La F-1 ¿se acerca?; el Dakar ¿se va?

Hay fuertes indicios para dos “bombas” de alto impacto

07 Mar 2018

“Cuando el río suena...” Si los rumores fueran verdades, hoy Argentina sería un país al que la F-1 sumará a su calendario 2019 o 2020, y al que el Rally Dakar lo pondría en un casillero en blanco en su próxima edición. Separando paja de trigo, hay detalles sugestivos y llamativos en torno a ambas versiones. Y algunos casi escandalosos. Una muestra de esto último, en cifras: volver a contar con la “máxima” exigiría una inversión de U$S 45 millones sólo en obras en el autódromo de Buenos Aires (del canon de la categoría y cuestiones organizativas, ni hablar). Por el contrario, albergar por undécima vez al desafío motor a campo traviesa más duro del planeta insumiría U$S 5 millones.

¿Qué está pasando con el tema de la F-1? Hace años que se la quiere recuperar. Incluso, durante el gobierno de Cristina Kirchner se dijo que volvía en 2013, en un callejero de Mar del Plata. Con Mauricio Macri ya en el poder, el plan para recuperar la fecha perdida hace casi 20 años (12 de abril de 1998) volvió al ataque. Incluso, el año pasado hubo un guiño de Charlie Whiting, director de carrera y delegado de seguridad de la categoría, que admitió la posibilidad del regreso, luego de visitar al “Oscar y Juan Gálvez”. El autódromo, hoy, cuenta con una calificación de grado 3. Se está trabajando para subirlo a 2. Pero la “máxima” necesita que sea de grado 1...

¿Qué se esgrime desde fuentes oficiales como argumento para recuperar la carrera? Que genera un mercado multimillonario, que produce brillo a los países en los que se realizan las carreras cual marca de calidad. A la par de estas cuestiones, hay otras cuyo origen está en el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: la puesta en valor del autódromo porteño ayuda a la revitalización del sur de la urbe, del que forma parte la Villa Olímpica donde se harán los Juegos de la Juventud este año.

La categoría también tiene sus motivos para volver a la Argentina: las autoridades de Liberty Media, los nuevos propietarios, están fascinados con los números que arrojó una encuesta: en el país hay unos 10 millones de “fierreros”, por lo que piensan que el regreso sería un boom. Esa misma encuesta les dio otra pauta: un fuerte aumento del rating de TV en toda América, sobre todo en los países del sur del continente. De allí que no sólo se piense en sumarle un “espejo” al GP de Brasil, uno más en EE.UU. (hoy se corre en Austin) y mantener el de México. Todo esto, a la par del creciente desinterés europeo por la categoría.

¿Y qué hay del Dakar? Hace pocos días, se confirmó a Perú como el primer país para la edición 2019. Y a la par de los rumores de que Chile vuelve al mapa, surgió una versión con fuerza de huracán desde Ecuador: el gobierno de Lenín Moreno quiere la llegada en la ciudad de Cuenca. Si esto último termina por concretarse en los próximos días, no habría mucho por hacer ni para Argentina ni para Bolivia, por una cuestión de distancias a recorrer.

Conocido esto último, en las redes sociales proliferaron las voces pidiendo defender la condición de Argentina como único país que estuvo en todas las ediciones en Sudamérica. Se alega que es la única actividad deportiva que promueve el desarrollo turístico de las provincias involucradas, sobre todo las del norte. Por contrapartida, el supuesto desinterés del gobierno respondería al alto costo que insume llevar la prueba, al menos a las provincias del centro, justo las que mayor cantidad de público atraen. ¿Qué dice la categoría? Nada por ahora, porque negocios son negocios.

“Cuando el río suena...”

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Dakar 2018
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