A un año de la ley de cannabis medicinal hay pocos avances

Los tratamientos son legales, pero los trámites para acceder a ellos resultan engorrosos. Muchos pacientes presentan amparos.

21 Abr 2018
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TRATAMIENTO. Brandon, hijo de Fanny Miranda (a la izquierda, de perfil), recibe la dosis de aceite de cannabis. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI.-

Para muchos de ellos, el aceite de cannabis fue el último recurso. Casi todos agotaron las posibilidades terapéuticas tradicionales. Y la enfermedad no cedía. Tal vez no encontraron la cura, pero su calidad de vida mejoró notablemente. Y por eso lucharon durante varios meses para salir de la ilegalidad. Lo lograron hace poco más de un año, cuando se aprobó la ley nacional que habilita el uso medicinal de la marihuana. Sin embargo, más allá de este marco legal, los pacientes y familiares de quienes ya venían empleando el aceite de cannabis afirman que no hay muchos avances.

Los familiares reclaman, entre otras cosas, que la reglamentación de la ley se complete y que se amplíe el uso del cannabis más allá de la epilepsia refractaria. Además, piden que el Estado avance en la producción del aceite, ya que más pacientes están solicitando el producto y es insuficiente la provisión desde el exterior. Además, sostienen que se trata de un trámite bastante engorroso y que no todas las obras sociales quieren cubrir el tratamiento. Por todo esto, en Tucumán el 5 de mayo a las 18 habrá una movilización en la plaza Independencia.

Reclamos

“La ley no se está cumpliendo. Además, no considera otras patologías en las que vemos que el aceite de cannabis ayuda, como por ejemplo el autismo”, explicó Fanny Miranda, una de las integrantes que tiene en Tucumán la organización nacional “Mamá cultiva”.

En la actualidad, según la norma, sólo pueden inscribirse en el Registro Nacional de Pacientes en Tratamiento con Cannabis -que gestiona la Anmat- quienes padecen epilepsia refractaria. El reclamo es que hay otras personas que vienen tratándose de males como artritis, esclerosis múltiple, Alzheimer y fibromialgia, entre otros. En estos casos, siguen accediendo a la medicación en el mercado negro del cannabis.

Por ahora, estar en ese registro es la única vía para recibir de manera gratuita el aceite, que es importado. “Pero no es tan fácil obtenerlo. Para que la obra social le reconozca el tratamiento con cannabis a mi hija tuve que presentar un amparo judicial”, remarcó Roxana Cocha, mamá de Paula, una joven de 20 años que está postrada en una cama y no puede ni siquiera hablar. Por día sufría hasta 20 crisis a causa de la enfermedad que padece desde bebé: síndrome de West o encefalopatía epiléptica refractaria, que produce una sucesión de espasmos cerebrales.

“Desde que comenzamos a darle aceite de cannabis cambió notablemente. Las crisis empezaron a disminuir y ella está mucho mejor -resaltó-. En estos momentos me quedé sin la medicación y estoy volviendo a hacer todos los trámites”.

El abogado Juan Manuel Posse, especialista en derechos de las personas con discapacidades, confirmó que muchas obras sociales ponen trabas a la hora de cubrir el tratamiento con cannabis medicinal. De hecho, acaba de conseguir, mediante un amparo, la cobertura de esta terapia a favor de un niño con epilepsia.

Muchos médicos prefieren no afirmar si el cannabis es bueno o malo. Pero cada vez hay más profesionales que se animan a recetarlo porque ven que en algunos casos ayuda a mejorar la calidad de vida.

“La ley era más que necesaria. La situación exigía un Estado que interviniera para regular”, remarca Ana María Pons, referente de Cameda (Cannabis Medicinal Argentina). “La verdad es que la ley dejó al gobierno nacional con obligaciones que no cumplió ni parece que vaya a cumplir. Con la norma se reconocen las potencialidades curativas de esta planta. Esto creó avidez en cientos de pacientes por acceder a ella, lo que generó un serio problema para la salud pública, ya que se desarrolló un mercado donde se venden productos obtenidos en forma casera, fuera de todo control. Esto no debería estar pasando. En recientes análisis de aceites que se venden en el país se encontraron sustancias peligrosas; paracetamol y hasta cocaína”, describió.

