de formación en Fundarte y su viaje a La Plata, para jugar en Banco Provincia. El año pasado, para ella se abrió el “Mundo Boca”. Y vaya de qué manera.

“Me encontré con un panorama diferente al que me imaginaba. La estructura del club es tremenda. Se vive a full el día a día. No descubro nada si digo que Boca es grande y que se maneja como tal. Lo lindo es vivir eso desde adentro. Yo me siento cómoda, jugando con chicas de las que siempre aprendo algo” monologa “Chuchi”, la menor de tres hermanos.

La chica tucumana, como jugadora de la Primera de Boca, recibe un sueldo, le dan un departamento, la comida y la obra social. Vive a tres cuadras de La Bombonera. “Por el hecho de haber llegado hace pocos meses, no conozco mucho del barrio, pero lo que vi me pareció grandioso. Es más, la adrenalina se pone a tope cuando juega Boca. ¡Doy fe de que el departamento vibra! Fanática, lo que se dice fanática, no soy. Pero sí simpatizo con esta camiseta.”

Corbalán y el resto del plantel “Xeneize” tendrán una recepción popular mañana en la cancha cuando el equipo enfrente a Newell´s por la Superliga. “La ansiedad que siento por ese momento es indescriptible. Aunque paso todos los días por La Bombonera, nunca fui un día de partido, y menos vi jugar al equipo. Es un momento muy emocionante el que voy a vivir.”

María de la Paz dice extrañar Tucumán todos los días, aunque admite que en Buenos Aires se siente muy feliz (“el cambio que hice me vino muy bien en lo personal”). “Me costó mucho adaptarme. Extrañaba mucho a mi familia y a mis amigos. Y eso que mis padres viajan seguido, y también tengo a mi hermano Agustín, que vive cerca de mi departamento. Pero siempre quiero volver.” En su casa paterna, siempre se “respiró” deportes. “Esa es la vida que siempre tuve y hoy la mantengo de tiempo completo”, asegura la flamante estudiante de kinesiología en el CBC de la Universidad de Buenos Aires.

El orgullo que siente la jugadora por representar a Tucumán no se queda sólo en el aspecto personal. También le dispensa elogios a los aportes que están haciendo Aylín Pereyra, María Victoria Núñez y Lucía Geysels, las tres de San Lorenzo (el rival al que Boca venció en la final de la Liga Nacional). “Pienso que entre las cuatro estamos haciendo un camino que tiene una muy linda base en el voley de Tucumán.”

Mientras busca adaptarse lo más rápido posible a su nueva vida en la gran ciudad (“se siente mucho pasar de una pequeña a una de grandes dimensiones”), María de la Paz elabora sus planes. “En lo deportivo, mi prioridad es adaptarme por completo al grupo y al club. No es fácil, pero mis compañeras me ayudan mucho.” ¿Y qué hace para acelerar el proceso? “Salgo poco, pero cuando lo hago lo paso muy bien. No soy de quedarme en casa leyendo o viendo televisión, pienso que eso es una pérdida de tiempo. Por lo general voy a lo de mi hermano, o ver a mis amigas. En el departamento vivo con Anahí Tosi, que es una chica de Firmat, Santa Fe, que también juega en Boca y con la que comparto muchas cosas.”

“Chuchi”, aún en un momento de mucha felicidad, no pierde su condición de persona autoexigente. Por el contrario. Por extensión, también aflora esa faceta como jugadora. “Soy así en cada aspecto de mi vida, voy al ciento por ciento en todo. Cuando juego, lo doy todo, no negocio nada. Y si no estoy para hacerlo, no lo hago. Entreno y juego así”, asegura con vehemencia. Y añade: “siento que esta es la forma correcta de hacer las cosas.”

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