El empleo de maduradores químicos en caña de azúcar exige trabajar con cautela

Especialistas de la Estación Experimental (Eeaoc) de Tucumán recomiendan hacer las aplicaciones desde comienzos de abril y hasta mediados de mayo.

24 Mar 2018
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UNIFORMIDAD. A raíz de la irregularidad que tuvieron las lluvias durante el cultivo de caña de azúcar, existe un amplio mosaico de situaciones en cuanto a la maduración que sugieren aplicar productos sintéticos.

“Los aportes de las lluvias en noviembre y diciembre, y en las dos primeras décadas de enero, fueron muy irregulares en el tiempo y en las distintas zonas del área cañera de Tucumán. Esta situación retrasó el normal desarrollo de los cañaverales, lo que condujo a contar, hoy, con lotes totalmente dispares en cuanto a pérdidas de rendimiento cultural y fabril”.

Esta es una de las principales conclusiones que presenta el informe elaborado por la magister ingeniera agrónoma Fernanda Leggio y por el doctor Eduardo Romero, integrantes de la Sección Caña de Azúcar, Subprograma Agronomía de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán.

Una alternativa muy difundida para mejorar la producción de azúcar por hectárea, es el uso de la maduración química.

La efectividad de esta tecnología es consecuencia de una serie de factores que caracterizan al cañaveral (estado productivo, variedad, edad, manejo), de las condiciones ambientales previas, durante y posteriores al momento de la aplicación, y de la aplicación propiamente dicha. Ante esta situación, definir un programa de maduración química será una tarea minuciosa y que debe estar dirigida a cada situación particular.

Por un lado, en cañaverales de buen nivel productivo, el objetivo primordial de su uso sería el efecto principal de esta tecnología, que es el de elevar y estabilizar el contenido de azúcar. Y por otro, en cañaverales de mediana a baja producción, sus efectos secundarios (desecamiento del follaje, disminución del trash (basura) y despuntado químico) serían los que otorgarían el beneficio de usarla.

El uso de maduradores químicos es una herramienta de gran valor, pero debe ser utilizada con cautela y responsabilidad. Se recomiendan hacer aplicaciones desde comienzos del mes de abril y hasta mediados de mayo, ya que hasta ese momento los cañaverales irán disminuyendo su ritmo de crecimiento y no se verán afectados en su producción cultural.

Resulta una exigencia fundamental consensuar y coordinar el programa de maduración.

El mismo incluye tres etapas: 1) elección de los lotes, 2) elección del madurador, época y dosis a emplear, y 3) control de las aplicaciones aéreas y ordenamiento racional de la cosecha, que optimice la calidad fabril de la materia prima en la fase inicial de la zafra.

Entre los productos actualmente disponibles se encuentran “glifosato” y “cletodim”; este último como alternativa al tradicional graminicida “fluazifop”, que se encuentra fuera del mercado comercial. En cuanto al “glifosato”, cabe destacar que su uso deberá limitarse a los casos de lotes que vayan a ser descepados luego de la cosecha, ya que se trata de un producto que, si bien logra resultados muy satisfactorios como madurador químico, tiene grandes exigencias técnicas para su correcta aplicación.

Cabe recordar al usuario de esta tecnología, que el propósito es asegurar los beneficios y minimizar los riesgos, y que por ello debe realizar y exigir el máximo respeto de las recomendaciones técnicas.

Por ese motivo, antes de utilizar esta técnica resulta conveniente que el cañero efectúe consultas en la Sección Caña de Azúcar, Subprograma Agronomía de la Eeaoc, o a los técnicos con experiencia en la especialidad.

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