Jean Paul Gaultier: “fui criado por mujeres fuertes y gusto de ellas”

El diseñador francés presentó su más reciente colección en Buenos Aires en homenaje a la diversidad de género.

25 Mar 2018
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EN ESCENA. Al cierre de su majestuoso desfile, el francés Jean Paul Gaultier saludó al publico argentino.

› Jean Paul Gaultier
Nació en 1952 en los suburbios de París. Después de trabajar con los mejores decide lanzar, en 1976, su propia casa de modas y presenta su primer desfile. El éxito no tarda en llegar y se convierte en uno de los jóvenes talentos más admirados de los ‘80. La primera colección para hombres la realiza en 1984.

› Jean Paul Gaultier
Nació en 1952 en los suburbios de París. Después de trabajar con los mejores decide lanzar, en 1976, su propia casa de modas y presenta su primer desfile. El éxito no tarda en llegar y se convierte en uno de los jóvenes talentos más admirados de los ‘80. La primera colección para hombres la realiza en 1984.


Su primer trabajo lo hizo a los 17 años y nada menos que con Pierre Cardin. Ahora, a los 65 años, el diseñador francés Jean Paul Gaultier presentó su más reciente colección de alta costura en el Centro Cultural Kirchner, en Buenos Aires. Además brindó una clase abierta en la que habló de la atemporalidad de la moda, su lenguaje, su formación autodidacta, las mujeres fuertes de su vida y el bullying que sufrió de chico, que lo hacían escudarse en la mentira. La charla, moderada por la socióloga de moda Susana Salquín, tuvo como escenario el segundo piso del CCK, donde se emplaza la espectacular muestra del diseñador “Amor es Amor”, dedicada al casamiento igualitario y a la diversidad de género, en la que se exponen 35 trajes de novias y novios de alta costura y pret-a-porter, que recorren 30 años de la historia de Gaultier.

“Los códigos de la moda son restrictivos, por eso resulta importante no ir detrás de ellos -dice Gaultier-. No es justo que un traje que demandó tanto trabajo deje de gustarte de un día para otro porque ya no se usa; con la moda se puede comunicar, se puede decir la verdad, se puede mentir, se puede jugar y se pueden decir estupideces. Con la moda podés mostrar, incluso, que sos de un nivel social que en realidad no sos”.

El sucesor

La muestra puede visitarse hasta el 15 de julio. El creador aclara que no es una retrospectiva, sino de una mezcla de todos sus trabajos demostrando una continuidad en el tiempo.

El día que Gaultier cumplió 17 años, tras enviar sus bocetos a todos los diseñadores de París, recibió el llamado de Cardin, quien le dijo que lo quería en su estudio. “Para mí, Cardin, era la puerta abierta a la imaginación, sus diseños transmitían que todo era posible. Es un visionario. Por eso, cuando presenté en París la colección dedicada a él estaba nervioso. Con sus 95 años vino y al final me dijo: ‘Tú eres mi sucesor’, y ahí respiré”, recuerda.

Es conocido el gusto de Gaultier por las mujeres fuertes. Ellas marcaron su vida, sus diseños y dieron origen a su “hombre objeto”. “Fui criado por mujeres fuertes y gusto de ellas. También me gusta que sea la resultante de los hombres objeto, y en la moda los hay. De hecho, es la única profesión donde las mujeres ganan más que los hombres. El día que esto cambie, es porque el mundo se volvió loco”, afirma.

El cine fue un disparador para sus creaciones. Como muchos de sus colegas, Gaultier fue cinéfilo desde pequeño y las películas que veía junto con su abuela no eran sólo un escape, sino una fuente de inspiración. Trabajó para los vestuarios de filmes del francés Luc Besson y del español Pedro Almodóvar, entre otros:

“Para mí, un desfile es como una película -resalta-. Todo tiene que estar bien. Luces, heroínas, música. Descubrí mi vocación a través de lo que veía en el cine y la televisión. Ahí me dije: ‘Yo quiero hacer esto’. Y no lo sentí por ganas de ser famoso o rico”.

La sorpresa

Nunca se sintió atraído por la sagrada y todopoderosa Cámara de la Alta Costura francesa (o la Couture). La inspiración de Gaultier provenía del cine, de la televisión, de su abuela, de los mercados de pulgas y, sobre todo, de lo lúdico. “Mezclaba todo porque no hice escuela de moda. Guardaba lo que veía en mi cabeza, también guardaba las publicaciones de la Couture, pero no me gustaban. La técnica la aprendí con Cardin -admite-, pero no me interesaba ir por ahí. Mi inspiración proviene de la sorpresa. Una vez una lata de alimento de mi gato me inspiró un brazalete, otra un saquito de té terminó siendo un aro. Está bueno guardar la capacidad de sentir sorpresa y a la vez de jugar”.

El reconocido diseñador no cree que sus hombres en pollera o enfundados en corset, por mencionar algunos ejemplos, tengan que ver con una conducta de provocación. “No soy un realmente un provocador -remarca-. Yo era auténtico en lo que creía y sentía. Mi profesión es hacer trajes que reflejen la sociedad, en pos de lo que las personas sienten y quieren decir. Cuando hice el corset hombre-objeto fue porque había una visión diferente sobre la mujer. Algo había cambiado. El hombre-objeto expresaba lo que algunos pensábamos. Con ellos no busqué provocar, sino reflejar la sociedad”, detalla.

Tuvo una infancia traumática a partir del bullying que sufrió en edad escolar. En el colegio era ridiculizado y castigado por sus dibujos. “A los 9 años , vi el Folies Bergère (un famoso cabaré de París, que tuvo su mayor esplendor desde los años 1890 a los 1930), con sus maravillosas plumas y brillos. Al día siguiente, en el colegio me puse a dibujarlo y cuando el profesor se acercó y vio lo que había hecho, además de pegarme con una vara en la mano, hizo circular el dibujo por las aulas para humillarme -rememora-; de chico, sobre todo en la escuela mentía mucho. Tanto me cargaban que mentía. Si en la tapa de Vogue había una cocina, decía que era la de mi casa”.

La abuela fue una mujer clave en su vida, de origen humilde siempre le mostró el camino y lo alentó a seguir adelante. “Mi nonna me enseñó que el hecho de ser viejo está bien, ella me mostró que de las personas viejas se aprenden cosas interesantes. Fue la que notó que en mí había una parte femenina y en lugar de hacerme sentir mal me transmitió eso era algo especial, una gracia”.

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