“Cada vez más médicos lo recomiendan a sus pacientes. Pero sabemos que lo que se vende en el país no es seguro”, añadió. Sólo en internet hay más de 50 sitios a través de los cuales se expende aceite de cannabis (prohibido en el país) sin fiscalización.

Promesas incumplidas

Por el momento sólo se puede importar aceite de marihuana, porque el autocultivo es ilegal. De acuerdo con la ley, el Estado nacional tiene a su cargo la producción de cannabis para el uso exclusivamente medicinal, terapéutico y de investigación. Con ese objetivo, autorizó al Conicet y al INTA a cultivar. Sin embargo, según fuentes consultadas, aún no hay avances en este sentido.

“La ley preveía que se generaran investigaciones. Nada se cumplió. Según nos dijeron las autoridades, nunca se asignó un presupuesto con esta finalidad”, explicó Pons.

“¿Quién accede a un buen tratamiento con cannabis medicinal hoy? El que puede pagarlo o conseguir que su obra social lo reconozca. O sea que sólo un puñado de argentinos lo consigue”, resumió. En el caso de su hijo, contó que necesita $ 26.000 cada dos meses para comprar los frascos del producto que se fabrica en Norteamérica y que hasta el momento es el único que autoriza la Anmat.

> Iniciativas y casos judiciales

Excepciones.- Si bien la ley de cannabis medicinal en Argentina prohíbe el autocultivo, en el último año hubo una excepción. Ocurrió en Salta. La Justicia autorizó el autocultivo a la madre de un niño de seis años con neurofibromatosis (trastorno genético que provoca tumores en el sistema nervioso, con las consecuentes convulsiones y dolores). De esta forma, la mamá pudo continuar con el cultivo de plantas de cannabis en su domicilio para producir el aceite que necesita su hijo. En Catamarca un juez ordenó restituir a la cultivadora Brenda Chignoli los plantines de marihuana y el aceite incautados por la Policía. La decisión se tomó después de que pacientes declararon que el aceite se les entrega a ellos y respaldaron sus palabras con documentación de las enfermedades que padecen y de los tratamientos que siguen.
PROYECTO.- La falta de avances en la investigación sobre el cannabis medicinal -que según la ley debía hacer el Estado- impulsó a distintas organizaciones a juntarse para nuclear toda la información que hay hasta el momento sobre el tema. Durante la presentación de este proyecto, Gastón Barreto, investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Centro e integrante de Cannabis Medicinal Argentina (Cameda), dijo: “hay un incremento muy grande de acceso al cannabis en el mercado negro, se generó una bola impresionante y esto es un peligro; se necesita que alguien se haga cargo”. 
Excepciones.- Si bien la ley de cannabis medicinal en Argentina prohíbe el autocultivo, en el último año hubo una excepción. Ocurrió en Salta. La Justicia autorizó el autocultivo a la madre de un niño de seis años con neurofibromatosis (trastorno genético que provoca tumores en el sistema nervioso, con las consecuentes convulsiones y dolores). De esta forma, la mamá pudo continuar con el cultivo de plantas de cannabis en su domicilio para producir el aceite que necesita su hijo. En Catamarca un juez ordenó restituir a la cultivadora Brenda Chignoli los plantines de marihuana y el aceite incautados por la Policía. La decisión se tomó después de que pacientes declararon que el aceite se les entrega a ellos y respaldaron sus palabras con documentación de las enfermedades que padecen y de los tratamientos que siguen.

Proyecto.- La falta de avances en la investigación sobre el cannabis medicinal -que según la ley debía hacer el Estado- impulsó a distintas organizaciones a juntarse para nuclear toda la información que hay hasta el momento sobre el tema. Durante la presentación de este proyecto, Gastón Barreto, investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Centro e integrante de Cannabis Medicinal Argentina (Cameda), dijo: “hay un incremento muy grande de acceso al cannabis en el mercado negro, se generó una bola impresionante y esto es un peligro; se necesita que alguien se haga cargo”. 

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