Video: El Naranjo, el pueblo que se movilizó para hallar el avión accidentado

Un grupo de lugareños se hizo paso con machetes entre la dura vegetación y la altura, y llegó hasta el lugar donde había caído la aeronave. Decenas de vecinos de la comuna acompañaron también a los equipos de rescate.

11 Abr 2018

José Salgado se había sentado a la mesa, dispuesto a almorzar. Pero la comida duró lo que le llevó enterarse de la noticia de la tragedia: unos cuantos minutos. Se levantó y salió con prisa en busca de la avioneta que se había estrellado horas antes en algún punto cercano a su pueblo, El Naranjo, al este de la capital. “Es la primera vez que vemos muertos así aquí”, enfatizó el joven, uno de los primeros que llegó hasta la nave.

Salgado, de 32 años, se juntó con amigos y conocidos para ayudar. Algunos se movilizaron en motocicletas y otros, a pie. A esa hora, casi todo el pueblo se despertaba de su rutina para colaborar y rastrear la avioneta.

En detalle

La aeronave, con matrícula N6926Z, había despegado del Aero Club de Yerba Buena por la mañana y se dirigía a la localidad de Gobernador Garmendia, de acuerdo con la información de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), responsable del servicio de búsqueda y salvamento en el país. Viajaban el piloto Miguel Urtubey y tres pasajeros: los hermanos Álvaro y José Calliera, y Javier Zagaglia.

Los lugareños utilizaron, al inicio de la travesía, la ubicación del helicóptero del servicio 911 de la Policía como punto de referencia en el cielo. Pero en tierra, la vegetación y el terreno cruzado por laderas se convirtieron en una muralla que no permitía visualizar nada. Se trataba de una zona llena de obstáculos para ingresar.

“No se puede descartar que hayan tenido problemas de visibilidad”, dijo el presidente del Aero Club

Mientras los baquianos realizaban ese seguimiento, las caravanas de las fuerzas oficiales integradas por móviles de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y la Policía Federal (PF), además de la Policía local y Bomberos Voluntarios de Alderetes, Las Talitas y Tafí Viejo, entre otros, recorrían la ruta 321 de un extremo a otro, de una comuna a otra, sin poder acceder al punto exacto donde había caído la aeronave.

Los gritos de aviso

“Fuimos los primeros en llegar al lugar. El helicóptero nos guió hasta este sector. Nosotros llegamos a pie. Se veía humo, pero era de un cuerpo que se estaba incinerando, al igual que el resto de la avioneta. La estructura metálica estaba destruida por completo”, contó Salgado, quien trabaja en la cosecha de limones. “No sabíamos cuántas personas había; sólo vimos tres cuerpos. No escuchamos ruidos, nada”, agregó.

Quiénes eran las cuatro personas que viajaban en el avión que se estrelló en El Naranjo

El joven, sus compañeros y un policía pudieron llegar al sitio de la tragedia antes que el resto de los equipos de búsqueda oficiales y de las decenas de pobladores que se habían acercado para saber qué había ocurrido. Habían trepado el cerro, abriéndose paso con machetes en mano ante las espinas de los árboles y otras tupidos arbustos.

Camino con machetes

Luego, algunos de ellos regresaron marcando un camino alternativo con los machetes también, para dar aviso a otros vecinos y a la policía, que ya habían podido encontrar un claro en medio de una finca y encarar una larga senda de alrededor de una hora de caminata.

Una familia golpeada por dos tragedias aéreas

“Costó subir, tratar de encontrar la avioneta”, remarcó Nicolás Acosta, otro de los lugareños que alcanzaron el punto de la caída. “Venía apurado para ver si había gente viva. Seguimos al helicóptero, que daba vueltas en el aire. Cuando hallamos el lugar, el avión humeaba”, describió.

El piloto había cumplido el protocolo, según la Empresa Argentina de Navegación Aérea

Los pobladores dijeron que en el suelo, además de la parte del fuselaje del transporte aéreo, observaron objetos diseminados, como dinero, el motor y un celular roto, entre otros. No vieron, según relataron, las alas.

“La avioneta está destruida. Pero no podemos confirmar nada”, respondió Damián Soria, jefe de zona 1 de la Unidad Regional Este (URE), de la fuerza provincial, en medio del operativo que estaba cargo de la PSA.

La Justicia confirmó horas más tarde que no había sobrevivientes.

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