Un ataque suicida con coche bomba dejó al menos seis iraquíes muertos

El nuevo escenario.Una vecina y cinco guardianes personales murieron a raíz de la explosión. Los dirigentes colaboracionistas le dan su apoyo al ex aliado de Estados Unidos.

23 Mayo 2004
BAGDAD.- Un atacante suicida mató con un coche bomba a seis iraquíes en el este de Bagdad e hirió a otras 13 personas; entre ellas, el viceministro del Interior, Abdul al Yabar Yusef. Con la excepción de una vecina, todas las víctimas mortales eran miembros del equipo de seguridad que protegía la casa del funcionario del Consejo de Gobierno, un organismo controlado por la autoridad civil estadounidense en Irak, Paul Bremer. Según fuentes iraquíes, Yusef sufrió heridas en la cabeza y abdomen, y se halla bajo control médico.
Testigos señalaron que el o los atacantes irrumpieron con el vehículo en la entrada de la casa y detonaron la carga explosiva. La explosión dañó varias casas y destruyó numerosos automóviles, que se incendiaron. La policía cerró el lugar, ubicado cerca de la antigua central del servicio de inteligencia interior de Irak.
En otros hechos de violencia, un soldado estadounidense murió y otros tres resultaron heridos cuando el vehículo en que viajaban fue destruido por un coche bomba al sur de Bagdad.

Propuesta chiíta
En la ciudad santa de Nayaf, cuatro iraquíes perecieron en nuevos enfrentamientos entre tropas estadounidenses y milicianos del Ejército del Mahdi, leales al clérigo radical chiíta Moqtada al Sadr. Ayer un vocero de Al Sadr dijo que la milicia se retirará de Nayaf y de Kerbala, otra ciudad sagrada chiíta, tan pronto vean señales de que las tropas de Estados Unidos se han retirado de estas ciudades. Hace dos semanas, el Pentágono logró un acuerdo con los insurgentes sunnitas del oeste de Bagdad, con la entrega de la ciudad de Fallujah a militares iraquíes. Pero la rebelión chiíta, que se ha extendido por el centro y sur de Irak, no ha podido ser controlada por las tropas de ocupación.

Apoyo a Chalabi
Por otra parte, el Consejo de Gobierno iraquí expresó su apoyo total al dirigente chiíta Ahmed Chalabi, ex aliado de Estados Unidos, cuya vivienda fue allanada por el régimen de ocupación. La semana pasada, la Casa Blanca cortó la financiación -unos U$S 350.000 mensuales- para Chalabi, líder del Congreso Nacional Iraquí, quien fue el principal aliado de Washington en Irak para derrocar al ex presidente Saddam Hussein. Tantas veces elogiado por EE.UU., Chalabi fue acusado ahora por la CIA de mentir en los datos que ofreció sobre Hussein y sus supuestas armas de destrucción masiva, que nunca fueron encontradas por las tropas de ocupación.
No obstante, el Consejo declaró que no hay razones que justifiquen el allanamiento de la casa de Chalabi y condenó en forma unánime ese hecho por el que responsabilizó a las autoridades de la coalición. El comunicado replicó al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, general Richard Myers, quien dijo que el operativo fue ordenado por el Ministerio del Interior del Consejo y ejecutado por policías iraquíes.
Esta crisis política, sumada a la falta de seguridad en el país ocupado y a los efectos que está produciendo en el mundo el escándalo de las torturas a presos iraquíes, configura el nuevo escenario de posguerra para Estados Unidos. Por otra parte, crece la presión popular en Polonia para que el gobierno retire sus tropas de la coalición ocupante. Las fuerzas polacas controlan la zona central de Irak, donde se encontraban las fuerzas españolas ya retiradas y los contingentes centroamericanos, que poco a poco han comenzado a retirarse.Se espera que el presidente George W. Bush se expida sobre estos temas mañana, cuando hable sobre su nueva estrategia para Irak. (Reuter-DPA)

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