El “Colón del espacio” sigue siendo fuente de inspiración

27 Mar 2018
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PRIMER HOMBRE EN EL ESPACIO. Hace 50 años moría Yuri Gagarin.

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THOMAS KÖRBEL | DPA

El legendario cosmonauta Yuri Gagarin, el primer hombre que viajó al espacio, sigue muy presente en la mente de los astronautas, incluso 50 años después de su muerte (el 27 de marzo de 1968). En el centro de formación de astronautas cerca de Moscú, Gagarin sigue acompañando a cada paso a las nuevas generaciones en forma de estatua de bronce que, a la entrada, recuerda al considerado “Colón del espacio”.

De no haber fallecido, Gagarin tendría hoy 84 años. Algunos de sus compañeros de los primeros días de las misiones espaciales tripuladas aún viven y están considerados en Rusia héroes nacionales. Sin embargo, a nadie se le rinde más tributo que a Yuri Alekseyevich Gagarin, que murió con sólo 34 años durante un vuelo de prueba en un caza MiG-15 junto a su compañero Vladimir Seryogin. Aún circulan rumores y teorías sobre si se trató de un fallo humano o técnico.

Gagarin representaba la imagen ideal del ciudadano soviético procedente de una familia de clase trabajadora, explica el experto Vyacheslav Klimentov. “Era extraordinario, apasionante y al mismo tiempo uno de nosotros. Y tenía esa genial sonrisa”, cuenta el subdirector del Museo del Espacio de Moscú.

El vuelo al espacio del 12 de abril de 1961, a bordo de la cápsula Vostok-1, convirtió a Gagarin en una leyenda. Fue el primer hombre que dio la vuelta a la Tierra, y lo hizo en 108 minutos. Fue él quien extendió la idea del “planeta azul”.

La Unión Soviética se marcó así un tanto en la carrera con Estados Unidos por conquistar el espacio. La propaganda difundió la imagen de un oficial intachable que sigue vigente en Rusia. Nada representaba mejor el éxito del comunismo en la Guerra Fría que la carismática sonrisa del joven coronel.

Gagarin fue aplaudido como la primera “estrella del Bloque del Este” más allá de las fronteras geográficas e ideológicas de la Unión Soviética. Incluso la reina Isabel II lo recibió en 1961.

En todo el mundo se rinde homenaje a Gagarin y su tumba en la Muralla del Kremlin, en Moscú, es sólo uno de los numerosos lugares de culto a su persona. Además el héroe del espacio es todo un imán para el marketing: su cara aparece en camisetas, tazas e incluso tatuajes. Según una encuesta, los rusos consideran al cosmonauta el mayor ídolo del siglo XX.

Pese a todo, según contó su mujer -Valentina, con la que tuvo dos hijos-, Gagarin mantuvo los pies en la tierra. Había nacido el 9 de marzo de 1934 y creció en el pueblo de Klushino, unos 180 kilómetros al oeste de Moscú, junto a sus padres, una campesina y un carpintero.

René Pischel, representante de la Agencia Espacial Europea en Moscú, opina que hoy en día aún se necesitan héroes como Gagarin, aunque lo tienen más difícil que antes. “La época en la que había una primera vez ha pasado -sostuvo-, pero la contribución de los astronautas actuales no es menor. Sólo que es más difícil que parezca un acto heroico”.

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